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08 diciembre 2014

Mince pies


mince pies

Buenos recuerdos los que me trae esta receta. Recuerdos de un día en el que pude ser testigo y disfrutar de la grabación de un vídeo que de forma muy, muy sencilla y clara nos explica cómo elaborar un roscón de Reyes. La protagonista, Carmen, quien gestiona el archiconocido blog Tía Alia Recetas. Así que, aunque un año después, aprovecho para compartir con vosotros su vídeo si es que os ronda por la cabeza la idea de elaborar un roscón de Reyes, que para eso estamos casi plantados en la Navidad :)

Estos pastelitos que hoy os traigo, conocidos como Mince Pies, son uno de los dulces más típicos durante las fiestas navideñas en las cercanas tierras británicas. ¿Y qué tienen que ver un roscón con estos pastelitos? Pues simplemente que fue aquel día cuando los probé por primera vez, y me encantaron. Además, tuve la suerte de recibir de manos de Carmen un tarro con la farsa que sirve de relleno, y que popularmente se conoce como mincemeat. La masa dulce que sirve de base es de Virginia, de Sweet & Sour, y que tiene publicada aquí. Una masa quebrada, crujiente, muy fina, y que se deshace sola en la boca. ¡Deliciosa! 

¡Pero delicioso todo el conjunto en sí! Fue probar el relleno y darme cuenta de que la impresión que yo tenía sobre el mincemeat y la semejanza que le encontraba con el chutney, no iba muy desencaminada. Muchos sabréis que los chutneys son un tipo de confitura en la que los sabores dulces y salados, se combinan con especias y se conservan en vinagre. Para elaborar el relleno de estos pastelitos se necesitan manzanas, uvas pasas, almendras, azúcar, brandy, manteca de vaca, especias, ralladura de cítricos, y naranjas y limones confitados. ¡No me digáis que no suena realmente aromático y delicioso! Pues lo es, creedme, que lo es. No os puedo ofrecer la receta de esta delicia, pero sí sé que los supermercados Lidl lo han comercializado llegadas las fechas navideñas, así que si os interesa, no olvidéis daros una vuelta para ver si este año también lo llevan a sus estanterías. 

mince pies

En el siglo XVII, este relleno llevaba también entre sus ingredientes carne, y más en concreto, cordero. De hecho, meat significa carne en castellano. Estos pastelitos eran salados pero tenían un ligero toque dulce. Una vez que los británicos alcanzaron tierras del Oriente Medio, incluyeron las especias entre los ingredientes. Y fue a partir de entonces cuando se introdujo mayor cantidad de azúcar.

Para que os hagáis una idea de la consideración que le tienen los británicos a este dulce, forma un trío de imprescindibles en las fechas navideñas junto con el Pudding de Navidad y el pavo asado. Además, hay una tradición según la cual se dice que quien se toma un mince pie cada día, desde el de Navidad hasta el de Reyes, tendrá felicidad a lo largo de los doce meses siguientes.

Pues yo no pienso renunciar a ella ;)

mince pies

  Ingredientes (Para 9 mince pies)
  • 150 gr de mincemeat
  • 175 gr de harina de trigo
  • 40 gr de mantequilla muy fría
  • 35 gr de manteca muy fría
  • Una pizca de sal
  • 70 gr de agua muy fría
  • Azúcar tipo "caster", de un grosor entre blanquilla y glas
Elaboración

