pan-dulce-de-chocolate-y-naranja-confitada


Hoy es uno de los días más especiales de todo el año. ¡Hoy es el día de Reyes! El día de Reyes es un día especialmente familiar, y familiar con los niños, los protagonistas del día de hoy. Quienes en algún momento nos hemos rodeado de niños, hemos podido disfrutar de la inocencia y felicidad que impregna este día. Pero aún haciéndose mayores, me encanta observar sus caras y las caras de las personas cuando se disponen a abrir los regalos, y muy especialmente cuando el gran misterio de lo que contienen esos paquetitos se desvela.  La inocencia se habrá ido con los años que se echan encima, pero la ilusión no. Pero muchas veces el mejor de los regalos son ... las personas.

Hay personas que llegan a tu vida y que te marcan desde el primer día que las conoces. Unas llegan arrasando y haciéndose notar de una forma muy notoria, y muchas de esas, según llegan, sabes que se van a ir porque no le aportan nada a tu vida o porque no cuadran con tus intereses o principios. Otras van entrando pasito a pasito, y cada paso que dan te permite conocerlas un poco más y mejor. 

Paula y Beatriz son dos de esas personas que llegaron a mi vida por medio del mundo de los blogs. ¡Y bendito mundo! Quienes nos movemos por este medio sabemos que no es un mundo tan virtual como parece. Las personas que mueven estos blogs se hacen ver por cada una de las palabras de sus entradas, por cada uno de los correos que se intercambian, por cada uno de los comentarios que se dejan en las entradas. Interactuar de esta manera ha echado lazos y en nuestro caso, un fuerte lazo que deseo no haya fuerza humana que lo deshaga jamás.

pan-dulce-de-chocolate-y-naranja-confitada


Hoy, 6 de enero, un día tan entrañable por ser el día que es, el día de Reyes, es también un día muy especial para ellas porque es el día en el que estas dos estupendas mujeres y personas vinieron al mundo. Creo que puedo afirmar que hoy es uno de esos días en los que las familias hacen lo imposible compartir el desayuno juntos. ¡Cuánto hubiera deseado haber desayunado con ellas junto con Carmen y Neus el maravilloso pan que veis en la bandeja! Y hoy, y desde nuestros blogs, las otras tres miembros que formamos grupo con ellas en Entre fogones anda el reto queremos homenajearlas invitándolas a compartir un desayuno que aunque virtual, va bien cargado de emoción, alegría, ilusión y por supuesto, cariño, mucho cariño.

Hoy, Carmen, Neus y quien suscribe, os deseamos, queridas Beatriz y Paula, un felicísimo cumpleaños. 

Espero que este desayuno se materialice a no mucho tardar :D

La mesa queda servida con este estupendo pan dulce de chocolate y naranja confitada que nos ha robado el corazón culinario en casa. Un pan con un notabilísimo sabor a chocolate contrastado con el punto de la naranja confitada, y todo ello envuelto por una suave y esponjosa miga. ¿Os lo podéis imaginar en vuestra mesa de desayuno? Os puedo asegurar que la hogaza que veis en la foto duró tan solo dos asaltos, y que tras ese pan han venido otras cuantas hornadas que hemos disfrutado de igual manera.


pan-dulce-de-chocolate-y-naranja-confitada


Ingredientes
  • 225 gr de harina de fuerza
  • 120 gr de agua templada
  • 75 gr de masa madre
  • 2 cdas de miel
  • 2 gr de levadura prensada
  • 30 gr de cacao en polvo Valor sin azúcar
  • 1 cdta de canela en polvo
  • 60 gr de piel de naranja confitada 
  • 50 gr de pepitas de chocolate negro
  • Un pellizco de sal
Elaboración
  1. En un recipiente amplio mezclamos la harina, la masa madre, el cacao en polvo, la canela y la pizca de sal. Reservamos.
  2. Llenamos un vaso con agua que vamos a emplear hasta la mitad y diluimos la miel. Añadimos la levadura prensada y removemos para diluirla. Vertemos este agua sobre la mezcla de harina y mezclamos con una rasqueta o cuchara de madera. Añadimos poco a poco el resto del agua según la vaya absorbiendo. No ha de quedar una masa ni seca ni pegajosa. Tapamos con film transparente (yo uso un gorro de ducha) y dejamos reposar durante quince minutos para que la masa se relaje y comience a desarrollar el gluten.
  3. Sacamos la masa del recipiente y amasamos según el método francés. Notaremos que enseguida gana elasticidad, boleamos y pincelamos las paredes del recipiente y la superficie de la masa con un poquito de aceite. Tapamos y reservamos en un lugar alejado de corrientes durante una hora o hasta que haya levado un tercio de su volumen aproximadamente. 
  4. Desgasificamos la masa e incorporamos la piel de naranja confitada y las pepitas de chocolate. Amasamos para incorporar estos ingredientes en la masa, le damos forma de bola, engrasamos la superficie con aceite y la dejamos reposar en un recipiente tapado durante una hora más. 
  5. Precalentamos el horno a 250ºC. Introducimos un recipiente con agua para crear vapor. 
  6. Justo antes de introducir el pan en el horno, practicamos unos cortes rápidos y profundos en forma de cuadrado. 
  7. Introducimos el pan en el horno y lo cocemos durante cinco minutos. Transcurrido este tiempo, sacamos el recipiente con agua del horno, y dejamos la puerta abierta como un centímetro para que salga el vapor. Cerramos la puerta, bajamos la temperatura a 200ªC y dejamos cocer el pan durante quince minutos más. 
Notas y consejos
  • Si no dispones de masa madre, utiliza 300 gramos de harina de fuerza y 195 gramos de agua.

banh-mi


¡Atención, atención!

Siéntense, abróchense los cinturones, agárrense al asiento, porque el avión en el que que despega este mes el reto de Bake the World nos lleva a las lejanas y exóticas tierras vietnamitas.

Cuando digo que Vietnam es un país un tanto exótico, no lo digo en balde, pues la creencia popular  apoya la explicación de la formación Vietnam a raíz de dos seres celestiales: Dragón y Hada. Y la creencia popular habla de los 100 hijos que el matrimonio tuvo como los fundadores de una ciudadela a partir de la cual se desarrolló lo que hoy en día conocemos mundialmente como Vietnam.

Un país con un aura cultural tan fantasioso, no podía menos que atraer las ansias de conquista de muchos países a lo largo y ancho del globo terráqueo. Pero tranquilos, que mi introducción de hoy no pretende ser una lección de Historia, así que lo dejo ahí, y si en alguno de vosotros he despertado interés por saber un poco más sobre la cultura de este país, os invito a pasearos por Google, fuente de información que lo sabe todo.

Para ir abriendo ganas, nada mejor que sea el apetito el que se despierte. El pan que Bake the World nos propuso para este mes de noviembre se llama Banh Mi, que es también conocido por su apellido: baguette vietnamita (vietnamese baguette). Su occidentalizado nombre es debido a la herencia que los franceses dejaron en el país, e imagino que tomó ese nombre porque emula la técnica de amasado de una típica baguette francesa. El Banh Mi se ha convertido en el pan más popular del país por lo versátil que resulta a la hora de convertirlo en bocadillo. Lo más típico es rellanarlo con carne de cerdo fría, verduras encurtidas y paté.

Sin embargo, para mi propuesta como bocadillo con el pan Banh Mi, he pretendido huir de los estereotipos y he intentado que los ingredientes que he empleado supongan una combinación de sabores de ingredientes que de alguna manera nos transporten a tierras lejanas, vietnamitas o no. El relleno está compuesto por unas mini hamburguesas de pollo con cilantro y citronela, acompañadas de cebolla encurtida, unas hojas de espinacas baby y el toque picante ha corrido a cargo de una mayonesa con harissa. Y para mi, no puede haber bocadillo sin queso. ¿Os lo imagináis con halloumi? Yo no me lo imagino; os lo cuento, porque lo hemos disfrutado como enanos por lo mucho que nos ha gustado.

