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28 julio 2014

Summer pudding {pudin de verano}

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No es el calor precisamente lo que más me gusta del verano, no. Y es que cuando en Madrid hablamos de calor lo hacemos con un sofoco que nos recorre todo el cuerpo. Estamos deseando que llegue el verano, quizás por las vacaciones, quizás porque nos incita a salir más, quizás porque nos invita a dedicarnos a otras ocupaciones o aficiones. Pero lo cierto es que aunque los días son más largos que en el invierno, resulta que no se puede hacer vida en la calle (y qué mal suena esto, je je) hasta que no comienza a caer el sol. Al menos en Madrid eso es lo que pasa. Y no se es persona hasta que dejan de sufrirse esos calores con la caída del sol.

Summer pudding_4 

¿Y la fruta? ¿Existe una fruta más rica, colorida y variada que la del verano? Cuando llega el verano las fruterías se visten de fiesta con tanto color y sabor. Es un gustazo ver estanterías llenas de melocotones, albaricoques, ciruelas, frutos rojos, melón, sandía ... ¡Qué ricas todas! 

Hace unos meses, Kuki, editora del blog Cocina prêt-a-porter, nos invitó a un nutrido grupo de bloggers gastronómicos a unirnos a una de esas ideas suyas que aúnan a las personas en la cocina, ¡cómo no! En este caso se trataba de elaborar una receta dulce y/o salada con frutas de temporada.

Yo lo tenía un tanto complicado: el estudio devoraba mi tiempo libre y no sabía si me me permitiría desahogarme un poquito. Necesitaba una receta que no me exigiera mucho tiempo de elaboración. En un momento de asueto una idea visitó mi cabecita: el summer pudding, o pudín de verano, un postre de frutos rojos, todo un clásico de la cocina británica y con el que los oriundos dan la bienvenida al verano.

El summer pudding es un postre suave, meloso, en el que el sabor mezcla dulce y ácido de los frutos rojos se convierte en protagonista indiscutible. Si sois fans de este tipo de frutas, os encantará. Personalmente os tengo que decir que me encantan, aunque resultan un tanto caros para el bolsillo.

El summer pudding se elabora con pan de molde que se empapa de los jugos de haber cocido los frutos rojos durante muy poquito tiempo, y a fuego muy suave; lo justo para que desprendan sus jugos, y sin que lleguen a ablandarse en exceso. El acompañamiento perfecto: nata montada o helado, bien de nata o de vainilla. Yo, os lo sirvo con nata, que es lo que tenía en mi nevera en el momento de elaborarlo. ¿Vosotros con qué lo preferiríais?

Este postre ocupa algunas de las páginas del recopilatorio de recetas de más de 200 páginas que Kuki diseñó y que hoy puedo, ¡por fin!, compartir con vosotros. Pinchad en la imagen de debajo para descargarlo. Estoy segurísima de que os encantará porque todas las propuestas son más que estupendas. Y Kuki BORDÓ el trabajo.
RECETAS CON FRUTA



Y con esta receta me despido durante una temporadita hasta el mes de septiembre. Hogazanead, vaguead, tumbaos a la bartola, tocaos la barriga, y disfrutad mucho, mucho durante este mes de agosto, os lo permitan o no las vacaciones.

¡Feliz verano!


Summer pudding_3


Ingredientes
  • 150 gr de fresas
  • 150 gr de arándanos
  • 150 gr de moras
  • 100 gr de grosellas
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • 6 rebanadas de pan de molde blanco cuadradas, sin corteza, o 3 rebanadas alargadas, de las de hacer enrollados
  • 200 ml de nata para montar (35% M.G.)
  • 1 cdta de azúcar glas
  • Menta (para decorar)
  • Mezcla de frutos rojos frescos para decorar
Además
  • Un recipiente redondo de 13 centímetros de diámetro de base y 20 centímetros de diámetro de boca
  • Film transparente
  • Un plato del mismo diámetro que la apertura del recipiente (20 centímetros)
  • Algo de peso: tarros de mermelada, latas, paquetes de pasta, etc
Elaboración
  1. Lavamos las frutas y las dejamos escurrir en un colador. Troceamos las fresas en un tamaño similar al del resto de las frutas.
  2. En un cazo amplio ponemos las frutas, el azúcar, el extracto de vainilla y el zumo de limón y llevamos a ebullición. Cocemos entre 4 y 5 minutos. Solo queremos que las frutas desprendan sus jugos, así que removeremos lo menos posible. Retiramos a un escurridor, separando las frutas de su jugo y reservando ambos.
  3. Forramos un recipiente redondo con dos láminas grandes de film transparente, poniendo una sobre la otra en forma de cruz y asegurándonos de que no quedan huecos.
  4. Con un pincel humedecemos las rebanadas de pan. Ponemos una de ellas (o la mitad de una alargada) en la base, y con el resto forramos las paredes del recipiente. No ha de quedar ni un solo hueco para evitar que los jugos escapen por ahí. Vertemos las frutas y repartimos bien. Añadimos unas cucharadas del jugo reservado. Como sobresaldrán bordes de pan, con cuidado de que no se rompan, los doblamos para tapar las frutas. Con otra rebanada (o la mitad de una alargada), tapamos el hueco central. Vertemos más cantidad de jugo, para que el pan quede bien empapado, pero reservando como un tercio de la cantidad de un vaso de agua. 
  5. Con el fin transparente cerramos el pudín y presionamos suavemente para ayudar a desprender los líquidos y que a su vez el pan los absorba. Ponemos encima un plato y sobre este algo de peso, como puede ser un tarro con mermelada, un paquete de arroz, etc.
  6. Reservamos en la nevera mínimo ocho horas.
  7. Para desmoldar, abrimos el film transparente, ponemos sobre lo que será la base del pudín un plato y le damos la vuelta. 
  8. Para acompañar, montamos la nata montada y la servimos con unas frutas rojas y unas hojitas de menta fresca. Espolvoreamos con azúcar glas.
Fuente: Scottish Heritage food and cooking, Carol Wilson and Christopher Trotter. Ed. Hermes House.


29 abril 2014

Pizza stromboli {Reto Bake the world}

Pizza stromboli_1 

 Pizza. Cinco letras en una palabra y que muchos interpretan como comida rápida. ¿Y por qué? ¿Porque es un tipo de comida que te sirven casi instantáneamente desde el momento en el que la encargas? Puede que sea esa la idea. Pero quienes más o menos estamos metidos en el mundo de la cocina y hemos metido las manos en la masa para hacer pizza, sabemos que no es un tipo de comida tan rápida como quieren bautizarla. Al fin y al cabo es una base de pan que como tal, requiere cariño a la hora de mezclar los ingredientes y necesita reposo para que el gluten se desarrolle por el efecto de la levadura al entrar en contacto con una fuente de calor.

La pizza es sin duda un signo de identidad de la gastronomía y cultura italianas, y más en concreto de la ciudad de Nápoles. ¿Pero fue allí donde nació?

Pues según he podido averiguar, parece ser que no. El pan lavash, el pan pita, el naan son panes planos, y como ellos, la pizza, así que podríamos pensar que están emparentados. Y no andaríamos mal con nuestra intuición. No. Pero una pizza se elabora con ingredientes que repartimos en su superficie, mientras que cualquiera de los panes que he mencionado anteriormente, no.

¿Sabías que los soldados persas cocinaban un pan plano en sus propios escudos, y que les ponían queso y dátiles encima? Esto ocurría allá por el año 500 A.C., cuando ni tú ni yo estábamos en proyecto de ser parte de la Humanidad. El mismo poeta Virgilio, quinientos años más tarde, en su obra La Eneída, cita unos panes que servían de alimento a los más pobres. Los egipcios celebraban el cumpleaños del faraón homenajeándole con panes condimentados. Y los griegos tenían un pan que también condimentaban con hierbas y que cocían en hornos. Es muy probable que cuando los griegos fundaron Neopolis, actualmente Nápoles, se llevaran con ellos sus pitas, terminó que etimológicamente evolucionó, seguramente, a pizza. Y si no, prueba tú mismo a pronunciar las dos palabras para comprobar el efecto fonético tan parecido uno al otro. Ahora entiendes el orígen de la pizza que la inmensa humanidad ubica en Nápoles, ¿verdad?

Sea cierto o no todo lo que te cuento, que prometo no haberme inventado, sino que he elaborado a partir de fuentes de aquí y de allá, viene a colación de que el reto que Bake the world nos propuso para el mes de abril fue el de elaborar una pizza. Y aquí os traigo la mía: una pizza stromboli, que no es ni más ni menos que una masa de pan de pizza enrollada y con relleno en su interior.