Tradicional
  1. En un recipiente ponemos la harina, la mantequilla, la manteca y la sal y mezclamos con las manos. Se formará una masa con textura similar a unas migas. 
  2. Añadimos una parte del agua, no toda. Mezclamos. Si notamos que la masa queda seca, añadimos más agua y seguimos amasando.
  3. Formamos una bola, sin manipular la masa en exceso, la envolvemos en film transparente y la guardamos en la nevera, mejor una noche entera. 
  4. Al día siguiente estiramos la masa con un rodillo y entre dos láminas de papel vegetal hasta darle un grosor de 3 milímetros. Cortamos círculos con un cortapastas de 7 centímetros de diámetro y las colocamos en un molde para muffins de 5 centímetros de diámetro, y previamente enmantequillado. 
  5. Rellenamos la masa con el mincemeat, pero sin llegar hasta el tope, sino lo suficiente como para que cuando pongamos la estrella, esta quede al mismo nivel que los bordes de las tartaletas.
  6. De la misma masa cortamos estrellas de tamaño que se ajusten al diámetro de las tartaletas.
  7. Pincelamos con leche y horneamos entre 20 y 25 minutos, a 180ºC, a media altura con calor superior e inferior.
  8. Sacamos los pastelitos con cuidado, los colocamos en una rejilla y en templado espolvoreamos con azúcar "caster", o glas en su defecto.
Con thermomix 31
  1. Ponemos en el vaso la harina, la mantequilla, la manteca y la sal y mezclamos durante 6 segundos en velocidad 6.
  2. Añadimos una parte del agua, no toda. Mezclamos de nuevo durante 10 segundos en velocidad 6. Si notamos que queda seca, añadimos un poquito más de agua. 
  3. Formamos una bola, sin manipular la masa en exceso, la envolvemos en film transparente y la guardamos en la nevera, mejor una noche entera. 
  4. Al día siguiente estiramos la masa con un rodillo y entre dos láminas de papel vegetal hasta darle un grosor de 3 milímetros. Cortamos círculos con un cortapastas de 7 centímetros de diámetro y las colocamos en un molde para muffins de 5 centímetros de diámetro, y previamente enmantequillado. 
  5. Rellenamos la masa con el mincemeat, pero sin llegar hasta el tope, sino lo suficiente como para que cuando pongamos la estrella, esta quede al mismo nivel que los bordes de las tartaletas.
  6. De la misma masa cortamos estrellas de tamaño que se ajusten al diámetro de las tartaletas.
  7. Pincelamos con leche y horneamos entre 20 y 25 minutos, a 180ºC, a media altura con calor superior e inferior.
  8. Sacamos los pastelitos con cuidado, los colocamos en una rejilla y en templado espolvoreamos con azúcar "caster", o glas en su defecto.
Fuente de información, aquí


Y a colación de la Navidad y de las compras que realizamos para surtir nuestras mesas de productos ricos y variados, hago una reseña sobre la importancia que merece la compra de productos en los mercados. Yo soy una fan total de la compra de producto fresco en el mercado local porque creo que el producto es siempre mejor, más fresco y del día, con precios más competitivos, está cerca de casa y la atención personal de quien te atiende es más cercano y nada tiene que ver con el que recibes en las grandes superficies.

Desde el próximo día 10 hasta el 7 de enero, el Ministerio de Economía y Competitividad, junto con MERCASA, han puesto en marcha una campaña informativa que fomenta el consumo en los mercados de zona. Te invito a que visites sus páginas en twitter y Facebook para estar al día de las actividades que van a llevar a cabo en toda España.


06 noviembre 2014

Pasta alla calabrese

pasta alla calabrese


Antes de asegurar que la receta que os presento es pasta alla calabrese, creo que debería decirlo marcando con voz alta un interrogante ... ¿pasta alla calabrese? Tengo mis dudas de que esta versión que os presento sea la auténtica, la genuina, la original receta de una pasta cualquiera al estilo calabrés.

Es un plato que un día pedimos en un restaurante italiano con una decoración muy a lo Versace y del cual hay una cosa que no me gusta: que nos sirvan aceitunas como aperitivo; muy socorrido, sí. Un producto muy mediterráneo, pero un tanto obsoleto teniendo en cuenta lo que ha evolucionado la cocina hoy en día. Pero sin embargo me gusta que si te sobra comida, te la guardan en un tupper y te la ponen en una bolsa muy mona que te puedes llevar a casa. 

Pero sin embargo me gusta la opción de ensaladas que tienen, su carta de risottos, y la variedad de tipos de pasta y de formas de cocinarla. Y bueno ... ¡para qué hablar de postres! ¿Qué os puede decir una golosa como yo? Si estaría dispuesta a que el primer plato fuera un postre, a que el segundo ... fuera un postre, y que para rematar hubiera un repostre del postre. Ja ja ja. 

Parece que me estoy yendo un poco fuera de la onda, ¿no? Pues como os decía ... que dudo que esta sea la auténtica receta alla calabrese, pero es que tampoco he sacado en claro cuál es la auténtica. Por mucho que he indagado por la red, me he encontrado múltiples opciones: con atún, sin atún, con aceitunas negras, con aceitunas verdes, sin aceitunas, con alcaparras, sin ellas, con tomate fresco, sin tomate ... Total, un lío. Así que sea o no la auténtica, lo que sí sé es que está riquísima y he querido compartirlo con vosotros. Partía de la idea de emplear cebolla balsámica, tomates secos, piñones, ajo, albahaca y queso pecorino. Ahora solo faltaba añadir las cantidades correspondientes y ... ¡voilá! 