Y con la receta que os presento, participo en el concurso de Recetas de Bocatas que organiza Recetags en colaboración con El Amasadero. Los premios son toda una golosina para todo enamorado del mundo del pan :D

¿Y cómo lo he hecho?

Ya, ya mismito os lo cuento ;)

bocadillo-bash-mi-de-hamburguesitas-de-pollo



Ingredientes (Para tres panes individuales y su relleno)

Para los Banh Mi

  • 190 gr de harina de trigo de todo uso
  • 135 ml de agua templada
  • 10 gr de levadura fresca de panadero
  • 60 gr de masa madre
  • 1 cdta de sal
  • 1 cdta de azúcar
Para el relleno

Para las hamburguesitas de pollo
  • 300 gr de pechuga de pollo picada
  • 1/2 cdta de jenjibre en polvo
  • 1 cdta de citronela en polvo
  • 1 cda de cilantro fresco lavado y picado
  • 1 cda de salsa de soja
  • 1 cda de aceite de sésamo
  • Sal (con moderación
Para la cebolla encurtida
  • Una cebolla morada pequeña
  • 2 cdas de vinagre de Jerez
  • 2 cdas de azúcar
Para la mayonesa picante
  • Mayonesa (al gusto
  • Harissa (al gusto)
Además
  • Espinacas baby
  • 200 gr de queso Halloumi
  • Aceite de oliva
Elaboración

De los panecillos Banh Mi
  1. En un vaso desleímos la levadura y poquito del agua que vamos a emplear. 
  2. En un cuenco, ponemos la harina, el agua y la levadura y mezclamos. Incorporamos la masa madre, el azúcar y la sal, y mezclamos con una rasqueta de panadero o con una cuchara de palo. Quedará una masa un poco pegajosa. La guardamos en el mismo recipiente y la dejamos reposar quince minutos. Transcurrido ese tiempo, estiramos ligeramente los extremos y los plegamos como si cerráramos un sobre. Dejamos reposar de nuevo quince minutos, y repetimos la misma operación. Engrasamos ligeramente el recipiente, guardamos la masa y la dejamos dormir toda la noche en la nevera hasta el día siguiente. 
  3. A la mañana siguiente, sacamos la masa y la dejamos atemperar durante dos horas. La sacamos del recipiente y la desgasificamos. Dividimos la masa en tres porciones de más o menos el mismo peso y con las yemas de los dedos hacemos como que las abrimos justo por la marca del corte. Este gesto sería similar al que hacemos cuando damos la vuelta a unos calcetines. Boleamos hasta que quede una superficie homogénea y dejamos descansar sobre una superficie enharinada unos diez minutos. 
  4. A continuación, aplanamos cada bola hasta dejar un grosor de medio centímetro. Enrollamos la masa dándole forma de cilindro para formar unas barritas, y justo donde termina, pellizcamos la masa con las yemas de los dedos índice y pulgar para sellar la masa. La hacemos girar sobre sí misma, procurando que los extremos queden más finos y en forma de punta, mientras que el centro queda más gordito. 
  5. Reservamos en una bandeja con papel vegetal hasta doblar su volumen. 
  6. Precalentamos el horno a 230ºC, y en la base, ponemos un cuenco con agua para crear vapor. Justo antes de meter las barritas en el horno, les damos unos cortes firmes con una cuchilla o con un cuchillo muy bien afilado. Pulverizamos la superficie de las barritas con agua. 
  7. Cocemos los panes durante 8 minutos. Transcurrido este tiempo, les damos la vuelta y los pulverizamos de nuevo con agua, entre 10 y 12 minutos más, o hasta que la superficie esté dorada y el pan suene a hueco en su interior. 
  8. Retiramos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
De las hamburguesitas de pollo
  1. En un recipiente mezclamos todos los ingredientes de las hamburguesitas, tapamos con film, y dejamos reposar en la nevera durante una hora.
  2. En un cuenco, mezclamos la cebolla picada en juliana con el vinagre y el azúcar. Mezclamos bien y dejamos macerar el mismo tiempo que la carne. 
  3. En otro cuenco pequeño, mezclamos mayonesa y harissa en proporciones que se ajusten a nuestro gusto, teniendo en cuenta que la harissa es un condimento muy picante. 
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la carne, nos humedecemos las manos, formamos hamburguesitas y las planchamos. 
  5. Cortamos el queso halloumi en lonchas y las planchamos.
Montaje
  1. Cortamos las barritas de pan, las untamos con mayonesa por ambos lados. 
  2. En la base, montamos una cama de espinacas baby. Encima, la cebolla encurtida, y sobre esta, las hamburguesitas y el queso halloumi.
¡Y a disfrutar! Y sin que falte una buena cerveza bien fresquita.

Visto en Danang Cuisine.


irish-blaa


¡Bienvenidos a la entrada panarra del mes de octubre para Bake the World

Muchos sabéis que este reto nos permite recorrer el mundo descubriendo panes de mil tipos. Nunca puedo resistirme a las propuestas que mes a mes nos lanzan Clara y Virginia. Pero es que la del mes de octubre se me hacía aún más difícil de resistir. No es que el blaa, el pan que hemos descubierto en esta ocasión, sea especialmente espectacular por su presencia, pues es un panecillo inundado de harina que guarda una miga que aunque algo prieta y de alveolos pequeñitos, es super tierna y jugosa, al igual que su corteza. 

El motivo es que es un pan oriundo de tierras irlandesas, tierras que he tenido la suerte de recorrer, descubrir y disfrutar en mis pasadas vacaciones de verano, como ya he comentado en alguna entrada anterior. Pero que desafortunadamente no pude degustar in situ. De manera ... ¿que cómo no aprovechar la ocasión que ahora nos brindaba Bake the World para descubrirlo?

El pan blaa es un pan idolatrado en el condado de Waterford, situado en el sureste de la isla, y también en la zona sur del condado de Kilkenny y por el que nosotros pasamos de puntillas. Ha merecido el reconocimiento de recibir el sello de Denominación de Origen, y como tal, ha de cumplir con unos requisitos que hacen referencia a su forma, aspecto, ingredientes, peso, método de elaboración y zona geográfica en la que se elabora. 

El sello de Denominación de Origen exige que los blaas sean de forma redonda o cuadrada, de color suavemente dorado, que estén totalmente embadurnados de harina, que durante la cocción hayan estado todos tan pegaditos unos a otros que al separarlos quede como marca la masa levemente abierta, y además, que entre los ingredientes no haya ningún producto químico.

Los blaa son parte del desayuno más típico de esta zona geográfica del sureste de Irlanda. Se sirven acompañando la típica taza de té y rellenos de abundante mantequilla. Hay estómagos fuertes que no pueden evitar rellenarlo de un tipo de salchicha de color rojo típica de aquella región, o de unas lonchas de bacon frito, aunque el bacon que se consume por allí no es la misma pieza que la que consumimos aquí en España, que es bastante más grasienta. 

Como los ingredientes con los que se elabora son naturales, es un pan de corta durabilidad y es aconsejable comerlo en el día. Por eso se suele elaborar por la noche para tomarlo en el desayuno, o se trabajan los ingredientes por la noche para que reposen y así elaborar los blaa por la mañana. 