El relleno es todo un clásico en mi casa. Es el que suelo hacer con más frecuencia porque es el que más gusta: un sofrito a base de carne picada, bacon, con cebolla confitada, y por supuesto: tomate y mozzarella. ¿Quieres saber cómo la hago?

Pizza stromboli_2


Ingredientes (Para 3 personas)

Para la masa
  • 300 gr de harina de panadero
  • 150 ml de agua
  • 35 ml de aceite de oliva
  • 15 gr de levadura de panadero
  • 1 cdta de sal
  • 1 cdta de azúcar
Para el relleno
  • 250 gr de carne picada de ternera
  • 1 cebolla
  • 3 lonchas de bacon
  • Queso mozzarella
  • Salsa de tomate
  • Una latita pequeña de champiñones laminados
  • Orégano
  • Aceite de oliva
  • Sal
Elaboración

Del relleno
  1. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. Ponemos una cucharada de aceite en una sartén y pochamos la cebolla a fuego muy suave, removiendo de vez en cuando, y durante una media hora, hasta que la cebolla esté blandita. Retiramos y reservamos.
  2. En la misma sartén doramos la carne picada, deshaciéndola con una cuchara y sazonamos al gusto. Picamos las lonchas de bacon en trocitos y los añadimos a la carne. Podemos añadirle un par de cucharadas de tomate frito. Retiramos y reservamos.

De la masa
  1. En un vaso ponemos la levadura y un poco del agua a emplear y diluímos la levadura.
  2. En un cuenco amplio ponemos el resto del agua, el aceite, el agua con la levadura, la harina, la sal y el azúcar y mezclamos con una rasqueta. Una vez incorporados los ingredientes, sacamos la masa del cuenco y amasamos sobre una superficie hasta que la masa quede suave y uniforme, como el culito de un bebé :) Le damos forma de bola.
  3. Aceitamos un recipiente, ponemos la masa en su interior y tapamos con film transparente del que habremos aceitado la parte que irá en contacto con la masa. Tapamos el conjunto con un gorro de ducha o una bolsa de plástico y reservamos en un lugar alejado de corrientes, como por ejemplo el microondas. No conviene ponerla junto a una fuente de calor para evitar que el gluten se desarrolle demasiado antes de entrar en el horno.
  4. Dejamos reposar una hora. Transcurrido ese tiempo sacamos la masa a una superficie que enharinaremos ligeramente y dividimos la masa en tres porciones de peso similar. 
  5. Amasamos cada porción y le damos forma de bola. Aplastamos un poquito y estiramos con un rodillo hasta darle forma de un rectángulo de 15x22 centímetros, con un grosor aproximado de tres milímetros. 
  6. Para rellenar, untamos la superficie con salsa de tomate, al gusto. Ponemos una parte de la carne que cubra dos terceras partes de la masa. Por encima, la cebolla, un poquito de champiñón, y sobre este la cantidad de queso que nos guste. Aderezamos con orégano.
  7. Para enrollar las bases, vamos a hacer una especie de paquetito. Empezamos por los lados más cortos, doblándolos como un centímetro y asegurándonos de que guardan el relleno en su interior. Ahora proseguimos por los lados más largos. Enrollamos y formamos un cilindro. Retiramos a una fuente de horno protegida con papel vegetal y proseguimos de la misma manera con las otras dos porciones de masa.
  8. Precalentamos el horno a 225ºC. Mientras se calienta, espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y embadurnamos los stromboli con ella haciéndolos girar. Espolvoreamos orégano por encima. Y de nuevo a la bandeja de horno.
  9. Una vez que el horno haya alcanzado la temperatura, introducimos los stromboli a baja altura, con calor superior e inferior, y bajamos la temperatura a 200ºC. Cocemos durante unos 20 minutos o hasta que comiencen a dorarse. ¡Y listos!




21 abril 2014

Pastéis com natas

Pastéis com natas_1 

 Hoy, posiblemente, podríamos estar de vuelta de una escapada a Lisboa, donde nos hubiera gustado pasar unos días disfrutando de las vacaciones de Semana Santa, pero no pudo ser. Es lógico que justo cuando hay mayor demanda, sea de lo que sea, de un servicio o de un producto, el precio que se pide por ello sea mayor. Así que decidimos posponer esa escapada para otro momento, aunque esto de disponer de vacaciones cuando todo el mundo las tiene hace que no puedas evitar sufrir un aumento en el coste del viaje y también, de una mayor afluencia de turismo.

Hoy, posiblemente, ya podríamos haber disfrutado de uno de los dulces más representativos de la gastronomía portuguesa: los pastéis com natas, típicos del barrio de Belém, un barrio que mira al mar, y del que Vasco de Gama se despidió desde su barco al zarpar rumbo a América, a finales del siglo XV. En este barrio se encuentra el Monasterio de los Jerónimos y la torre de vigilancia, declarados Patrimonio Cultural por la UNESCO.

Siglos más tarde, y en concreto, a finales del siglo XIX, la revolución liberal que tuvo lugar por entonces cerró monasterios y conventos, expulsando a la comunidad que formaba parte de ellos. Se dice que alguien que fue miembro de aquel monasterio, como forma de supervivencia, creó un comercio en el que comenzó a elaborar unos pastelitos que atraían a los lugareños y a los visitantes que llegaban a Lisboa por el puerto de Belém. El éxito fue tal, que a partir de entonces, comenzó a producir los conocidos como Pastéis de Belém de forma masiva siguiendo una fórmula secreta y que dicen que hasta hoy se mantiene inalterable.

Me fio de quien me dio a conocer estos pastelitos cuando me dijo que el sabor de estos que os traigo hoy es exactamente el mismo que el de los Pastéis de Belém autóctonos de aquellas tierras. Por lo cual, ese secretismo que parece circular alrededor de esta leyenda, es más bien dudoso.

Mi fuente: Tía Alia Recetas. Por ella conocí esta delicia en uno de los desayunos con los que nos homenajeábamos tiempos atrás, cuando disponíamos de más tiempo. Ahora hemos pasado a homenajearnos en la sobremesa, con lo cual creo que hemos ganado, ¿o no, Carmen? ¡Cuántas ricas recetas nos descubrimos una a la otra, eh!

Os invito a deleitaros con esta delicia. Son super sencillos de elaborar, y rápidos a más no poder. Perfectos para acompañar el café de la sobremesa. Os aconsejo tomarlos templaditos, para disfrutar de la crema que los rellena en una textura que obviamente cambia si los tomamos en frío y espesa. Además, el sabor de la canela en templado dice mucho más en esa temperatura que en frío. Y si no, ¿qué os parece viéndolos con este mordisco?

Pastéis com natas_2 

  Ingredientes (Para 12 pastelitos)
  • 3 yemas de huevo
  • 200 ml de nata líquida
  • 1 cda rasa de harina
  • Ralladura de un limón
  • 75 gr de azúcar blanquilla
  • 1 lámina de hojaldre rectangular
Además
  • Una bandeja de muffins o similar
  • Un cortapastas de forma circular, el mío de 7 cm de diámetro
  • Azúcar glas
  • Canela en polvo
Elaboración
  1. En un cazo ponemos las yemas, la nata, la harina, la ralladura y el azúcar, y mezclamos.
  2. Ponemos el cazo al fuego y a fuego lento removemos hasta que la mezcla comience a espesar. Retiramos a un cuenco pequeño y dejamos enfriar.
  3. Extendemos la plancha de hojaldre y con un cortapastas de diámetro un poco más grande al de las cavidades de muffins de nuestra bandeja, sacamos doce círculos y los colocamos en la bandeja, asegurándonos de que los laterales quedan cubiertos.
  4. Rellenamos las cavidades con la crema que teníamos reservada, y procurando no llenarlos mucho para que no se desborde en el horno.
  5. Precalentamos el horno a 200ºC y horneamos entre 10 y 15 minutos o hasta que comienzan a dorarse, tal cual veis en las fotos. 
  6. Retiramos de la bandeja de muffins poco después de sacarla del horno. Se desprenden con facilidad, así que no es necesario engrasar la bandeja. 
  7. Aún en templado, y antes de consumir, espolvoreamos con azúcar glas y canela en polvo al gusto. 
Riquísimos es decir muy, pero que muy poco.

Aquí podréis averiguar más sobre estos pasteles e incluso hacer una visita virtual a la fábrica y que de ser posible, no me gustaría perderme llegado el momento de estar por aquellos parajes.



07 abril 2014

Bacalao espiritual

Bacalao espiritual_1 

 Estamos en Cuaresma, y según dictan los cánones de la Iglesia católica, desde el miércoles de ceniza hasta el viernes de Pascua, no se ha de comer carne. Tradicionalmente, ingredientes como las legumbres, la verdura y el pescado cobran protagonismo en estos días de ayuno, y muy especialmente el bacalao, que se puede cocinar de mil formas y maneras. Y de hecho, entre mi repertorio de recetas de pescado, sin duda alguna el bacalao ocupa muchos puestos, como podéis ver aquí.

