Hoy, por fin, me alegro de que esta receta vea la luz. Lleva unos cuantos meses arañándome la pantalla del ordenador, reclamando protagonismo, y no más que el que se merece, porque es una receta que aunque entretenida, es deliciosa y mu apañá. El mero hecho de cocer unos huevos de gallina, envolverlos en una carne especiada y aromatizada, empanarlos y hornearlos ha hecho que esta receta se haya convertido en la protagonista indiscutible de cualquier humilde picnic que tenga lugar allá por tierras británicas, tanto como lo es para nosotros una tortilla de patatas, unos filetes empanados o unos pimientos verdes fritos, protagonistas indiscutibles de nuestras salidas campestres, de esos domingos al río a los que seguramente muchos de vuestros padres se apuntaban, nevera en mano y con todos los apaños propios.
Una vez cocinados los huevos, no se necesita nada más que una mano para sujetarlo y comerlo, mientras la otra espera impaciente con su servilleta para disponerse a limpiar las pocas miguitas que puedan quedar.
Una vez cocinados los huevos, no se necesita nada más que una mano para sujetarlo y comerlo, mientras la otra espera impaciente con su servilleta para disponerse a limpiar las pocas miguitas que puedan quedar.
Estos Scotch Eggs son toda una invención de uno de los grandes almacenes de mayor renombre en el Reino Unido. Sé que a muchos de vosotros no os sonarán en absoluto a no ser que hayáis pasado frente a su fachada y os hayáis quedado admirados al verla. Se trata de los grandes almacenes Fortnum&Mason, fundados hace tres siglos por la familia Fortnum, quienes inicialmente abrieron una pequeña tienda nada más llegar a Londres desde Oxford. Desde siempre se han caracterizado por dirigirse a un público muy elitista y presume de proveer de Scotch Eggs a la Familia Real Inglesa.
Os dejo con la receta, deliciosa, y de disfrute, os lo aseguro, y que vi en uno de los vídeos que la mediática Lorraine Pascale grabó para la prestigiosa y emblemática BBC.
Ingredientes
- 4 huevos (uno por persona)
- 4 chorizos criollos
- pan rallado, mejor si es del tipo cracker o panko, de textura gruesa
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1/4 cucharadita de pimienta recién molida
- tomillo o romero fresco picadito
- 1 huevo batido para el rebozado
- 4 cdas de harina
- 1 cda de mostaza
- sal
Elaboración
- Empezamos cociendo los huevos. Para ello sigo el método económico que puedes ver aquí. Refrescamos bajo el chorro de agua fría, los metemos en la nevera para poder pelarlos más fácilmente.
- Preparamos nuestra mesa de trabajo y sobre una tabla de madera ponemos un trozo de film transparente. Quitamos la piel a los chorizos, le damos forma de bola y los aplastamos sobre el film transparente lo máximo posible. Ponemos encima un huevo cocido y pelado y lo encerramos en la carne formando una especie de saquito. Presionamos bien, enroscamos los extremos del film transparente para que quede bien prieta la carne, abrimos el paquetito y terminamos de darle forma con la palma de nuestras manos (Ver foto más abajo). Seguimos los mismos pasos con los huevos restantes.
- Pasamos a la parte del rebozado. En un cuenco hondo batimos un huevo, para así manejarnos mejor. Por otro lado, mezclamos la harina con la mostaza y removemos bien hasta que la mostaza esté bien repartida e integrada. Y por último, preparamos el pan rallado, al que añadimos la nuez moscada, la pimienta recién molida, la sal y el tomillo o romero picado a nuestro gusto.
- Precalentamos el horno a 200ºC.
- Enharinamos un huevo, lo pasamos por el huevo batido y por último por el pan rallado, asegurándonos de que queda bien adherido al huevo. Hacemos lo mismo con los huevos restantes y los vamos reservando en una bandeja para horno protegida con papel vegetal.
- Horneamos durante unos 25 minutos o hasta que veamos que se va tostando muy ligeramente el pan rallado.
Notas
- Se pueden acompañar de una salsa de mayonesa con un toque de mostaza, o también cualquier tipo de encurtidos como pepinillos, cebolletas, etc.
- Tradicionalmente, estos huevos se fríen en aceite. Yo he preferido seguir la técnica de Lorraine Pascale y cocinarlos en el horno, mucho menos calóricos y pesados que fritos en aceite.