Ingredientes (Para 4p)
  • 320 gr de pasta corta
  • 1 cebolla grande
  • 1 cda de mantequilla
  • 1 cda de vinagre de Módena
  • 1 diente de ajo grande
  • 100 gr de tomates secos en aceite escurridos de su aceite
  • Un puñado de piñones
  • Aceite de la conserva de los tomates
  • Queso parmesano rallado o en lascas
  • Albahaca fresca u orégano
  • Sal
Elaboración
  1. Pelamos la cebolla y la cortamos en plumas (juliana fina) y la confitamos en una sartén grande en una cucharada de mantequilla a fuego muy lento hasta que comience a dorarse. Esto llevará cerca de una hora. En ese momento añadimos una cucharada de vinagre de Módena, removemos y dejamos reducir. Sazonamos con sal al principio de la cocción para que la cebolla desprenda sus jugos y se cocine en ellos lentamente. Reservamos.
  2. Escurrimos los tomates de su aceite y los cortamos en juliana. Reservamos.
  3. Mientras se hace la cebolla cocemos la pasta. Ponemos agua a calentar en una olla y cuando rompa a hervir salamos el agua. Incorporamos la pasta y la cocemos durante el tiempo que indique el fabricante.
  4. En una sartén pequeña vamos a dorar los piñones. Tenemos que removerlos constantemente para evitar que se quemen. Retiramos y reservamos.
  5. En la misma sartén ponemos una cucharada del aceite de la conserva de los tomates, pelamos y laminamos un ajo, y lo doramos para que quede crujiente. Removemos constantemente para que se dore uniformemente. Hemos de evitar que se queme porque de lo contrario amargaría y nos estropearía el plato. Retiramos con su mismo aceite. 
  6. Añadimos los tomates a la sartén en la que confitamos la cebolla, removemos y calentamos. Incorporamos la pasta y removemos. Añadimos también los piñones, la albahaca (u orégano) y queso rallado.
  7. Para servir, distribuímos el ajo crujiente por encima y espolvoreamos de queso rallado o en lascas al gusto.

25 septiembre 2014

Pastel azteca

pastel azteca


La televisión nunca ha sido mi medio de entretenimiento favorito, y mucho menos desde que tengo un blog. Si he de ponerme delante de una pantalla para entretener el tiempo, prefiero que sea la del ordenador. Para mi, el televisor es un mueble más de la casa, y son otros los que la disfrutan más que yo. Pero de vez en cuando me siento delante de ella, para qué engañarnos.

Con estos antecedentes, imaginaos en qué estado de aburrimiento me encontraría yo que un día mi dedo pulsó en el mando el número de un canal de televisión en el que un tipo de aspecto nada agradable come, bueno, más bien diría yo que devora y engulle comida. Ver comer a una persona de manera descomunal para vencer un reto no me parece ni interesante ni agradable. Pero fíjate tú por donde que cuando describió el plato que se disponía a devorar me pareció de lo más interesante por los ingredientes: pastel azteca.  Lo que hice a continuación es algo que seguramente muchos de vosotros habéis hecho en repetidas ocasiones: buscar en la red cómo elaborar ese plato, ¿me equivoco?

Parece mentira que de aquel programa pudiera aprender algo (interprétese este comentario con un tono sarcástico), aunque más bien tendría que rectificar, pues fue de la red de la que aprendí cómo elaborar el plato típicamente mejicano que os traigo hoy. Esta es una versión de lo que ido viendo por aquí y por allá, y su resultado fue del absoluto agrado y aceptación de mis comensales. No fue necesario hacer la pregunta de rigor: ¿Os ha gustado? De forma unánime me dieron su visto bueno después del primer bocado. ¡Eso ... no tiene precio! :D

pastel azteca


El pastel azteca tiene el mismo formato que una lasaña, solo que se elabora con tortillas mejicanas, bien de trigo o de maíz. Y las capas se intercalan con pollo en salsa de tomate, crema de queso, queso rallado y pimiento. ¿Hay alguien a quien no le gusten estos ingredientes? Las tortillas se reblandecen y el conjunto queda de un sabor y una jugosidad maravillosas.

pastel azteca


Vamos a la receta:

