18.5.15

Mini pavlovas con frutos rojos

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La imaginación de las personas no tiene límite. Las musas de los grandes creativos siempre andan volando en busca de aquello que les hará saltar la chispa y crear algo nuevo.

Cuando en 1926 la bailarina rusa Anna Pávlova visitó Nueva Zelanda, el tutú de su traje de baile sirvió de inspiración para que el chef del hotel en el que se alojó pensara en elaborar un postre cuya apariencia y textura hiciera recordar el ligero, cadente y aireado movimiento de su vestido de bailarina. Algo tan sencillo y simple como montar claras de huevo y emplear otros ingredientes que aseguraran que ese aspecto tan delicado y sutil le daría estabilidad, dio lugar a un postre que hace que se dibujen corazones en los ojos de cualquiera que lo vea. Creo que es de los postres más tentadores y llamativos, uno de esos postres por lo que cualquiera podría suspirar, sin contar con esos postres decadentes, con churretones escurridizos, que le hacen a una babear, justo lo que a mi misma en este momento me está pasando, y puede que a alguno de vosotros también con solo leerme, je je je.

Hacer merengue es muy fácil de hacer, y aunque obtener la textura idónea del merengue puede que no sea una tarea tan sencilla, sinceramente. Con algún que otro consejo sobre cómo elaborar un merengue con éxito nos va a costar bastante menos conseguir un resultado como el que veis en la foto de más arriba:
  • Lo primero de todo, a la hora de montar las claras, estas no han de tener rastro alguno de la yema, y el recipiente en el que vamos a montarlas ha de estar impolutamente limpio. 
  • Al contrario que la nata, que necesita estar muy fría para montarla con éxito, las claras han de estar a temperatura ambiente.
  • Una vez montadas, el vinagre y la maizena pondrán en funcionamiento su propia química para lograr que las claras permanezcan estables y que el merengue adquiera la textura que debe tras su paso por el horno: crujiente por fuera, y blandito y algo gomoso en su interior, como si de una nube de gominola se tratara.
  • Para saber si las pavlovas están perfectamente cocidas, han de quedar secas y crujientes por fuera, y con un ligero tono dorado; suenan a hueco en su interior al darles un ligero golpecito con los nudillos. No pasa nada si se quiebran :) Pero para asegurarnos de que quedan completamente secas, es super importante respetar los tiempos de secado en el horno y dejarlos reposar el tiempo estipulado y con la puerta cerrada.
  • Puesto que el merengue resulta bastante dulce, personalmente aprecio un sabor que contraste o que rebaje ese dulzor, por lo que acompañar las pavlovas con unas frutas con un ligero toque ácido van muy bien. Pero contra gustos, no hay nada escrito, así que cada cual puede adaptarlo al suyo personal.
  • Os recomiendo preparar los merengues por la noche y dejarlos enfriar dentro del horno durante toda una noche hasta el día siguiente.
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Ingredientes (Para 5 pavlovas)

  • 2 claras de huevo a temperatura ambiente
  • 100 gr de azúcar granulado
  • 1/2 cdta de Maizena
  • 1 cdta de vinagre
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • 100 ml de nata líquida para montar, 35% M.G.
  • 100 gr de queso crema
  • 1 cdta colmada de azúcar glas
  • Un chorrito de zumo de limón
  • Frutos rojos
  • Mermelada de frutos rojos
  • Una cucharada de agua

Elaboración

  1. Precalentamos el horno a 130ºC, con calor superior e inferior.
  2. Montamos hasta que empiecen a formarse picos firmes, y a partir de este momento vamos añadiendo el azúcar a cucharadas a medida que se va deshaciendo en las claras batidas. Una vez firmes, añadimos la esencia de vainilla, el vinagre y la Maizena tamizada, y mezclamos con una espátula con movimientos suaves y envolventes.
  3. Preparamos una bandeja de horno y la protegemos con papel vegetal. Para asegurarnos de que no se mueve, ponemos una gotita de merengue debajo de cada esquina de papel.
  4. Repartimos el merengue en cinco montoncitos de similar tamaño (los míos, de unos 10 centímetros de diámetro) y con una espátula los extendemos dándoles forma redonda. Introducimos en el horno a media altura y los cocemos durante 35 minutos. Apagamos el horno y los dejamos en su interior hasta que se hayan enfriado por completo
  5. Para servirlos, batimos la nata con unas varillas eléctricas y cuando están casi montadas, añadimos el azúcar glas y el queso crema y el chorrito de zumo de limón, y seguimos batiendo hasta que se hayan montado por completo y no queden grumos del queso.
  6. Mezclamos una cucharada de mermelada de frutos rojos por cada pavlova y la rebajamos con una cucharada de agua.
  7. Servimos cada pavlova con una nube de nata montada, frutos rojos al gusto y un chorretón de mermelada.
Fuente: Joy of baker