Y esta es mi receta, extraída de un libro de panes que, ¡cómo no!, me traje de Irlanda en la maleta: Irish bread: Baking for today, de Valerie O'Connor.

irish-blaa



Ingredientes (Para 4 blaas)

  • 250 gr de harina de fuerza
  • 150-170 ml de agua tibia
  • 13 gr de levadura fresca
  • 7 gr de sal común
Elaboración
  1. En un vaso vertemos un poco del agua que vamos a emplear y deshacemos en ella la levadura. Mezclamos bien.
  2. En un recipiente amplio ponemos la harina y la sal, y mezclamos. Incorporamos el agua con la levadura y mezclamos de nuevo, y por último vamos incorporando el resto del agua poco a poco. Amasamos durante un par de minutos, le damos forma de bola y guardamos la masa en un recipiente y tapada. Dejamos que repose quince minutos. 
  3. Al cabo de este tiempo, amasamos de nuevo. Notaremos que la textura de la masa es más suave. De nuevo le damos forma de bola y la mantenemos descansando quince minutos más tapada.
  4. Vertemos la masa en una superficie de trabajo, amasamos hasta que quede una masa de textura suave y lisa, engrasamos ligeramente el recipiente en el que descansará toda la noche. Haremos lo mismo con la superficie de la masa. La tapamos y la dejamos en la nevera hasta el día siguiente. 
  5. Una hora antes de comenzar a trabajar con la masa, la sacamos de la nevera. La desgasificamos, la dividimos en cuatro porciones, damos forma de bola a cada una de ellas, y las dejamos reposar durante una hora en una bandeja con abundante harina en la base y sobre la masa. La tapamos con un paño.
  6. Precalentamos el horno a 225ºC. Preparamos una fuente de forma cuadrada, preparamos una cama con abundante harina, aplastamos ligeramente cada bola de masa y las colocamos muy pegadas unas a otras. Espolvoreamos con abundante harina y tapadas.
  7. Introducimos los blaa en el horno y los cocemos a media altura bajando la temperatura a 200ºC y entre 20 y 25 minutos. No han de dorarse en exceso.
  8. Sacamos del horno, retiramos a una rejilla y dejamos templar para consumirlos. 
Notas y consejos
  • Si prefieres no dejar la masa durmiendo en la nevera toda una noche, puedes simplificar la receta en tiempos dejando reposarla tras el primer amasado hasta que doble su volumen. Ese primer amasado ha de ser más prolongado y hasta que la masa quede con una textura suave y lisa. Y a partir de ese punto, el procedimiento es el mismo que todo lo explicado anteriormente. 




paratha


La cocina hindú, o india, es una de las más apreciadas en mi cocina. ¡Nos encantan las especias! Más de una vez he dicho algo que puede sonar excéntrico, y es que me encanta el olor que el curry deja en casa siempre que trabajo con él en la cocina. Pero también es cierto que es un olor tan potente y penetrante que puede tener tantos seguidores como detractores. 

La propuesta de Bake the world para el mes de septiembre era tan tentadora, que no podía no hacerla, aunque la verdad es que el mundo panarra me gusta tanto, que teniendo tiempo, pocos ánimos hay que darme para ponerme con las manos en la masa. Además, el hacer el pan de este mes serviría como acompañamiento a una de esas recetas de corte hindú que tan bien recibidas son en casa. 

Se trata de la paratha, o paratta, o porotta. Son múltiples los términos con los que se hace referencia a un pan extremadamente sabroso del que lo que más destaca es su suave y hojaldrada textura, en forma de finas hojas que se pueden ir desfibrando con los mismos dedos. Se come solo, porque a lo tonto, a lo tonto, vas tirando del pan en forma de jirones y cuando te quieres dar cuenta, te has comido un pan tú solita. 

Existen muchos tipos de parathas: las hay sencillas, como la que os presento aquí, pues lo que me interesaba era comerla en su esencia; y las hay rellenas. Dentro de las sencillas, estas se pueden aromatizar con hierbas, semillas y especias. Y dentro de las rellenas podemos encontrar en su interior multitud de opciones: coliflor, patata, boniato, espinacas, cebolla, queso, entre muchos otros. En la India se suele tomar a la hora del desayuno, acompañando un lassi (bebida a base de yogur, también con frutas), un encurtido de mango, yogur, mantequilla, o incluso lentejas. El aspecto final de cada uno de los diferentes tipos de parathas es también diferente, pues por un lado las sencillas presentan la típica forma en espiral, mientras que las rellenas presentan la forma de un pan plano liso. 

Malasia es otro país en el que es costumbre tomar este tipo de pan, tal cual nos lo hizo saber Clara, una de las directoras de orquesta de Bake the world. Allí recibe otro nombre: roti canai, aunque entre sus ingredientes se encuentra el huevo, una de las diferencias con respecto a la paratha india. Su forma es unas veces cuadrada, si va relleno, y otras redonda, si es sencillo. 

Elaborar este pan es super sencillo, aunque requiere un poco de tiempo para trabajar la masa en forma de rosetones. Pero la técnica es tan fácil, que no cuesta nada.  Teniendo tiempo, me encantan este tipo de elaboraciones para sumergirme en la cocina y sentir cómo me relaja.

La masa no precisa de largos reposados. No. Ni mucho menos. Y es que entre sus ingredientes no está la levadura. Es además muy maleable, muy suave, por lo que no cuesta nada ni amasarla ni formarla. Vamos ... que todo son ventajas. Y por añadido, sienta genial a nuestro estómago ... si no te las comes todas de un golpe, claro. 

Una vez que te pongas con ellas, es importante retirarlas a una rejilla y no sobreponerlas, porque en ese caso perderían lo que más las caracteriza: su textura crujiente y quedarían chiclosas. Y es conveniente, y sobre todo, aconsejable, comerlas calentitas. ¡Mayor tentación aún! :D

¿Qué? ¿Como sientes el estómago? ¿Te está pidiendo a gritos una paratha? Pues vamos a por la receta ...

paratha


Ingredientes

  • 250 gr de harina de trigo de todo uso
  • 170 gr de agua
  • 1/2 cdta de sal común
  • 1/3 cdta de bicarbonato
  • 1 cdta de azúcar
  • 1 cda de aceite de oliva suave
  • Aceite de oliva suave a discreción
Elaboración
  1. En un recipiente mezclamos la harina, la sal, el bicarbonato y el azúcar. Hacemos un hueco en el medio para formar un volcán y vertemos 2/3 del agua y la cucharada de aceite. Con las manos, o una rasqueta de panadero, vamos mezclando los ingredientes poco a poco. Y lo mismo hacemos con el agua que nos quede en el vaso. Una vez mezclados todos los ingredientes, amasamos durante unos cinco minutos hasta que la masa quede suave y firme. Engrasamos el recipiente en el que guardaremos la masa para que repose durante media hora. Igualmente, engrasamos la superficie de la masa. Tapamos con film transparente en contacto directo con la masa para que no se reseque y reservamos.
  2. Preparamos un recipiente con aceite y un pincel de cocina para tener a mano.
  3. Cortamos la masa en cinco porciones de peso aproximado. Boleamos cada porción y las reservamos en un plato y tapadas con un paño. Engrasamos nuestra superficie de trabajo y extendemos la bola tanto como podamos. Lo ideal es que el grosor de la masa sea similar al de un folio de papel, sin prestar importancia a que la forma sea perfectamente redonda. Engrasamos la superficie de la masa, espolvoreamos una pizca de harina por encima y la plegamos en forma de tablillas de entre medio y un centímetro de ancho. Nos quedará toda la masa recogida en una tira. Cogemos uno de los extremos como punto fijo y enrollamos toda la masa alrededor de ese punto, formando una espiral. Para cerrar la masa, introducimos el extremo sobrante por debajo hacia el centro, haciendo una leve presión para que quede cerrado. Reservamos tapada en un plato. Y seguimos con las siguientes.
  4. Ponemos una sartén al fuego, engrasamos la base.
  5. De nuevo engrasamos la superficie de trabajo, cogemos uno de los rosetones y lo estiramos con el rodillo hasta alcanzar un grosor de medio centímetro. Cuando la sartén esté caliente, ponemos el pan. Cuando empiecen a salir burbujas en la superficie es el momento de darle la vuelta, pero antes, engrasaremos la cara del pan que quedaba a nuestra vista. Una vez que se haya dorado por esa otra cara, retiramos a una rejilla, sin amontonar los panes.
Notas y consejos
  • Lo más tradicional de este pan es elaborararlo con ghee en lugar de aceite. El ghee es simplemente mantequilla clarificada. He preferido emplear aceite porque es más saludable y menos calórica, a parte de ser más cómodo y rápido que clarificar la mantequilla.
  • Podéis hacer una paratha integral empleando mitad de harina integral de trigo, y la otra mitad de harina común. Esta fue la primera versión que hice, pero no fue del gusto de mis comensales. 
Vista aquí.