Hoy os traigo una receta típicamente portuguesa: bacalao espiritual. Nunca he viajado a Portugal más allá de unos kilómetros pasada la frontera por la provincia de Zamora, pero sé, y seguramente vosotros también, que el bacalao es el rey de la gastronomía portuguesa. Se dice que los portugueses fueron de los primeros en introducir este pescado en su cocina. Y después llegaron los vascos y lo introdujeron en la suya, y por añadido, en nuestra gastronomía. Ellos, que viajaban a Terranova para cazar ballenas, se traían como botín lomos de bacalao abiertos y secados al frío clima de las tierras escandinavas. Y de hecho, el puerto de Bilbao se convirtió en el mayor punto de comercialización de bacalao en nuestro país. Así que no es de extrañar que el País Vasco cuente con un amplio repertorio de recetas con este pescado: bacalao al pil-pil, al ajoarriero - aunque se disputa su origen con Navarra -, en tortilla, a la vizcaína, con almejas, la kurrukutuna ...

Volviendo a la receta de hoy, bacalao espiritual, lo más curioso a primera vista es el nombre, ¿no os parece? Según he podido leer por la red, hay quien dice que su nombre se debe a que es la forma en que las monjas lo cocinaban para aprovechar los productos de sus huertos, aunque mucho dudo que el bacalao crezca entre lechugas, je je je. Lo que parece más fácil de creer es que fue una receta creada por una condesa que pensó en llevar lo más fino de la cocina al restaurante que se abrió en el Palacio de Queluz, residencia de la Familia Real portuguesa años atrás. E inspirándose en una receta francesa: la brandada de bacalao a la parmentièr, creó esta receta.

Os voy a contar algo que os parecerá una tontada: cuando vi esta receta en una de las revistas oficiales de Thermomix, el nombre me echaba para atrás porque no vamos a negar que no es nada inspirador. Posteriormente vi la receta en varios blogs, y un cambio de planes en este fin de semana hizo que tirara de unas migas de bacalao que tenía en la nevera para hacer finalmente la receta. ¿Sabéis de esas veces que os preguntáis que cómo puede ser que no hayáis hecho una receta antes? ¡Pues eso mismo me pregunto yo! En casa nos ha gustado taaantooo que no podido resistirme a la tentación de publicarla YA. Una receta exquisita, suave, y deliciosa que no os podéis perder.


Bacalao espiritual_2


Ingredientes (Para 4 personas)

  • 40 gr de aceite de oliva
  • 125 gr de cebolla pelada y cortada en cuartos
  • 125 gr de zanahoria pelada y cortada en trozos medianos
  • Un diente de ajo pelado
  • 350 gr de migas de bacalao en salazón
  • 35 gr de pan tierno
  • 35 gr de leche
  • 100-125 gr de patatas paja fritas de bolsa
  • Bechamel
    • 300 gr de leche
    • 35 gr de harina de trigo
    • 35 gr de mantequilla
    • Sal
    • Pimienta
    • Nuez moscada
    • Pan rallado
    • Mantequilla (para gratinar)
Elaboración

Método tradicional
  1. El día de antes ponemos en remojo las migas de bacalao. Las lavamos bajo el chorro de agua fría para quitarle la sal y las guardamos en un tupper cubiertas de agua. Cambiamos el agua por la noche y al día siguiente por la mañana. Antes de cocinarlas las escurrimos un tiempo antes para que escurran el máximo de agua posible.
  2. Cortamos la cebolla, la zanahoria y el diente de ajo muy fino y las pochamos a fuego suave en una sartén en el aceite de oliva, removiendo con frecuencia. 
  3. En un recipiente ponemos el pan desmigado y la leche, para que se empape de esta.
  4. En una sartén aparte cocinamos a fuego fuerte las migas durante unos tres o cuatro minutos. Retiramos del fuego y lo añadimos a las verduras ponchadas junto con el pan en leche. Mezclamos.
  5. En una fuente para horno vertemos esta mezcla y cubrimos con las patatas.
  6. Procedemos con la bechamel: ponemos la mantequilla a derretir en una sartén, añadimos la harina, removemos para que se tueste uniformemente durante un par de minutos y vertemos la leche fría. Seguimos removiendo sin parar y sazonamos al gusto con sal, pimienta y nuez moscada. Vertemos la bechamel sobre las patatas, espolvoreamos con pan rallado, disponemos unas nueces de mantequilla por encima y gratinamos en el horno hasta que se haya dorado la superficie.
Con Thermomix 31
  1. Ponemos en el vaso las verduras y picamos durante 10 segundos, velocidad 5.
  2. Añadimos el aceite. Ponemos las migas en el cestillo y lo colocamos en su posición. Programamos 15 minutos, varoma, velocidad cuchara.
  3. Ponemos el pan en la leche para que se empape.
  4. Transcurrido los 15 minutos, retiramos el cestillo e incorporamos el pan. Mezclamos 5 segundos en velocidad 3. 
  5. Añadimos las migas de bacalao y mezclamos con la espátula.
  6. Vertemos el bacalao en una fuente apta para horno, cubrimos con las patatas paja de bolsa.
  7. Para hacer la bechamel ponemos todos los ingredientes en el vaso y programamos 5 minutos, 90º, velocidad 3 y 1/2. Vertemos la bechamel sobre las patatas, espolvoreamos con pan rallado, distribuimos unas nueces de mantequilla por encima y gratinamos hasta que se haya dorado la superficie. 

Fuente: Receta adaptada de la revista oficial Thermomix número 51


26 marzo 2014

Semlor

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1 de marzo. Sábado noche. Suena el móvil. Acaba de entrar un correo. Era de las chicas de Bake the world comunicándonos cuál iba a ser el reto para el mes de marzo, y un añadido: un sorteo entre los participantes con un premio como colofón. No sé qué me daba más alegría: si el reto en sí, o el regalo. Bueno, ellas saben que como asidua de sus retos, lo más gratificante es poder comprobar que una ha superado el reto de cada mes; como ese premio, ninguno. Pero seamos sinceros: un premio en sí, gusta, y más cuando se trata del libro Pan casero, de Ibán Yarza.

El reto de marzo: semlor, unos panes suecos dulces, similares a nuestras bambas de nata, rellenas también, pero no solo de nata, sino de una crema de mazapán, ¡y con lo que me gusta la almendra en repostería! ¡Y qué delicia!

Bajo mi punto de vista, encuadro estos bollos dentro de la categoría de bollería, más que pan en sí. Los semlor son unos bollos que tradicionalmente se toman no solo en Suecia, sino también en otros países del norte de Europa como Finlandia, Dinamarca, Noruega, Islandia, Estonia, Lituania, Letonia, y las islas Feroe. Es costumbre tomarlos justo el martes anterior a nuestro Miércoles de Ceniza, día en el que para nosotros culminan los Carnavales y comienza la Cuaresma y los consabidos cuarenta días de ayuno y penitencia que exige la religión cristiana. Ese martes, que para nosotros pasa sin pena ni gloria, es el que en países anglosajones se conoce como Fat Tuesday o Shrove Tuesday, y que por ejemplo en el Reino Unido celebran alegremente con el día del Pancake, o día de la tortita. Es un día en el que los feligreses hacen una mirada retrospectiva, examinando las malas acciones de las que arrepentirse, y las buenas que han de llevar a cabo en un futuro, aparte de homenajear al estómago con todas las delicias de las que no van a poder disfrutar durante esos cuarenta días, y muy especialmente leche, mantequilla y huevos, justo algunos de los ingredientes principales de esta receta.