Ingredientes (Para 4p)
  • 4 tortillas mejicanas de maíz (pueden ser de trigo)
  • 1 pechuga de pollo limpia de grasa
  • Un pimiento verde morrón (como los rojos que usamos para asar, pero verde)
  • El jugo del asado de la pechuga y del pimiento
  • Una lata pequeña de maíz en grano
  • 400 ml de salsa de tomate (de esta cantidad reservamos tres cucharadas para extender en la base del recipiente en el que irá el pastel)
  • 1 cebolleta mediana
  • 1 diente de ajo mediano
  • 1 chile fresco
  • 150 gr de queso Philadelphia
  • 7 cdas de leche
  • 1 brik pequeño de preparado vegetal (de venta en Mercadona) o de nata espesa
  • Queso Cheddar rallado (o de cualquier otra variedad)
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC. En una bandeja de horno ponemos el pimiento verde y la pechuga, los pincelamos con aceite de oliva y salamos. En el caso de la pechuga, la sazonamos con pimienta molida. Horneamos en torno a los 40 minutos, vigilando, y cuando se hayan cocinado por un lado, le damos la vuelta. Una vez cocinados, los sacamos del horno y dejamos enfriar. Pelamos el pimiento, lo hacemos tiras finas y cortamos estas por la mitad. Desmigamos el pollo en hebras finas y reservamos ambos.
  2. En un recipiente pequeño vamos a hacer la crema de queso. Ponemos el queso cremoso y la leche juntos y mezclamos con un tenedor hasta que quede una mezcla suave y homogénea. Reservamos.
  3. Ponemos unas gotas de aceite de oliva en una sartén y calentamos, solo calentamos, las tortillas mejicanas. Las retiramos a un plato y reservamos.
  4. Quitamos la capa exterior de la cebolleta y la picamos finamente. Hacemos lo mismo con el diente de ajo. En la sartén en la que calentamos las tortillas ponemos un pelín de aceite para pochar la cebolleta y el ajo, cuidando de no dejar que el ajo se queme (amarga) y removemos con frecuencia. Cuando la cebolleta se ha reblandecido añadimos la salsa de tomate y el chile picado muy finamente y desprovisto de sus semillas. También añadimos el jugo de haber asado el pimiento y la pechuga. Sazonamos al gusto y dejamos reducir a fuego medio durante unos quince minutos.
  5. Añadimos la pechuga, removemos. Apagamos el fuego y proseguimos con el montaje del plato.
  6. Precalentamos el horno a 200ºC en modo gratinador.
  7. Extendemos tres cucharadas de salsa de tomate en la base de un recipiente apto para horno. Ponemos encima una tortilla, sobre esta una tercera parte del pollo, un puñado de maíz en grano, otro puñado de queso rallado, unas tiras de pimiento verde y unas cucharadas de crema de queso que extenderemos con una espátula de silicona. Y seguimos los mismos pasos hasta terminar con el montaje del pastel.
  8. Vertemos el brik de nata sobre el pastel y espolvoreamos con queso rallado. Gratinamos hasta que la superficie se haya dorado.
  9. Como acompañamiento resulta ideal una ensalada verde, ¡y a disfrutar!


Receta original aquí


28 julio 2014

Summer pudding {pudin de verano}

Summer pudding 

No es el calor precisamente lo que más me gusta del verano, no. Y es que cuando en Madrid hablamos de calor lo hacemos con un sofoco que nos recorre todo el cuerpo. Estamos deseando que llegue el verano, quizás por las vacaciones, quizás porque nos incita a salir más, quizás porque nos invita a dedicarnos a otras ocupaciones o aficiones. Pero lo cierto es que aunque los días son más largos que en el invierno, resulta que no se puede hacer vida en la calle (y qué mal suena esto, je je) hasta que no comienza a caer el sol. Al menos en Madrid eso es lo que pasa. Y no se es persona hasta que dejan de sufrirse esos calores con la caída del sol.

Summer pudding 

¿Y la fruta? ¿Existe una fruta más rica, colorida y variada que la del verano? Cuando llega el verano las fruterías se visten de fiesta con tanto color y sabor. Es un gustazo ver estanterías llenas de melocotones, albaricoques, ciruelas, frutos rojos, melón, sandía ... ¡Qué ricas todas! 

Hace unos meses, Kuki, editora del blog Cocina prêt-a-porter, nos invitó a un nutrido grupo de bloggers gastronómicos a unirnos a una de esas ideas suyas que aúnan a las personas en la cocina, ¡cómo no! En este caso se trataba de elaborar una receta dulce y/o salada con frutas de temporada.