batbout


Que el pan con pan, se diga, es comida de tontos, es una aseveración con la que no puedo estar de acuerdo. Que son muchos los tipos de panes que muchos de vosotros comeríais a base de pellizcos y sin acompañamiento alguno, es una afirmación que me atrevo a decir que compartís conmigo, ¿o no? Panes con miga alveolada, o prieta, de corteza más o menos crujiente, de formas variopintas ... ¡qué más da! Si el caso es que cuando el pan es bueno, está bueno, de devora.

Hace unos cuantos meses, mi capricho por elaborar una receta marroquí, y un pan que la acompañara, me llevó a descubrir un pan plano que como veo que suele darse el caso en este tipo de panes,  no se cuece en el horno, si no en una sartén. Su nombre: batbout o pan marroquí. Su elaboración y aspecto recuerda mucho a los muffins ingleses y que no tienen nada que ver con los muffins americanos, puesto que los ingleses son realmente pan, mientras que los americanos son como nuestras magdalenas.

Y me lancé a hacerlo. Y es un pan tan sencillo de elaborar, tan tierno, tan sabroso ... y tan tentador, que a la vista del éxito que tuvo en casa, me lancé a sugerírselo a Clara y a Virginia, que sabéis son quienes gestionan el reto panarra de Bake the World, y ellas, obviamente, cayeron en las redes del pan batbout tanto como yo.

Este es el resultado de un pan que se come a trozos partidos con las manos, trozos que se emplean a modo de cuchara para coger con él el alimento de nuestro plato, una costumbre muy árabe y del Oriente Medio que puede resultar más o menos atractiva para nosotros, occidentales, pero que no deja de ser una práctica más que cotidiana para ellos. Y la verdad, si al final lo que nos queda en el plato es una sabrosa salsa y la aprovechamos toda pingando un buen pan, ¿qué más da comerlo desde el principio con las manos? Hay quien también lo toma para desayunar, abierto, con mantequilla y miel. Incluso se puede rellenar antes de cocinarlo. Como veis, por sugerencias no será. Todo depende de lo que dicte la ocasión.

Os animo a elaborarlo, porque su elaboración no es nada complicada, y porque el resultado es delicioso.

batbout


Elaborar pan batbout es así de fácil:

Ingredientes (Para 4 panes)
  • 200 gr de harina de trigo de todo uso
  • 50 gr de sémola de trigo, y un poco más para rebozar
  • 10 gr de levadura fresca de panadero
  • 165 ml de agua (aproximadamente)
  • 3 gr de sal común
Elaboración
  1. En un vaso ponemos un poquito del agua que vamos a emplear y desmenuzamos la levadura. Reposamos durante diez minutos.
  2. En un recipiente amplio ponemos la harina y la sémola y mezclamos. Hacemos un volcán en el centro y añadimos la levadura. Vamos incorporando la harina de alrededor poco a poco, y lo mismo hacemos con el agua. Puede que no sea necesario emplearla toda. Lo haremos según vayamos viendo si la masa queda seca y pide más agua.
  3. Añadimos la sal, mezclamos, y a partir de aquí amasamos durante diez minutos hincando los nudillos de los dedos en la masa a la par que la estiramos. Finalmente le damos forma de bola, y la reservamos en un recipiente engrasado y con una nube de harina espolvoreada por encima. Tapamos alejado de corrientes y dejamos levar hasta que doble su volumen, que dependerá de la temperatura ambiental.
  4. Transcurrido ese tiempo, descalificamos la masa, la dividimos en cuatro porciones a las que daremos forma de bola. Las aplanamos ligeramente, las rebozamos en sémola por las dos caras, y las extendemos con las yemas de los dedos hasta conseguir un diámetro entre diez y doce centímetros. Reservamos tapados con un paño durante media hora.
  5. Preparamos una sartén y la pincelamos con una pizquita de aceite. Ponemos uno de los panes y dejamos que se vaya dorando lentamente. De vez en cuando cogemos unas gotas de agua con las yemas de los dedos y humedecemos los panes. Una vez dorada una cara, lo cual llevará unos cuatro minutos, le damos la vuelta y dejamos que se dore de nuevo.
Notas
  • En lugar de cocer los panes en la sartén, también se pueden cocer en el horno. En este caso, precalienta el horno a 180ºC, protege una bandeja de horno con papel vegetal, coloca los panes después del reposo del último formado, y cuécelos unos 25 minutos. 


pizza con tomates cheery, queso de cabra y rúcula


Cuando me metí en este mundo que a todos nos tiene tan enganchados, la cocina, una de las cosas que más freno me ponía eran las masas. Eso de tener que enfrentarme a una masa pringosa con la que tuviera que pelear más que si tuviera que quitarme una camisa de fuerza, me echaba para atrás.

Llegó la thermomix a mi casa. ¡Qué bien! Ahora sí que voy a atreverme con ellas de verdad. Todos los ingredientes al vaso y que sea ella la que se manche, y yo, lo justo y necesario. De entre todas las masas, la de pizza fue la primera que probé. Y oye, ¡qué bien! La masa de pizza sale perfecta, nada pegajosa, la dejo reposar, la extiendo ... pero ¡oh! El resultado final no termina de convencernos.

Pruebo una receta de por aquí, otra de por allá, pruebo añadiendo sémola, controlando el tiempo de horno arriba y abajo ... y nada, que no. Para deciros que mis comensales preferían las pizzas a domicilio. Y eso es un horror para una blogger gastronómica, no me digáis que no.

pizza-con-tomates-cheery-queso-de-cabra-y-rúcula


Pero un día llegó Ibán Yarza, a quien muchos de vosotros conoceréis por ser un gurú del mundo del pan. Llegó al programa Robin Food, que presenta David de Jorge con su pizza chorra, sí chorra - no os riais, ja ja ja.  Las explicaciones de Ibán son siempre tan sencillas, con un tono de voz tan tranquilo y cadente, que produce un gustazo enorme escucharlo y verlo en acción. Ibán explicaba que no había que amasar esta masa de pizza, sino simplemente mezclar los ingredientes y dejarla dormir en la nevera uno, dos o tres días antes de elaborar nuestra pizza definitiva. Por mis incursiones en el mundo del pan, ya había experimentado que el proceso de fermentación en frío en las masas logra unos resultados sorprendentes. Así que me dije: "Yolanda, ¿por qué no?" Mínimo esfuerzo, y la cosa ... promete :)

masa pizza yban yarza


Y así fue. La "cosa" no solo prometió, sino que cumplió su promesa y a fecha de hoy puedo decir que es la mejor masa de pizza que he hecho en casa jamás. No exige amasado en ningún momento, y a la hora de estirar la masa nos bastan las yemas de los dedos para ello. La masa se cuece en la parte más baja del horno, a temperatura máxima, y conseguimos una base de pizza super fina, muy crujiente, con el toque de bordes tostaditos de una pizzería, algo totalmente idílico (al menos para mi), y un poco más gruesos pero ahuecados por las burbujas de aire que se han formado en la propia masa. Y como veis en el corte, unos alveolos finos y muy tentadores.

pizza-con-tomates-cheery-queso-de-cabra-y-rúcula


¡Espectacular! ¡Creedme!