Para hacer esta receta, visité varios enlaces, visualicé vídeos, pero prácticamente todos coincidían en los ingredientes y en la elaboración, así que me quedé con la receta, aunque con alguna pequeñísima variación, de Pam, que gestiona el blog Unodedos. Además, tenéis un vídeo precioso para el que poca falta hacen las palabras. No he querido ser nada innovadora en la receta, y os presento tal cual es la tradicional. Os puedo asegurar que es una absoluta delicia. Disfrutar de estos bollitos, con su nata montada, su pasta de almendra, el sabor y el aroma al cardamomo, y todo ello impregnado de leche calentita, lo hacen ideal para una merienda. Qué pena no poder invitados a uno para que comprobéis lo buenos que están :))

Semlor_collage

Ingredientes
  • 50 gr de mantequilla
  • 150 ml de leche entera
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • Una pizca de sal
  • Un huevo tamaño "L"
  • 1 cdta de cardamomo molido
  • 25 gr de levadura fresca
  • 380 gr de harina de panadero - podría ser de fuerza, pero yo no tenía
  • 1 huevo batido para barnizar
  • 100 gr de almendra molida
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • Una taza pequeña de café llena de leche
  • Una cda de agua
  • 200 ml de nata para montar, con un mínimo de 35% de materia grasa
  • Azúcar glas
  • 1 cdta de extracto de vainilla
Elaboración
  1. Ponemos un cazo al fuego con la mantequilla y la derretimos. Añadimos la leche y el azúcar y removemos hasta que el azúcar se haya disuelto. Por último añadimos el cardamomo molido. Retiramos del fuego y dejamos que pierda temperatura.
  2. En un cuenco desleímos la levadura con la yema de los dedos y le añadimos la mezcla anterior ya tibia. Removemos para terminar de deshacer la levadura. 
  3. En otro cuenco mezclamos la harina y la sal, y la incorporamos a la mezcla anterior. Mezclamos con una cuchara o una rasqueta de pan. Una vez incorporados los ingredientes, volcamos la masa a una superficie ligeramente enharinada. La masa quedará un pelín pegajosa, pero muy manejable. Y la amasamos según el método francés, y que podéis ver aquí. Boleamos  la masa hasta que quede firme y suave y la dejamos reposar durante una hora, tapada con film transparente, y en contacto con él, y todo el conjunto cubierto con una bolsa de plástico o un gorro de ducha; sí, un gorro de ducha, que se acopla perfectamente al recipiente, je je.
  4. Tras el reposo, sacamos la masa, y amasamos de nuevo. Cortamos nueve porciones de entre 70 y 75 gramos de peso. Las porciones han de cortarse de manera firme con un cuchillo y sin hacer jirones de la masa. Amasamos cada porción, dándole forma de bola y dejamos reposar en una fuente para horno protegida con papel de horno. Hacemos la misma operación con el resto de las porciones. Tapamos las bolitas con un paño y dejamos reposar entre 45 minutos y una hora.
  5. Precalentamos el horno a 200ºC con calor superior e inferior. Batimos un huevo y pincelamos con él la superficie de los bollitos. Los introducimos en el horno a altura media, y los cocemos entre 10 y 12 minutos o hasta que adquieran un tono ligeramente dorado. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
  6. Una vez fríos, y con la ayuda de unas tijeras, les hacemos un corte en forma de triángulo en la parte superior y con la ayuda de un tenedor, sacamos la miga a un recipiente y la remojamos en un poquito de leche . 
  7. En otro recipiente ponemos la almendra molida, los 100 gramos de azúcar y la cucharada de agua. Y mezclamos. Añadimos la miga humedecida, mezclamos y con el conjunto rellenamos las cavidades de los bollitos. 
  8. Montamos la nata y cuando esté a medio montar, añadimos azúcar glas al gusto y el extracto de vainilla. Los cubrimos con la nata montada y terminamos con su tapa. Espolvoreamos con azúcar glas y justo antes de tomarlos, calentamos un poco de leche y lo ponemos en la base para que se empapen bien.
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11 marzo 2014

Mujadara { Reto Arroces del mundo }

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La cita que Beatriz, Carmen, Neus, Paula y la menda lerenda tenemos el 11 de cada mes, nos ha reunido en torno a la mesa para traeros la segunda entrega de nuestro reto de arroz. En este caso era el turno de Carmen (Tía Alia Recetas) para elegir tema y ella nos ha invitado a viajar y a cocinar una receta de arroz de alguna parte del mundo.

Mi billete me llevó hasta el Líbano. De allí me dirigí a Siria; poco conforme aún, decidí hacer una nueva parada en Egipto y desde allí volar hasta India. Pero tranquilos, que no terminé nada estresada, porque no me moví el sillón, aunque ya hubiera querido yo, la verdad sea dicha :)

El mujadara, el nombre de la receta de arroz a la que os invito, se extiende a lo largo y ancho del mundo árabe y del Oriente Medio. Es una receta humilde a base de arroz y lentejas aromatizados con especias y acompañados de yogur, y tan humilde que hay un dicho que traducido al español dice "Un hombre hambriento vendería su alma por un plato de mujadara", para que os deis cuenta de la magnitud que tiene un plato como este entre la población árabe.

Para elaborar esta receta no necesitas nada que no tengas en tu despensa; estoy más que segura de ello. Las especias le dan un toque aromático único al arroz, que en contraste con el frescor del yogur lo hacen delicioso, de verdad te lo digo. En lugar de simplemente yogur, puedes acompañarlo de labneh; caí demasiado tarde en la cuenta para poder hacerlo. Puedes ver cómo elaborarlo en casa en la receta de Virginia, de Sweet&Sour. Y con un pan de pita llegarías al súmmum.

Antes de pasar a la receta, te dejo los enlaces de las recetas de mis compis de reto. ¿Hasta qué parte del mundo nos llevarán ellas? Estoy deseando coger el avión, el barco, el tren o lo que sea necesario con tal de descubrirlo. ¿Y tú?
mujadara_2 

  Ingredientes (Para 4 personas)
  • 100 gr de lentejas pardinas
  • 120 gr de arroz de grano largo (yo utilicé Basmati)
  • 1 cda de aroma de azahar
  • 1/2 cdta de comino molido
  • 1/2 cdta de canela molida
  • 1/2 cdta de pimienta de Jamaica molida
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • 1/4 cdta de pimentón picante
  • 2 cebollas grandes
  • 2 cdas de piñones
  • 1 yogur griego
  • Zumo de lima
  • Ralladura de lima
  • Aceite de oliva
  • Perejil fresco, cilantro, o menta
  • Sal
  • Una hoja de laurel
Elaboración
  1. Lavamos las lentejas y las escurrimos. Las ponemos a cocer con agua suficiente que las cubra y una hoja de laurel. Una vez que hayan alcanzado el punto de ebullición, bajamos la potencia y las cocemos a fuego suave hasta que estén tiernas, unos 20 minutos. Salamos al final de la cocción. Colamos, retiramos la hoja de laurel y reservamos.
  2. Cocemos el arroz siguiendo las instrucciones del fabricante. El arroz tipo Basmati requiere menos tiempo de cocción que uno de grano grueso. Para aromatizar el agua, añadimos una cucharada de agua de azahar, y salamos al gusto. Una vez cocido, escurrimos y reservamos.
  3. Pelamos y cortamos las cebollas en juliana fina y las caramelizamos en su propio jugo y una cucharada de aceite a fuego muy suave, con una pizca de sal, hasta que estén muy blanditas y doradas, que no quemadas. Removemos de vez en cuando. Es importante que por este motivo se hagan a fuego muy lento. Si se queman, amargarán, y no nos conviene en absoluto porque nos arruinaría el plato. Una vez pochadita, retiramos a un plato.
  4. Añadimos un poquito más de aceite a la sartén en la que caramelizamos la cebolla. Vamos a rehogar las especias para realzar su aroma. Ponemos todas las especias, siendo la última de todas el pimentón, porque se quema más rápidamente. Removemos energéticamente, añadimos el arroz, lo envolvemos bien con las especias, y añadimos la mitad de la cebolla; reservamos la otra mitad para decorar. Añadimos también las lentejas y rehogamos durante cinco minutos para que los sabores se mezclen. 
  5. En una sartén pequeña doramos los piñones a fuego muy suave, moviendo con frecuencia.
  6. Lavamos las hojas de perejil, de cilantro o de menta.
  7. Cortamos un gajo de una lima, exprimimos su zumo, asegurándonos de que no caen sus pepitas, y rallamos la piel de ese gajo. Mezclamos el yogur griego con el zumo de la lima y la ralladura.
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Montaje
  • En un plato disponemos una ración del arroz con las lentejas. En la parte superior ponemos una parte de la cebolla caramelizada reservada, unos piñones tostados repartidos alrededor y decoramos con unas hojas de perejil, cilantro o menta, lo que tengamos en casa.
  • Servimos el yogur en un cuenco aparte para que cada comensal, si gusta, acompañe el arroz con el yogur.

Receta elaborada con ingredientes y cantidades tomadas de diversas fuentes.


26 febrero 2014

Pretzels dulces con glaseado de naranja

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Aquí estamos de vuelta con el reto Bake the world y, como siempre, con un pan debajo del brazo. Ese dicho que nos augura una buena noticia viene muy en consonancia con el significado originario de los pretzels, nuestro pan del mes de febrero.

Como suele pasar cuando tratamos recetas que tienen muchos años de antigüedad, es difícil constatar su origen exacto. Cuentan, cuentan ... que allá por el año 600 fueron unos monjes que dedicaban su vida devota en tierras cercanas a la frontera entre el norte de Francia y el norte de Italia quienes crearon un pan para comer en los días de la Cuaresma y al que llamaron "pretiolas" o "pequeños premios" que recibían los niños que aprendían bien sus oraciones. La imagen del pretzel imitaba a un niño de brazos cruzados en pose de rezo.

Los pretzels adquirieron tales connotaciones religiosas que no en vano, se pensaba que los tres huecos que se forman en el cruce de la masa representaban a la Santísima Trinidad. Llegaron a ser un elemento tan importante en la religión cristiana que cuando en el siglo XVI llegaron a Alemania, en el día de Año Nuevo los niños lo lucían colgado de sus cuellos o lo colgaban del árbol de Navidad. En Suiza los recién casados ponían a prueba la durabilidad de su matrimonio tirando de cada uno de sus lados, y el lado más largo daba una idea de lo que podría durar ese matrimonio. Así que también se convirtieron en un signo de buena suerte.

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Cuando comenzó la colonización de América, grupos religiosos protestantes vieron en aquellas tierras la vía de escape para promulgar sus creencias y con ellos viajaron los pretzels. Hoy en día, son tan estimados en tierras norteamericanas que incluso le tienen concedido un día de celebración: el 26 de abril.

Sobre los pretzels en sí, y desde un punto de vista técnico, estos panes pasan por una breve cocción a base de agua y sosa cáustica, lo cual le da el toque dorado, brillante y crujiente característico del pretzel. A mi me imponía eso de cocerlos en sosa y fui de cabeza a sumergirlos en agua con bicarbonato, esto hace que ni su aspecto ni su textura sean iguales, pero están muy ricos en sabor, aunque la masa nos resultó un tanto seca y pesada de masticar.

Me decanté por unos pretzels blandos y dulces con una masa aromatizada y bañada en un glaseado de naranja. La masa es blanda y pierde esponjosidad con el paso de los días, pero me sorprendió el comprobar que al día siguiente no estaban más duros de lo que imaginaba. Hay también pretzels de masa blanda y salada, que se suelen tomar con mostaza y queso cremoso, y los hay crujientes, que habitualmente se toman con chocolate y yogur.

¿Y ahora pasamos a la receta?

Ingredientes (Para 6 pretzels)

Para la masa
  • 250 gr de harina de fuerza media
  • 5 gr de sal de mesa
  • 3,5 gr de levadura deshidratada
  • 20 gr de mantequilla ablandada
  • 1 cda de miel
  • 140 ml de leche a temperatura ambiente
  • La ralladura de una naranja de Naranjas valencianas Bea
  • 1 cdta de canela molida
  • 1 y 1/2 cdta de semillas de amapola
  • 1 y 1/2 cdta de semillas de alcaravea
Para la cocción
  • 2 litros de agua
  • 3 gr de bicarbonato
Para el glaseado
  • La ralladura de media naranja en tiritas
  • El zumo de 1 y 1/2 naranjas
  • 62 gr de azúcar blanquilla
  • 1/2 cdta de canela molida
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Elaboración
  1. Empezamos elaborando la masa. En un cuenco ponemos la harina, la sal, la levadura, la canela y la mantequilla y mezclamos con una cuchara de madera. Incorporamos la miel y la ralladura de naranja, y mezclamos de nuevo. Vertemos la leche poco a poco y una vez incorporada amasamos durante diez minutos hasta que la masa quede con un aspecto liso. Es una masa nada pegajosa y que se trabaja muy fácilmente. Separamos la masa en dos mitades iguales y a una mitad le añadimos las semillas de amapola y a la otra, las de alcaravea. Amasamos cada mitad por separado, les damos forma de bola y las dejamos reposar en recipientes separados y engrasados y los tapamos con film transparente en un lugar cálido (el microondas, por ejemplo) hasta que hayan doblado su volumen (unas dos horas).
  2. Transcurrido ese tiempo desgasificamos cada masa. Preparamos una fuente de horno y la protegemos con papel vegetal. Dividimos cada masa en tres partes de igual peso y comenzamos a trabajarlas para darle forma. Empezamos dándole forma de cilindro para pasar a darle forma de cuerda estirando desde el centro hasta los extremos de manera que el centro quede más abultado y los extremos terminen en forma de punta fina (fig. 1). Cada cordón ha de tener una longitud de entre 40 y 50 centímetros. Si notamos que la masa se va secando, nos humeemos un poquito las palmas de las manos. Le damos forma de U (fig. 2). Tomamos los extremos del cordón y los cruzamos uno sobre otro (una o dos vueltas) como abrazándolos (fig. 3) y luego los llevamos hacia el lado opuesto (fig. 4 y 5), donde los sentaremos humedeciendo los extremos con una pizquita de agua para que haga de pegamento. Colocamos el pretzel en la bandeja de horno y proseguimos con el resto de las porciones de la misma manera. Una vez que hayamos terminado de dar forma a todos, los tapamos con un paño de algodón y dejamos reposar media hora.Pretzel_collage
  3. Ponemos a calentar el agua con el bicarbonato y transcurrido el tiempo de reposo cocemos los pretzels en el agua una vez que este haya alcanzado el punto de ebullición. Los sumergimos durante 6 segundos y los retiramos a una rejilla para que escurra el agua. Blanqueamos el resto y dejamos reposar diez minutos. 
  4. Precalentamos el horno a 200ºC y horneamos los pretzels durante unos 20 minutos o hasta que estén dorados.
  5. Mientras vamos preparando el glaseado. En un cazo ponemos el zumo, 50 gramos de azúcar, la canela y la ralladura. Llevamos a ebullición y hervimos un minuto. Retiramos la ralladura colando el sirope y la reservamos. Devolvemos al fuego el sirope, añadimos los 12 gramos de azúcar restantes y cocemos a fuego medio alto hasta que haya reducido a la mitad y haya adquirido una textura espesa propia del sirope.
  6. Una vez que los pretzels estén horneados, los retiramos a una rejilla y aún en caliente los pincelamos con el glaseado y decoramos con la ralladura reservada.

Fuente de la receta: The Great British Bake off everyday, de Linda Collister. Ed. BBC Books
Fuentes de información: aquí y aquí



30 enero 2014

Peshawari naan

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Menudo viajecito nos hemos podido dar este mes con un pan debajo del brazo, y todo gracias a la propuesta hecha por Clara y Virginia para su reto panarra en Bake the World. ¿Y dónde nos hemos ido? La verdad es que no hay un destino fijo porque el pan naan es de consumo extendido por todo el Extremo Oriente.

El pan naan es un pan plano que podemos encontrar en países como India, donde tiene sus orígenes,  Afganistán, Irán, Pakistán, Uzbekistán, Bangladesh o Tajizkistán. Se cuece en un horno de arcilla, llamado tandoor, que se entierra bajo tierra, a temperaturas desorbitadamente altas, lo cual hace que el pan se cueza en tan solo un par de minutos, adquiriendo la textura propia de un pan naan: crujiente por fuera y tierno en su interior. De forma aplastada, ovalada, o en forma de lágrima, con burbujas de aire irregulares que se forman durante la cocción del pan.

Es costumbre tomarlo acompañando un desayuno o una comida y rasgarlo con la misma mano, ayudándote de él para tomar tu comida, esa comida especiada y aromatizada con las ricas especias tan propias de estas tierras, y que a mi personalmente, me encantan. Mejor tomarlo caliente, o como poco, templado. ¡Cómo nos gusta comer el pan recién salido del horno! :)

Muchos son los tipos de naan que podemos encontrar de un extremo a otro de este interesante lado del mundo. Desde simplemente planos a aromatizados con ajo o especias, rellenos de carne, de queso, de frutos secos. De entre todos ellos, elegí hacer un Peshawari naan, oriundo de la región de Peshawar, en Afganistán, y rellenarlo con frutos secos. ¡Fue todo un acierto! Os prometo que así fue. Desde el mismo momento en el que comienza a dorarse en el horno y el olor del hinojo comienza a inundar toda la casa, hasta la última miguita que quedó en la bandeja.

Ante la pregunta a mis comensales de "¿Queréis que lo vuelva a hacer?", la respuesta fue una unánime exclamación: "¡Síííííííí!"

En este Peshawari naan se funde en el relleno el sabor de frutos secos como la almendra y el pistacho, la fruta deshidratada como el albaricoque y el coco, y el inconfundible aroma de las semillas de hinojo.