Ingredientes (Para 4 personas)

Elaboración

  1. Uno, dos o tres días antes de elaborar nuestra pizza ponemos la harina, el agua, el aceite, la sal y la levadura desmenuzada en un recipiente amplio y hondo y los mezclamos con una cuchara de madera o una rasqueta de panadero.
  2. Una vez hayamos logrado que los ingredientes se hayan incorporado, tapamos con un gorro de ducha y dejamos reposar 15 minutos.
  3. Transcurrido este tiempo, plegamos la masa sobre sí misma como si fuera un tríptico.
  4. Si vais a emplear toda la masa para una misma base, engrasáis un recipiente y depositáis la masa en su interior. El recipiente ha de ser grande, pues la masa crece, y bastante. Tapamos con un gorro de ducha y guardamos en la nevera hasta que llegue en día de elaborar nuestra pizza. Si fuerais a dividir la masa en dos, por ejemplo, hacéis las particiones, dejáis reposar quince minutos más antes de guardarla definitivamente en la nevera.
  5. El día en que vayamos a utilizarla, preparamos una bandeja de horno y la protegemos con papel vegetal. Yo lo hago en la parte convexa de la bandeja para que a la hora de introducir la masa en el horno solo con el papel, me resulte más cómodo trasladarla. Espolvoreamos sobre el papel una nube de harina, sacamos la masa del recipiente con cuidado y así hacer lo posible para que no expulse el aire que ha ido acumulando con los días. Extendemos la masa con la ayuda de las yemas de los dedos, tratándola con cuidado y cariño y la tapamos con un paño durante una hora.
  6. Transcurrido este tiempo, rellenamos con los ingredientes que deseemos, en este caso una base de salsa de tomate, tomates cherry asados, y queso de cabra, y horneamos a 250ºC durante cinco minutos, y después pasamos la pizza a la bandeja de horno, con mucho cuidado para no quemarnos, y la subimos para darle un golpe de grill durante un par de minutos, lo justo hasta que los bordes comiencen a dorarse.
  7. Nada más sacarla del horno, extendemos un poco de rúcula por encima, y acompañamos con un aceite picante, que le va de miedo, a disfrutar de lo lindo.

Fuente: Pizza chorra


fougasse



Fougasse.

Esta es propuesta que Clara y Virginia nos han hecho para el reto del mes de marzo de Bake the World. Poca información he podido encontrar sobre este pan del cual lo que más enamora nada más verlo, obviamente, es su forma tan característica: la de la hoja de un árbol. 

El pan fougasse es el ejemplo de un pan que originariamente se utilizaba de forma experimental. ¿Y cómo? Para entender lo que quiero decir hemos de viajar atrás en el tiempo, y nos ponemos la toga romana y viajamos hasta la Antigua Roma, pues es allí donde se sabe de un pan, el panis focacius, que se cocía en las cenizas, y del cual surgió posteriormente nuestra hogaza, la focaccia italiana y nuestro pan de hoy: la fougasse. Familia amplia y archiconocida la de estos panes, ya veis ;) Los franceses empleaban la masa de lo que era la fougasse para calcular el tiempo de cocción que requeriría el pan según estuvieran las brasas en las que cocerlo. 

fougasse


Existen versiones saladas y dulces de este vistoso pan. Es un pan de tal aceptación en Francia, que se ha extendido a lo largo y ancho de la región de Occitania con diferentes nombres que son prueba de la variedad de este pan. Dentro de la versión dulce, tenemos la fougasse aromatizada con agua de azahar; y dentro de su versión salada, tenemos aquellas aromatizadas a base de aceitunas, hierbas aromáticas, tocino, queso, anchoas, cebolla, entre otros ingredientes.

Mi versión del pan fougasse es sencilla. Solo lleva orégano y sal en escamas entre sus ingredientes, y fueron estos los ingredientes elegidos porque mi idea era utilizar este pan como entrante para disfrutar mojándolo en un buen aceite de oliva. Queda espectacularmente crujiente en la corteza, y tierno en su miga, poca miga, pero miga. Si quieres algo más completo, no dudes en añadirle alguno de los ingredientes que he mencionado arriba, o los que más gusten en tu casa.

fougasse


El punto fuerte de esta receta de pan fougasse va en la elaboración: masa madre entre sus ingredientes y un proceso de fermentación en frío. Dicho así, lo mismo os habéis echado las manos a la cabeza. Pero no, no. Manos abajo. Si no tenéis masa madre, unas líneas más abajo os indico cantidades sin ella. Y tanto si la tenéis como si no, el proceso de fermentación en frío conlleva una técnica de amasado que se hace con la gorra, que implica únicamente mezclar los ingredientes, y de ahí, a la nevera, a que duerma y crezca lentamente. Así que fuera miedos por el amasado. El resultado de la masa, cualquier masa, tras este proceso, es simplemente ... ¡espectacular! Os reto a que lo probéis. 

Como espectacular es la fougasse, un pan al que le había puesto el listón muy alto, quizás por su forma tan bonita. Pero nada más lejos, porque es muy sencillo de elaborar.

Os cuento cómo elaborar un pan fougasse con masa madre.


Ingredientes

  • 220 gr de harina de panadero
  • 145 gr de agua templada
  • 62 gr de masa madre al 100% de hidratación
  • 3 gr de sal común
  • 3 gr de levadura fresca de panadero
  • 1 cda de orégano
  • Sal en escamas
  • Sémola de trigo


Elaboración

  1. Un día antes de elaborar definitivamente nuestro pan, en un recipiente mezclamos la harina con la levadura, y la desmenuzamos frotándola con la harina con las yemas de los dedos. 
  2. Hacemos un hueco en el centro y vertemos el agua, y la masa madre. Mezclamos, y poco a poco vamos añadiendo la harina hasta que todos los ingredientes se han mezclado uniformemente. Tapamos el recipiente con film transparente, o un gorro de ducha, y dejamos reposar quince minutos.
  3. Transcurrido este tiempo, añadimos a una lado la sal, y al otro el orégano. Amasamos suavemente con las yemas de los dedos para que se incorporen a la masa, y amasamos siguiendo el método francés de Bertinet, y que podéis ver aquí. Engrasamos un recipiente, guardamos la masa, tapamos con film transparente o un gorro de ducha, y refrigeramos durante 24 horas.
  4. Un par de horas antes de formar nuestro pan, sacamos la masa de la nevera para que se atempere. Extendemos un par de cucharadas de sémola de trigo sobre la mesa de trabajo, volcamos la masa suavemente sobre la sémola, le damos la vuelta para rebozarla también por el otro lado.
  5. Preparamos una fuente de horno con papel vegetal y colocamos sobre este la masa. Con las yemas de los dedos vamos extendiéndola suavemente, dándole forma de lágrima al mismo tiempo, y procurando no "maltratarla" para que conserve las burbujas de aire que se han ido formando en su interior.
  6. Con la parte llana de una rasqueta hacemos un corte central, y tres más cortos a cada lado del corte vertebral. Abrimos los cortes practicados para separarlos. Esparcimos unas escamas de sal, ejerciendo una leve presión para permitir que se incrusten en la masa. Tapamos con un paño y dejamos reposar una hora.
  7. Precalentamos el horno a 250ºC. Introducimos la fougasse, vertemos un vaso de agua en la parte inferior del horno, y cocemos durante cinco minutos. Transcurrido este tiempo, abrimos la puerta un par de centímetros para permitir salir el vapor y durante diez segundos. Bajamos la temperatura a 220ºC y horneamos unos quince minutos más.
  8. Sacamos del horno y pasamos el pan inmediatamente a una rejilla.
Notas
  • Para elaborar un pan fougasse sin masa madre, necesitamos: 250 gr de harina de panadero, 175 ml de agua templada; 5 gr de levadura fresca de panadero; 5 gr de sal.



panecillos de hamburguesa


Hace ya unas semanas (y me salen los colores al decirlo), Lékué me invitó a formar parte de un reto: #LékuéBurger, pero diversos compromisos y falta de tiempo me impidieron estar ahí y aportar mi granito de arena para la ocasión. No es que ahora ande más ligera de tiempo, que ya querría yo, pero hice mi receta, y tenía que compartirla con vosotros, porque en casa somos muy fans de las hamburguesas caseras y un pan como el de hoy le va que ni pintado. La hamburguesa, eso sí, en breve :)

Para hacer esta receta he seguido los consejos que Su, de Webos Fritos, compartió con un grupo de bloggers recién iniciado este año en un taller de pan. Es una masa de pan básica, al 70% de hidratación, lo cual quiere decir que la masa lleva un 70% de ingrediente líquido con respecto a la cantidad de harina. Le he añadido las proporciones de panadero, que son un 2% de sal y un 5% de levadura fresca. Y la he enriquecido añadiendo cebolla crujiente, que le da un toque riquísimo.