Algo que me ha llamado muchísimo la atención es que en su elaboración interviene el ghee. ¿Y qué es el ghee? Pues se trata de mantequilla clarificada. Aunque yo no clarifiqué la mantequilla por cuestión de ser práctica con mi tiempo, simplemente derretí la mantequilla. Para clarificar mantequilla, debéis ponerla en un cazo a fuego muy lento, no permitiendo que hierva, y retirar la espuma de color blanco que va subiendo poco a poco a la superficie. Esta espuma no son más que las impurezas de la leche de vaca. Esta operación lleva un rato largo, de ahí que no lo pusiera en práctica. Según he podido averiguar, este producto no es de uso exclusivo en la cocina, sino que por sus propiedades es excelente como hidratante para la piel. ¡Realmente sorprendente!

Ahora sí, vamos a la receta.

Relleno peshawari naan 

Ingredientes (Para 3 Peshawari naan)

Para la masa
  • 250 gr de harina de fuerza
  • 1 cdta de levadura deshidratada o 6 gr de levadura fresca
  • 75 ml de agua tibia
  • 50 ml de yogurt natural sin azucarar
  • 1/2 cdta de sal de mesa
  • 1/2 cdta de azúcar blanquilla
  • 50 gr de ghee o mantequilla derretida
  • Almendra en láminas para decorar 
Para el relleno
  • 1 cda de albaricoques deshidratados cortados en daditos muy pequeños
  • 1 cda de pistachos sin sal pelados
  • 1 cda de almendra en granillo
  • 1 cda de coco rallado
  • 1 cda de semillas de hinojo
  • 1/2 cda de azúcar blanquilla



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Elaboración
  1. En un cuenco mezclamos los ingredientes secos: harina, levadura, sal y azúcar. Hacemos un hueco en el centro, a modo de volcán, y vertemos los ingredientes líquidos: el yogur, el agua y la mantequilla. Mezclamos con las manos con movimientos circulares y dejando caer los ingredientes secos en los líquidos a medida que vamos amasando. Una vez mezclados todos los ingredientes, amasamos durante cinco minutos hasta que quede una masa fina y homogénea. Reservamos en un recipiente hondo, lo tapamos con una bolsa de plástico y reservamos en un lugar alejado de corrientes  durante una hora o hasta que doble su volumen.
  2. Para el relleno, en un robot trituramos todos los ingredientes. En la thermomix 31 trituramos durante 20 segundos en velocidad progresiva 5-8. Ha de quedar una textura fina. Podéis ver el resultado en una de las fotografías.  Reservamos.
  3. Una vez que la masa haya levado, precalentamos el horno a 240ºC, con calor superior. Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y reservamos.
  4. Amasamos para desgasificar y dividimos la masa en tres porciones de igual peso. Le damos forma de bola a cada una de ellas y con un rodillo la extendemos hasta lograr un diámetro de aproximadamente 12 centímetros (imagen 1). Es una masa seca. Para poder extenderla con más facilidad, os recomiendo ir girando la masa en tramos de 30º a medida que la extendéis y entonces, voltearla y repetir la misma operación por el reverso de la masa. 
  5. Extendemos una parte del relleno sobre la masa extendida (imagen 2), humedecemos los bordes de la masa y a continuación levantamos los bordes haciendo como si frunciéramos la masa (imagen 3) y haciéndola coincidir por esos pliegues. Aplastamos ligeramente con las manos y pasamos el rodillo por encima de nuevo (imagen 4), por un lado y por el otro, hasta darle forma ovalada o de lágrima (imagen 5).
  6. Disponemos los panes en la bandeja de horno y colocamos esta en la última altura superior del horno. Horneamos unos 6 o 7 minutos o hasta que el pan comience a inflarse y a dorarse ligeramente.
  7. Una vez fuera del horno, barnizamos cada pan con mantequilla derretida solo por una cara y espolvoreamos almendra laminada por encima.
Consejos
  • Si la masa quedara seca al amasar, añadid un poco de agua a gotitas. La cantidad de agua que pedía la receta era mayor (100 ml) pero yo no llegué a añadírsela.
  • Si hacéis estos panes y necesitáis recalentarlos, humedeced una lámina de papel vegetal, escurrid bien el exceso de agua, y envolved los panes en el papel. Los horneamos durante unos diez minutos. Así podréis disfrutar de ellos siempre calentitos. 
  • El aspecto de estos panes cocinados en una sartén es algo diferente, puesto que el horno los dora casi uniformemente, mientras que la sartén consigue que sean las burbujas que se van formando las que adquieran un tono más dorado que el resto de la masa.
¿Qué os ha parecido el viajecito? 


Fuente: Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas y panes dulces y salados, de la editorial Blume, con alguna modificación.


27 diciembre 2013

Stollen { Pan dulce de Navidad }

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Diciembre de 2013 y cita con Clara y Virginia, y con su propuesta panarra para su Bake the World. Nos metemos en la cocina, las manos en la masa y nos transportamos a tierras alemanas para apreciar el aroma, el sabor y la textura del stollen

El stollen es un pan dulce típico en los hogares alemanes que se consume desde el adviento y durante las fiestas navideñas; un pan recubierto de una gruesa capa de azúcar glas y que entre su miga guarda frutas confitadas, deshidratadas y especias. Es también conocido como Christstollen porque su forma recuerda a un niño recién nacido cubierto de pañales; eso es lo que se dice, porque en realidad mi imaginación no ha llegado a visualizar al Niño Jesús tal cual. Pero la tradición manda y eso es lo que cuenta, y lo que nos cuenta es que el azúcar glas que lo recubre simboliza los pañales que cubrían al Niño.

La Historia también nos cuenta que es un dulce que lleva acompañando a los alemanes en estas fechas navideñas desde hace 600 años. ¡Casi ! Originariamente en su elaboración intervenían tres ingredientes básicos: harina, aceite y agua. Por aquel entonces las normas católicas prohibían el consumo de mantequilla y leche desde el adviento hasta la Navidad. Tuvieron que pasar muchos años, incluso siglos, para que se aprobara una ley que permitiera el empleo de mantequilla en lugar de aceite en la receta, pero bajo un precio: pagar un impuesto por cada stollen elaborado para contribuir a la construcción de la catedral de Freiberg. Así que esta catedral, y no en vano, vale el peso de sus piedras en stollens. Con posterioridad, y todo por ser un dulce que comenzó a consumirse en la clase noble, se incorporaron las frutas deshidratadas.

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Actualmente existen diferentes tipos de stollen dependiendo del empleo de otros ingredientes. El de la ciudad de Dresden presume de su Denominación de origen. En mi caso he optado por rellenarlo con unas tiras de masa de mazapán, y todo gracias a que los supermercados Lidl, en una de sus promociones, puso en venta esta masa, al igual que las frutas caramelizadas. Así que yo vi una puerta abierta para hacer mi stollen.

Es un dulce muy energético por su alto contenido de frutas deshidratas y confitadas, y porque al mismo tiempo es una masa enriquecida, pues entre sus ingredientes se encuentran los huevos y la mantequilla. Esto hace que no sea una masa dúctil. Y es más, yo estuve a punto de tirar la toalla al ver que no había forma humana de poder manipular la masa. El error lo encontré en que en comparación con otras recetas, el aporte de ingredientes húmedos es alto en comparación con los ingredientes secos. Así que tuve que ajustar la cantidad de ingredientes, y la receta que os muestro es el resultado de esos ajustes. Sinceramente, no me esperaba nada bueno de esta masa cuando saliera del horno, y más aún habiendo visto fotografías en las que la masa parecía algo recia. Para mi sorpresa, mi stollen, y con los ingredientes que os indico, resultó ser muy, pero que muy jugoso. Tanto, que me cuesta creerlo :) Y de volver a hacerlo, a pesar de la difícil maleabilidad de la masa, volvería a hacer esta misma. No os podéis imaginar el rico aroma que inundó mi casa a especias, vino dulce y frutas. Dejó un halo que dudo mucho que hubiera algún vecino que no se enterara de que era de mi casa de donde procedía ese olor.