Pero estos panecillos de hamburguesa no son los típicos bollitos blanditos que nos venden en los supermercados. Yo quería que tuvieran una corteza crujiente y una miga blanda, para evitar que se rompan al comer nuestra hamburguesa, y que es una de las cosas que menos me gustan de este tipo de pan. Y lo he conseguido, vaya que sí :)

Para conseguir una corteza crujiente no se necesita otra cosa que agua. Ese agua, vertido sobre la base de nuestro horno, genera un vapor que a alta temperatura logrará que el pan quede crujiente en su superficie. Nada de agua, huevo, mantequilla ... No, no, no. Agua y nada más que agua. 

¿Lo quieres comprobar por ti mism@?



panecillos de hamburguesa



Ingredientes (Para 4 panecillos)


  • 375 gr de harina de fuerza
  • 290 ml de agua templada
  • 8 gr de levadura prensada de panadero
  • 1 cdta de miel
  • 7 gr de sal de mesa
  • 2 cdas de cebolla crujiente

Elaboración

  1. En un vaso ponemos un poco del agua que tenemos que emplear y diluimos en ella la levadura junto con la miel. Removemos y reservamos cinco minutos.
  2. En en recipiente, en mi caso en el Kit Panera de Lékué, mezclamos la harina con la sal, le añadimos el agua con la levadura y el resto del agua, que iremos incorporando poco a poco a medida que vayamos necesitando.
  3. Quedará una masa un poco pegajosa, pero no por ello habéis de añadir más harina. Necesita aire y reposo. Amasamos durante unos diez minutos siguiendo la técnica del amasado francés para incorporar aire. Para poner en práctica esta técnica, seguimos los siguientes pasos:
    1. Ponemos la masa sobre una superficie limpia, la cogemos en posición perpendicular a nosotros como quien coge un bocadillo, la giramos y la subimos hasta la altura de los ojos.
    2. Dejamos caer la masa en la encimera y sin soltarla la estiramos hacia nuestro cuerpo, aún pegada a la encimera y la doblamos hacia adelante como cerrándola. De esta manera atraparemos aire dentro de la masa y poco a poco irá cambiando de textura, más uniforme y elástica, y menos pegajosa.
    3. Damos forma de bola a la masa, la barnizamos de aceite y la guardamos en el Kit Panera, o en un recipiente apropiado, tapándolo para que no esté en contacto con corrientes.
  4. Dejamos reposar la masa hasta que haya doblado su volumen, que dependiendo de la temperatura ambiental, variará, pero aproximadamente entre hora y hora y media. Intentad no tener la masa cerca de una fuente de calor para que el gluten no desarrolle rápidamente y vaya liberándolo despacio.
  5. Transcurrido este tiempo, desgasificamos la masa unos minutos. Añadimos la cebolla crujiente y amasamos para que se reparta bien. 
  6. Cortamos la masa en cuatro porciones de peso similar. Amasamos cada una de ellas siguiendo la técnica francesa, les damos forma de bola y las reservamos en una bandeja de horno, cubiertas con abundante harina y tapadas por un paño de algodón. Para que el paño no toque la masa, pongo dos briks de leche en los laterales, y estos sostendrán el paño en el aire.
  7. Precalentamos el horno a 250ºC.
  8. Antes de meter los panes en el horno, le hacemos unos cortes en forma de cruz. Los cortes han de ser rápidos y con decisión para no rasgar la masa.
  9. Introducimos los panes, echamos medio vaso de agua en la base del horno. Transcurridos cinco minutos abrimos la puerta del horno ligeramente y contamos diez segundos para que salga el vapor.
  10. Añadimos diez minutos más de tiempo a la misma temperatura. Bajamos la temperatura a 220ºC y horneamos durante cinco minutos más o hasta que queden doraditos en su superficie.

pan tigre


Os presento la preciosidad que podéis ver en vuestros monitores: se llama Pan Tigre, aunque en casa acordamos en que el nombre de Pan Jirafa o Pan Leopardo haría los verdaderos honores al aspecto real que tiene. No en vano, cuando una niña británica lo vio en uno de las grandes cadenas alimenticias británicas, Sainsbury's, les escribió una carta preguntándoles por qué lo llamaban Pan Tigre, cuando en realidad deberían llamarlo Pan Jirafa por la similitud de su corteza con la de la piel   de una jirafa. Y el hecho es que aceptaron la sugerencia hecha por la pequeña y pasó a ser Pan Jirafa. Hay que ver el poder que tienen los niños hasta para ser atendidos en una simple reclamación ;)

Pero no nos quedemos con lo anecdótico del asunto y vayamos al pan tal cual es...

Se trata de un pan de origen holandés, y joven, puesto que nació en el año 1970. Su nombre lo debe al aspecto real que podéis apreciar en su corteza y que se forma gracias a una cobertura hecha con una pasta de harina de arroz que al hornearse se quiebra y abre, una corteza de un sabor inigualable, mezcla dulce y ligeramente picante gracias al aceite de sésamo, y guarda en su interior una miga super jugosa y de sabor único.

pan tigre


Fue uno de los panes que me mantuvo más expectante frente a la puerta del horno. Si conseguía que la corteza se quebrara, mi misión había sido cumplida. Y no podéis imaginaros cuando mis ojos comenzaron a ver cómo la corteza comenzaba a romperse y abrirse. ¡Qué dicha más grande! Y lo mejor estaba por llegar, porque un pan tan bonito no podía no estar bueno, y además ... muy, muy fácil de hacer :D

Y con esta lindura participo en el reto del mes de enero de Bake the World. Digo yo que el reto está más que superado, ¿no? :D

pan tigre
Vamos a la receta, que por cierto, podéis emplear para hacer un número variable de panes, más grandes o más pequeños, redondos o alargados. En mi caso, elaboré cinco panes de 120 gramos de peso de masa en crudo. También empleé masa madre que llevo alimentando desde que me la regaló una buena amiga y que sin duda hace que los panes adquieran una textura, sabor y aroma que no tiene igual si lo comparamos con la levadura. Me he basado en diferentes fuentes para las cantidades, y he seguido las explicaciones de Miriam, del blog El invitado de Invierno, para calcular la proporción de masa madre que necesitaría la receta, y las de Su, de Webos Fritos, para hornear el pan. 


pan tigre



Ingredientes

Para la masa
  • 300 gr de harina de panadero
  • 150 gr de leche tibia
  • 150 gr de masa madre al 100% de hidratación
  • 4 gr de levadura de panadero
  • 8 gr de sal
  • 2 cdas de aceite de sésamo
Para la cobertura
  • 90 gr de harina de arroz
  • 90 gr de agua tibia
  • 5 gr de levadura de panadero
  • 9 gr de azúcar
  • 11 gr de aceite de sésamo
  • 2 gr de sal
Elaboración
  1. Empezamos con la masa: en un recipiente ponemos la harina, formamos un volcán y ponemos el resto de los ingredientes en el medio. Con una rasqueta de panadero vamos incorporando la harina a los ingredientes en el centro. Una vez que los ingredientes están incorporados, sacamos la masa a una superficie de trabajo y amasamos unos cinco minutos hasta que la masa queda suave y uniforme. Engrasamos un recipiente en el que guardaremos la masa para que repose, la pincelamos ligeramente con aceite y tapamos el recipiente. Yo utilizo un gorro de ducha de plástico para ayudarla a a levar, y guardo la masa en el microondas. Y la dejamos reposar hasta que doble su volumen.
  2. Una vez que ha levado lo suficiente, desgasificamos, la pesamos, y calculamos el peso que le daremos a cada pan. Boleamos cada porción dependiendo de la forma que le vayamos a dar. Preparamos una bandeja de horno con papel de hornear y colocamos cada pan sobre ella. Los tapamos por completo con un paño de cocina (o dos, dependiendo de la temperatura ambiental), y de nuevo dejamos levar hasta que aumente su tamaño el doble.
  3. Mientras tanto preparamos la pasta para la cobertura, y en un recipiente pequeño ponemos todos los ingredientes y los mezclamos. La textura resultante ha de ser similar a la de la papilla de un bebé. Tapamos con film y dejamos reposar. Aumentará de volumen por efecto de la levadura.
  4. Precalentamos el horno a 220ºC.
  5. Removemos la pasta de la cobertura y vertemos dos cucharadas de la misma sobre cada pan. La dejamos caer por su propio peso sin usar pincel, aunque sí que lo emplearemos para tapar las partes laterales que no haya cubierto. 
  6. Introducimos los panes en el horno a media altura. Vertemos medio vaso de agua en la base del horno para formar vapor, y horneamos durante diez minutos. Al cabo de este tiempo, abrimos la puerta del horno un poquito y dejamos escapar el vapor durante diez segundos, bajamos la temperatura del horno a 200ºC y cocemos los panes entre 18 y 20 minutos más hasta que se hayan dorado. Entonces los sacamos del horno y los retiramos a una rejilla para que enfríen por completo.









pan relleno de mozzarella y pesto


¡Cuántas veces os habrá pasado que terminada una celebración de cierta importancia en nuestras casas, como pueden ser las pasadas fiestas navideñas, nos encontramos con un excedente de comida! ¿Cuántas? Imposible hacer un recuento porque son innumerables, ¿verdad? 

Normalmente no solemos tener problema en darle salida porque o bien aprovechamos esas sobras tal cual en días posteriores, o las reutilizamos dándole un giro de 360º en una elaboración en la que cobra vida nueva, o bien, las congelamos. 

A mi, particularmente, no me importa que me sobre comida porque sé que le voy a dar salida. El congelador se ha convertido en el mejor albergue, y aprovecho que hay al menos un día en la semana en que cuento con poco tiempo para cocinar la comida del día siguiente para tirar de ella y salir del paso. Recalentar, y listo. Y por añadido, poco trabajo posterior a la comida, y eso me gusta mucho más :)

La receta de hoy es ideal para aprovechar pan sobrante. Me pasó que en uno de los pasados días navideños me sobró una barra entera de pan, y se me olvidó congelarla. Estando un poco dura ya, ¿qué podría hacer? Pues rellenarlo, honearlo, y comerlo calentito y crujiente en una cena de picoteo, que por cierto, son de las que más gustan en casa. 

Una buena, muy buena idea que me ha gustado tanto que ... ¿cómo no?, tenía que compartirla con todos vosotros :)


pan relleno de mozzarella y pesto



Ingredientes
  • Una barra de pan de uno o un par de días atrás
  • 2 bolas de queso mozzarella (unos 250 gramos netos)
  • Pesto genovés
  • Queso Cheddar rallado
  • Orégano 
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC.
  2. Hacemos unos cortes transversales a nuestra barra de pan, sin llegar a la base, y dejando unos tres centímetros entre corte y corte.
  3. Rellenamos cada corte con salsa de pesto genovés, a nuestro gusto.
  4. Escurrimos las bolas de queso mozzarella y las secamos ligeramente con papel de cocina. Cortamos las bolas en lonchas, y tantas como cortes hayamos hecho en el pan. Colocamos una loncha por cada corte.
  5. Espolvoreamos con queso Cheddar y orégano.
  6. Disponemos el pan en una bandeja de horno protegida con papel vegetal y la introducimos en el horno.
  7. Horneamos hasta que el queso mozzarella se haya fundido.

Visto aquí.


pan con nueces y arandanos


Hacía mucho tiempo que venía detrás de hacer un pan como el que os traigo. Tanto tiempo como el que hace que pudimos disfrutar de una comida en el Parador de Toledo, un lugar con unas vistas increíbles. Tiene un mirador desde el cual se puede disfrutar de toda la magnitud que alcanza a tener una ciudad como Toledo, una ciudad cargada de historia, de callejuelas estrechas, empedradas, no aptas para personas con dificultades en el andar, la verdad, y mucho menos para aquellas que no puedan renunciar a unos tacones. Toledo, por muy señorial y monárquica que haya sido, hay que disfrutarla vistiendo ropa y calzado cómodos.

Pues fue allí, en el mismo Parador de Toledo, donde descubrí un pan con nueces y uvas pasas que me encantó. 

Y cuando Lékué decidió regalar a cada uno de los asistentes al Encuentro de Bloggers Gastronómicos GastroMAD 2014 un Kit Panera, la primera idea que me vino a la cabeza fue elaborar este pan, aunque con una ligerísima variante: arándanos deshidratados en lugar de uvas pasas. La diferencia no es que se note mucho, pero me gustan mucho más los arándanos que las pasas, así que no me lo pensé dos veces.

El lema de Lékué es "La emoción de cocinar en casa" y para todo amante de la cocina como tú y como yo, este lema se convierte en una realidad cuando tienes en tus manos un artículo firmado por Lékué. Silicona de buena calidad, de fácil limpieza y manejabilidad, y sobre todo, que pretende facilitarnos nuestras tareas en la cocina, bien porque son muchas, o bien porque andamos escasas de tiempo, y el Kit Panera puede hacer mucho en este sentido, y más tratándose de hacer pan. Además, este kit se convierte en un "tres por uno" porque no permite usar el recipiente utilizándolo para amasar los ingredientes, para que guarde reposo la masa mientras leva, y para que se cocine en el horno. ¿Quién da más?


kit panera


Para elaborar el pan he seguido lo que se llama " el porcentaje del panadero" para una masa de pan básico. Se trata de una masa hidratada al 70%, lo cual quiere decir que por cada kilo de harina se emplea un 70% de agua. Y se emplea levadura fresca y sal en una proporción del 5% y el 2% respectivamente en relación a la cantidad de harina que empleemos. De ahí las cantidades que os indico en la receta.