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Ingredientes

Para el prefermento
  • 60 ml de leche tibia
  • 60 gr de harina de panadero
  • 10 gr de levadura fresca de panadero
Para la masa
  • 340 gr de harina de panadero
  • 20 gr de levadura fresca de panadero
  • 250 gr de leche tibia
  • 100 gr de mantequilla en pomada
  • 10 gr de sal
  • 60 gr de azúcar blanquilla
  • 2 huevos tamaño "L"
  • La ralladura de la piel de una naranja y de un limón
  • 1 y 1/2 cdta de mezcla de especias
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • 4 vainas de cardamomo, extraídas sus semillas y molidas
Para el relleno (mezclar 24 horas antes)
  • 100 gr de pasas de Corinto
  • 50 gr de piel de naranja confitada
  • 50 gr de piel de limón confitada
  • 30 gr de almendras fileteadas
  • 100 ml de vino dulce (lo habitual es emplear ron, pero yo no tenía)
Glaseado
  • 50 gr de mantequilla fundida para pintar el stollen
  • Azúcar glas
Además
  • 200 gr de masa de mazapán (opcional)
Elaboración
  1. En un cuenco mezclamos los ingredientes del prefermento, cubrimos con film transparente y reservamos en un lugar cálido durante 40 minutos.
  2. En otro recipiente, y grande, mezclamos los ingredientes de la masa, añadimos el preferento, tapamos con film transparente y dejamos reposar 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, amasamos con la ayuda de una cuchara (pues la masa resulta bastante pegajosa) durante unos diez minutos. Si la masa no se despega de las paredes del recipiente, volvemos a tapar y dejamos reposar media hora. La masa debe quedar lisa y elástica.
  3. Tras ese tiempo, añadimos los ingredientes del relleno y volcamos la masa sobre una superficie lo suficientemente enharinada. Amasamos de nuevo, le damos forma de bola, la tapamos y la dejamos reposar hasta que leve el doble de su volumen, aproximadamente una hora, dependiendo de la temperatura ambiental. Lo recomendable es que la masa esté lejos de corriente. Encuentro el microondas como el lugar ideal donde guardar la masa mientras reposa.
  4. Ponemos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y formamos un rectángulo estirando la masa suavemente con las mismas manos. Hacemos una marca en el centro a lo largo. Para esta labor, en Alemania se ayudan de un rodillo fino, como de un centímetro de diámetro y justo en esa marca doblan la masa. Antes de llegar a plegar la masa, podemos rellenar el stollen con masa de mazapán. En ese caso cortamos porciones de la masa y les damos forma de cilindro de un centímetro de diámetro. Las colocamos a lo largo de la masa en dos tiras, cerramos por los extremos y plegamos la masa. Disponemos el stollen sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear, lo tapamos con un paño y dejamos levar media hora más.
  5. Precalentamos el horno a 175ºC y lo cocemos durante 30 minutos a media altura (el tiempo dependerá de cada horno)
  6. Nada más sacarlo del horno, eliminamos las pasas que sobresalgan de la masa, lo pincelamos con mantequilla derretida y dejamos enfriar sobre una rejilla. Y una vez frío lo volvemos a pincelar y los espolvoreamos con abundante cantidad de azúcar glas.
Receta adaptada de la encontrada en Pan y otras masas, Mª de Paz Valdés. Editorial Libsa.
Otras: aquí y aquí. Vídeo del formado del stollen aquí. 



27 noviembre 2013

Baozi {Panes rellenos chinos - Bake the World}

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Hace unos meses, nuestra querida Juana, de La cocina de Babel, nos invitó a formar parte de un concurso elaborando una receta propia de cocina callejera. Ella nos iba abriendo el gusanillo publicando diferentes propuestas entre las cuales estaban los baozi y que ella explica tan bien, y retrata tan bien en esta entrada. Para mi fue verlos y despertar en mi unas ganas terribles de hacerlos. Y mira tú por donde que cuando Clara nos manda un correo con su propuesta del reto Bake the world para el mes de noviembre, el pan que nos sugería elaborar eran unos baozi.

Estos baozi, o interpretados al español como panes rellenos chinos que se cuecen al vapor, por increíble que os parezca, es el desayuno más típico de todo chino andante. Y digo que increíble porque su relleno está elaborado a base de ingredientes salados en su mayoría. Según se cuenta, fue ofrecido por un general chino a los dioses como petición para que sus hombres sanaran de una peste que les azotó, allá por el siglo III.

La variedad de rellenos de estos panes es infinita. Ya sabéis la magnitud en extensión de un país como China, así que no sé si os podéis hacer a la idea fácilmente. Los podemos encontrar rellenos de carne, de carne y verduras, solo de verduras, dulces ..., y como la oferta de ingredientes es tan amplia, no hay una receta estricta sobre los ingredientes de ese relleno, de tal manera que hay baozi que en su interior guardan sopa. Curioso, ¿no os parece?

A nosotros nos ha encantado poder llevarnos a la boca unos panes tan ricos. Hay panes infinitamente mejores, no hay duda. Pero lo más emblemático de estos panes es la técnica de cocción. El cocerlos al vapor hace que el resultado sea una masa algo gomosa, aunque esponjosa. Y en el caso de mis panes, contrasta claramente el dulzor de la masa con el toque salado de su relleno. ¡Una cena informal más que resuelta!

Os explico cómo los hecho.

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Ingredientes (Para 8 baozi)

Para la masa
  • 500 gr de harina de trigo de todo uso
  • 75 gr de azúcar blanquilla
  • 1 pastilla de levadura fresca de panadero
  • 3 cdas de aceite de sésamo
  • 200 ml de agua
Para el relleno
  • 1 zanahoria de tamaño mediano
  • 115 gr de shiitake
  • 150 gr de carne picada de cerdo
  • 2 cm de jenjibre pelado y rallado
  • 3 cdas de salsa de soja
  • 2 cdas de aceite de sésamo
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Elaboración

De la masa
  1. En un recipiente ponemos la harina, el azúcar y mezclamos. Diluímos la levadura en el agua templada, añadimos el aceite, y estos a la harina. Amasamos hasta conseguir una masa suave y lisa y no pegajosa. No es una masa que requiera trabajo. Se amasa muy fácilmente. Formamos una bola que mantenemos en el recipiente y guardamos en una bolsa de plástico. Dejamos reposar en un lugar alejado de corrientes, como por ejemplo el microondas, hasta que doble su volumen, una hora aproximadamente.
  2. Empezamos a preparar el relleno. Empezamos por la verdura más dura: la zanahoria. La pelamos y picamos en brunoise muy pequeñito y la pochamos en una sartén con una cucharada de aceite de sésamo durante unos cinco minutos a fuego muy suave. 
  3. Limpiamos las setas con un paño o papel de cocina humedecido y las picamos muy finamente. Las incorporamos a la sartén y dejamos hacer despacito hasta que hayan reducido su volumen a la mitad. Salamos con precaución, pues uno de los ingredientes es la salsa de soja, que ya sabéis que es sobradamente salada.
  4. En un plato hondo ponemos la carne picada cruda, añadimos las verduras pochadas, la salsa de soja, el aceite de sésamo y el jenjibre. Mezclamos bien, dividimos la masa del relleno en ocho porciones y tapamos con film transparente. Reservamos.
  5. Una vez que el pan haya levado lo amasamos para desgasificarlo sobre una superficie ligeramente enharinada y le damos forma de cilindro de unos cinco centímetros de diámetro. Lo cortamos por la mitad y cada una de estas mitades la dividimos en cuatro porciones de similar tamaño. Boleamos cada porción durante unos segundos y tapamos con un paño.
  6. Para el formado de los panecillos: cogemos una de las bolitas (imagen 1) y la estiramos con un rodillo desde el centro hacia el exterior procurando que en el centro quede una parte de masa más abultada (imagen 2). Estiramos hasta darle un grosor a los extremos de dos milímetros aproximadamente. Le damos la vuelta y en el centro ponemos una de las porciones del relleno. Ahora vamos a cerrar los panes y para facilitarnos la labor, con la mano izquierda en forma cóncava sujetaremos el pan y con la mano derecha vamos formando pliegues similares a las tablillas de las faldas de los uniformes del colegio (imágenes 3 y 4). Una vez que hemos plegado todo el pan, quedará un agujerito en el medio, con los dedos de la mano derecha, a modo de pinza, retorcemos ligeramente esos bordes y ya tenemos listo el pan (imagen 5). Reservamos sobre papel vegetal. Y procedemos de la misma manera con el resto de los panes.
  7. Para cocinarlos, lo haremos al vapor. Yo lo hice con la thermomix 31 en dos tandas. Ponemos a calentar un litro de agua en el vaso, programamos 10 minutos en temperatura varoma, velocidad 1. Mientras protegemos las bandejas de la varoma con papel vegetal y distribuímos los panes, dejando separación entre ellos porque crecen hasta adquirir un diámetro de unos 10 centímetros cada uno. Una vez calentada el agua, situamos el varoma en su posición y cocemos durante 20 minutos, temperatura varoma, velocidad 1. Si no tienes thermomix, hazlo utilizando una olla convencional con agua y coloca los panes en una rejilla protegida igualmente con papel vegetal. En China se cuecen en unos recipientes de bambú.
  8. Se pueden tomar acompañados de una salsa de soja que aromaticé con wasabi, aunque este es japonés ;)

18 noviembre 2013

Granola casera

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Una de las costumbres que aún hoy conservo como herencia de mi estancia en Irlanda en mis tiempos como estudiante universitaria es desayunar cereales. No soy muy de repostería en los desayunos, aunque no puedo negar que en alguna ocasión cae un dulcito en lugar de unos cereales o unas tostadas con mermelada y mantequillla, y que me suelo reservar para los días en que puedo sentarme tranquilamente a desayunar sin tener que mirar el reloj para salir pitando al trabajo.