En casa es un pan que nos ha gustado muchísimo. Lo tomamos para comer, y antes de llegar a la mesa, la ratona de la casa se había comido ya dos rebanadas aprovechando el momento "retrato". En mi opinión, para desayunar es perfecto. Pero en una mesa, con una tabla de quesos, queda igualmente estupendo. 


pan de nueces y arándanos



Ingredientes
  • 250 gr de harina de fuerza
  • 175-200 ml de agua a temperatura ambiente
  • 0'5 gr de sal de mesa
  • 12'5 gr de levadura fresca
  • 60 gr de arándanos deshidratados picados
  • 30 gr de nueces picadas
Además
Elaboración
  1. En un recipiente mezclamos la harina y la sal.
  2. En un vaso desleímos la levadura con un poquito del agua que necesitamos.
  3. Vertemos el agua con la levadura en la harina y mezclamos.
  4. Añadimos unos 150 mililitros de agua más y amasamos. Si notas que la masa queda dura y poco hidratada, prueba a ir añadiendo más agua a poquitos.
  5. Amasa durante diez minutos siguiendo el método de amasado francés: coges la masa como si fuera un bocadillo, la estiras hacia arriba y la devuelves de un golpe a la superficie de trabajo, doblándola ligeramente para que coja aire. Repetimos la operación durante el tiempo marcado. Iremos notando que la masa se vuelve más suave y elástica al ir atrapando el aire con cada movimiento.
  6. Añadimos los arándanos y las nueces, y amasamos siguiendo el método tradicional para que estos ingredientes se introduzcan en la masa.
  7. Le damos forma de bola y la reservamos en un recipiente engrasado ligeramente con aceite, al igual que la superficie de la bola. Tapamos con un gorro de ducha y guardamos en un lugar libre de corrientes, como por ejemplo el mismo horno o el microondas, hasta que haya doblado su volumen; entre una hora y hora y media, dependiendo del calor ambiental.
  8. Sacamos la masa, desgasificamos, le damos forma alargada, espolvoreamos harina por encima, le damos unos cortes firmes y la reservamos en el estuche del Kit Panera de Lékué cerrado durante media hora.
  9. Precalentamos el horno a 250ºC. Una vez alcanzada la temperatura, introducimos el pan en el mismo estuche del Kit Panera y vertemos medio vaso de agua sobre la base del horno. Lo cocemos durante cinco minutos.
  10. Transcurrido ese tiempo, abrimos la puerta del horno un pelín y dejamos escapar el vapor durante diez segundos. Cerramos y bajamos la temperatura a 200ºC. Horneamos durante diez minutos. Pasado ese tiempo, abrimos el horno y destapamos el estuche, y dejamos cocer el pan durante quince minutos más.
  11. Sacamos el pan del horno a una rejilla para que enfríe.

pan de jamón


Noviembre. Suena una señal en el móvil. Acaba de entrar un correo. Es de mis queridas Clara y Virginia, que promueven el reto panarra Bake the World, y nos envían su propuesta para este mes: Pan de Jamón. En mi cara se dibuja un gesto de desilusión. Y es que el Pan de Jamón ya figura en mi repertorio. Llevo dos meses sin poder participar en el reto, y no precisamente porque sus sugerencias no me resulten atractivas, si no más bien la falta de tiempo para ello. ¿Otro mes más sin participar? ¿Y si renuevo la receta, que ya lleva un tiempo entre nosotros, y de paso su fotografía? ¡Pues venga! Aún así, he ido contra reloj, pero aquí está :)

Enterarme de que el Pan de Jamón es una receta típica de las Navidades venezolanas fue toda una sorpresa para mi. La cantidad de veces que he hecho este pan es innumerable. Me resulta tan fácil y tan sabroso, que no le pongo ni un solo pero. El pan dulce, en contraste con el sabor salado de los ingredientes del relleno es una combinación muy atractiva y que gusta mucho. Me resulta súper práctico para una cena, e incluso para llevarlo fuera de casa y comerlo cual bocadillo. La masa es muy suave, maleable, elástica, y rellenable de todo lo imaginable. Y de hecho, siempre que lo he hecho he sido fiel a la receta de Rosa Ardá, que aunque es excelente en resultado, emplea queso, un ingrediente que no cuenta entre los más tradicionales de este pan.

Pero hoy me he inclinado hacia el lado más ortodoxo y he querido saborear la receta del Pan de Jamón tal cual se consume en los hogares venezolanos acompañando otros manjares estacionales como son el pernil, que es cerdo asado, las hallacas, que son unos pasteles rellenos envueltos en tamales, o la ensalada de gallina. Y entre los dulces, el de lechosa o papaya, y la torta negra, del estilo al Christmas pudding británico. 

pan de jamón


Ingredientes

Para la masa
  • 300 gr de harina de trigo normal
  • 150 gr de leche
  • 30 gr de mantequilla
  • 30 gr de azúcar blanquilla
  • 20 gr de levadura
  • 1/2 cdta de sal de mesa
  • Agua - para sellar los bordes
Para el relleno
  • 5-6 lonchas de bacon finas
  • 6 lonchas de jamón york para sandwich
  • 60 gr de aceitunas rellenas de pimiento
  • 30 gr de pasas
  • Mantequila derretida para pincelar el interior del pan
  • Huevo batido para pincelar la superficie exterior del pan
Elaboración

Tradicional
  1. En un vaso ponemos la leche templada o a temperatura ambiente, y desmenuzamos la levadura. Dejamos reposar diez minutos. 
  2. En un recipiente ponemos la leche, el azúcar y la mantequilla ablandada, y mezclamos.
  3. Incorporamos la harina y la sal. Mezclamos y amasamos hasta que la masa pierda pegajosidad. Solo necesita que los ingredientes se incorporen para se convierta en una masa uniforme y suave. Le damos forma de bola. Cortamos una pequeña porción para hacer tres tiras y formar una trenza con la que decorar el pan.
  4. Extendemos la masa con un rodillo hasta conseguir un rectángulo de unos 20x30 centímetros. Pincelamos con mantequilla derretida. Ponemos una capa de bacon, encima de jamón York, y espolvoreamos las uvas pasas y las aceitunas por encima. Dejamos libre un centímetro de la masa por cada lado.
  5. Enrollamos, presionando con delicadeza, y cerrando los extremos. Para que los extremos cierren bien, pincelamos con agua todos los extremos.
  6. Ponemos sobre una bandeja de horno protegida con papel vegetal y tapamos.
  7. Mientras, cortamos la porción retirada en tres partes y con cada una de ellas formamos tres tiras que emplearemos para hacer una trenza.
  8. Pincelamos con huevo una línea a lo largo del pan y sobre ella pegamos la trenza. Tapamos de nuevo con un paño, alejando el pan de corrientes, y dejamos doblar su volumen durante una hora.
  9. Precalentamos el horno a 180ºC y transcurrido el tiempo establecido, horneamos en la altura más baja, con calor superior e inferior, durante media hora.
Con thermomix 31
  1. En el vaso ponemos la leche, la mantequilla y el azúcar, y calentamos a 37º durante 1 minuto en velocidad 2.
  2. Añadimos la levadura, y deshacemos durante 5 segundos en velocidad 3.
  3. Incorporamos la harina y la sal, y amasamos durante 3 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga.
  4. Sacamos del vaso, amasamos durante un minuto y le terminamos dando forma de bola.
  5. Cortamos una pequeña porción para hacer tres tiras y formar una trenza con la que decorar el pan.
  6. Extendemos la masa con un rodillo hasta conseguir un rectángulo de unos 20x30 centímetros. Pincelamos con mantequilla derretida. Ponemos una capa de bacon, encima de jamón York, y espolvoreamos las uvas pasas y las aceitunas por encima. Dejamos libre un centímetro de la masa por cada lado.
  7. Enrollamos, presionando con delicadeza, y cerrando los extremos. Para que los extremos cierren bien, pincelamos con agua todos los extremos.
  8. Ponemos sobre una bandeja de horno protegida con papel vegetal y tapamos.
  9. Mientras, cortamos la porción retirada en tres partes y con cada una de ellas formamos tres tiras que emplearemos para hacer una trenza.
  10. Pincelamos con huevo una línea a lo largo del pan y sobre ella pegamos la trenza. Tapamos de nuevo con un paño, alejando el pan de corrientes, y dejamos doblar su volumen durante una hora.
  11. Precalentamos el horno a 180ºC y transcurrido el tiempo establecido, horneamos en la altura más baja durante media hora.

Nos vemos en el próximo reto, panarras :D