A la vuelta de mis vacaciones a Escocia me traje en la maleta la receta de las Scottish shortbread, y en mi cabeza se vino la idea de elaborar granola en casa. La granola es una mezcla de cereales, mayormente avena, de frutos secos, frutas deshidratadas y algún componente dulce como la miel o similar. En España hay alguna que otra marca que la comercializa, en forma de barritas, pero suelta no es una variante de cereales de gran consumo en nuestro país, y por eso quise llegar a casa y hacerla. Me encanta por su sabor y muy especialmente por su textura, muy crujiente. Nos sirve para tomar con leche, con yogur, con frutas, tanto para desayunar como para merendar. Puede quedar suelta, pero también en pequeños bloques que se acercan mucho a lo que son las barritas de cereales y que por lo tanto nos pueden servir como tal en cualquier situación en la que nos apriete el hambre o necesitemos un aporte de energía extra, porque la cantidad de frutos secos es importante, tanto como su aporte energético.

Tirando de aquí y de allá he elaborado mi propia receta de granola que hoy comparto con vosotros y que espero y deseo que amenice vuestros desayunos o meriendas.

Granola_2

  Ingredientes
  • 300 gramos de copos de avena
  • 50 gramos de pipas de girasol
  • 50 gramos de pipas de calabaza
  • 50 gramos de almendras laminadas
  • 50 gramos de coco rallado
  • 100 gramos de arándanos deshidratados
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • Un pellizco de sal
  • 260 gramos de miel
  • 2 cdas de aceite de girasol
  • 1 cdta de esencia de vainilla
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 160ºC y forramos una bandeja de horno con papel vegetal.
  2. Por un lado mezclamos todos los ingredientes secos y reservamos.
  3. Por otro, en un cazo ponemos los componentes líquidos: la miel, el aceite y la esencia de vainilla y calentamos a fuego suave hasta que la mezcla haya adquirido una textura más líquida.
  4. Mezclamos los ingredientes secos y los líquidos y removemos muy bien con una cuchara de madera.
  5. Extendemos la mezcla sobre el papel vegetal asegurándonos de que queda muy bien extendido y sin huecos libres e introducimos en el horno. Horneamos durante media hora sacando la bandeja cada diez minutos y removiendo los ingredientes para asegurarnos de que se tuesten uniformente.
  6. Finalmente sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de meterlo en tarros de cierre hermético, donde bien cerrados podemos conservar la granola cerca de un mes.
Notas
  • Es muy importante que los copos de avena no sean de los que llaman "hojuelas" o instantáneos. Podéis adquirir el tipo de copos de avena que necesitáis para esta receta en herbolarios o en la sección de productos de dietética de los supermercados. 
  • Todos los ingredientes secos que he empleado para elaborar la granola (frutos secos y frutas deshidratadas), a excepción de los copos de avena, son opcionales. Siempre podéis añadir o sustituir a vuestro antojo.
  • En lugar de miel podéis utilizar sirope de arce o miel de ágave.
  • Si queréis que la granola os quede en bloques en lugar de suelto, no remováis los ingredientes de la bandeja desde que la introducís hasta que la sacáis.
  • Cuanto más tiempo tengáis la granola en el horno, más crujiente quedará, pero aseguraos de que no se quema ;)

07 octubre 2013

Caponata siciliana ... y sorteo

Caponata_libro 

 Que nos gusta complicarnos la vida debe ser una más de las imperfecciones del ser humano. Con lo fácil que es sería tomarse las cosas con calma y vivir serenamente. ¡Pero no! Si entendemos el complicarnos la vida como sinónimo de una necesidad de estar en constante movimiento, podríamos interpretarlo como una forma de proponernos un reto que al final nos reporte algún tipo de satisfacción emocional. El ser humano necesita hacer para darle valor a la vida, y es así, en mi opinión, como podemos entender que sintamos la necesidad de complicárnosla.

Y justo en este punto es en el que voy a poner punto y final a estas meditaciones porque lo que no quiero es cometer el error de marearos con mis interpretaciones personales y más cuando habéis decidido aprovechar un ratito de vuestro tiempo para venir a leerme.

Pues por si fuera el caso, os voy a dejar un regalito.

Se trata de un libro que a principios de verano publicó Samantha Vallejo-Nájera bajo la firma de la editorial Planeta. Con un título tan sugerente como Quedar bien sin complicarte la vida, Sammy nos presenta 65 recetas de corte internacional, empezando por entrantes y terminando por postres. Y lo cierto es que las recetas son muy sencillas de elaborar. A todos nos importa que lo que cocinemos, especialmente para los demás, nos deje en un buen lugar así como un buen sabor de boca a nuestros comensales. Así que si tú eres una de esas personas, te invito a participar en un sorteo para conseguir uno de los ejemplares de Quedar bien sin complicarte la vida.

¿Qué tienes que hacer?

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1. Simplemente dejar un comentario en esta entrada diciendo que te interesa participar en el concurso, junto con tu nombre y tu dirección de correo electrónico. Asegúrate de cumplir los requisitos antes de pinchar en la casilla "Enviar" cuando termines de escribir tu comentario :) Solo se permite participar una vez, hay que ser generosos :)

2. El plazo para inscribirse en el concurso comienza hoy, lunes, 7 de octubre de 2013, y finaliza el viernes 11 de octubre, cinco días después. Realizaré el sorteo mediante Sortea2 y el lunes 14 de octubre publicaré el nombre de la persona agraciada, quien tendrá que enviarme su dirección postal para que editorial Planeta proceda al envío del ejemplar con el que ha sido agraciado. El envío solo será posible dentro de territorio nacional español, es decir: península, las Islas Canarias, Islas Baleares, y así como Ceuta y Melilla.

Pues tan fácil como eso. Así que ánimo, y a por tu libro :)

Y como muestra de la forma en la que Samantha nos ayuda a no complicarnos la vida quedando como reinas (y reyes), os traigo una receta deliciosa y que ya conocía desde tiempo antes. Curiosamente no la tenía colgada en el blog, así que me ha parecido idónea para compartirla con vosotros: la caponata siciliana, nada que ver ni con la famosa gallina de Barrio Sésamo y ni familia de la archi conocida mortadela siciliana. En la introducción que Samantha hace de esta receta, ella dice que es una receta en la que intervienen "unos ingredientes un poco raros, como por ejemplo la alcaparra y la aceituna negra", ingredientes tan mediterráneos y tan nuestros.

¿Vosotros qué pensáis?

Ingredientes (Para 4 personas)

Los ingredientes que yo he empleado son:
  • 2 berenjenas
  • 2 cdas de aceite de oliva
  • 2 cebollas moradas
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cdas de aceitunas negras sin hueso
  • 1 guindilla
  • 3 tomates
  • 2 cdas de vinagre de Jerez
  • 2 cdas de alcaparras en conserva escurridas
  • Orégano
  • Sal
  • Una pizca de azúcar
Elaboración
  1. Lavamos las berenjenas y las cortamos en dados como de un centímetro de tamaño. Las salamos y las dejamos llorar en un escurre verduras durante media hora como mínimo. Secamos la berenjena con papel de cocina.
  2. En una cazuela ponemos agua a calentar para escaldar los tomates y poder retirarles la piel con mayor facilidad. Con la punta de un cuchillo dibujamos una cruz en la base de cada tomate y una vez que el agua rompa a hervir, introducimos los tomates y los mantenemos dentro un minuto. Pasamos directamente la cazuela por debajo del chorro de agua fría para que se atemperen y pelamos los tomates tirando de los extremos los cortes de su piel. Cortamos los tomates por la mitad, retiramos sus semillas y picamos su pulpa muy finamente. Reservamos.
  3. Pelamos los dientes de ajo y las cebollas, cortamos estas en juliana y los pochamos en una sartén con las dos cucharadas de aceite. Tapamos y dejamos que se cocinen tapadas a fuego lento. Removemos con cierta frecuencia. 
  4. Añadimos las berenjenas y dejamos pochar durante diez minutos más removiendo con cierta frecuencia. Añadir también la guindilla.
  5. Incorporamos los tomates picados y los aplastamos. Mezclamos. Cocinamos a fuego lento hasta que el jugo de los tomates se haya evaporado (unos 15 minutos)
  6. Añadimos las cucharadas de vinagre, las aceitunas y las alcaparras, y sazonamos con orégano al gusto.
  7. Ajustamos la acidez del conjunto con una pizca de azúcar, removemos, y listo. 
¡Y cuidado con la guindilla que queda enredada entre los ingredientes! ;)