Yo lo tenía un tanto complicado: el estudio devoraba mi tiempo libre y no sabía si me me permitiría desahogarme un poquito. Necesitaba una receta que no me exigiera mucho tiempo de elaboración. En un momento de asueto una idea visitó mi cabecita: el summer pudding, o pudín de verano, un postre de frutos rojos, todo un clásico de la cocina británica y con el que los oriundos dan la bienvenida al verano.

El summer pudding es un postre suave, meloso, en el que el sabor mezcla dulce y ácido de los frutos rojos se convierte en protagonista indiscutible. Si sois fans de este tipo de frutas, os encantará. Personalmente os tengo que decir que me encantan, aunque resultan un tanto caros para el bolsillo.

El summer pudding se elabora con pan de molde que se empapa de los jugos de haber cocido los frutos rojos durante muy poquito tiempo, y a fuego muy suave; lo justo para que desprendan sus jugos, y sin que lleguen a ablandarse en exceso. El acompañamiento perfecto: nata montada o helado, bien de nata o de vainilla. Yo, os lo sirvo con nata, que es lo que tenía en mi nevera en el momento de elaborarlo. ¿Vosotros con qué lo preferiríais?

Este postre ocupa algunas de las páginas del recopilatorio de recetas de más de 200 páginas que Kuki diseñó y que hoy puedo, ¡por fin!, compartir con vosotros. Pinchad en la imagen de debajo para descargarlo. Estoy segurísima de que os encantará porque todas las propuestas son más que estupendas. Y Kuki BORDÓ el trabajo.
RECETAS CON FRUTA



Y con esta receta me despido durante una temporadita hasta el mes de septiembre. Hogazanead, vaguead, tumbaos a la bartola, tocaos la barriga, y disfrutad mucho, mucho durante este mes de agosto, os lo permitan o no las vacaciones.

¡Feliz verano!


Summer pudding


Ingredientes
  • 150 gr de fresas
  • 150 gr de arándanos
  • 150 gr de moras
  • 100 gr de grosellas
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • 6 rebanadas de pan de molde blanco cuadradas, sin corteza, o 3 rebanadas alargadas, de las de hacer enrollados
  • 200 ml de nata para montar (35% M.G.)
  • 1 cdta de azúcar glas
  • Menta (para decorar)
  • Mezcla de frutos rojos frescos para decorar
Además
  • Un recipiente redondo de 13 centímetros de diámetro de base y 20 centímetros de diámetro de boca
  • Film transparente
  • Un plato del mismo diámetro que la apertura del recipiente (20 centímetros)
  • Algo de peso: tarros de mermelada, latas, paquetes de pasta, etc
Elaboración
  1. Lavamos las frutas y las dejamos escurrir en un colador. Troceamos las fresas en un tamaño similar al del resto de las frutas.
  2. En un cazo amplio ponemos las frutas, el azúcar, el extracto de vainilla y el zumo de limón y llevamos a ebullición. Cocemos entre 4 y 5 minutos. Solo queremos que las frutas desprendan sus jugos, así que removeremos lo menos posible. Retiramos a un escurridor, separando las frutas de su jugo y reservando ambos.
  3. Forramos un recipiente redondo con dos láminas grandes de film transparente, poniendo una sobre la otra en forma de cruz y asegurándonos de que no quedan huecos.
  4. Con un pincel humedecemos las rebanadas de pan. Ponemos una de ellas (o la mitad de una alargada) en la base, y con el resto forramos las paredes del recipiente. No ha de quedar ni un solo hueco para evitar que los jugos escapen por ahí. Vertemos las frutas y repartimos bien. Añadimos unas cucharadas del jugo reservado. Como sobresaldrán bordes de pan, con cuidado de que no se rompan, los doblamos para tapar las frutas. Con otra rebanada (o la mitad de una alargada), tapamos el hueco central. Vertemos más cantidad de jugo, para que el pan quede bien empapado, pero reservando como un tercio de la cantidad de un vaso de agua. 
  5. Con el fin transparente cerramos el pudín y presionamos suavemente para ayudar a desprender los líquidos y que a su vez el pan los absorba. Ponemos encima un plato y sobre este algo de peso, como puede ser un tarro con mermelada, un paquete de arroz, etc.
  6. Reservamos en la nevera mínimo ocho horas.
  7. Para desmoldar, abrimos el film transparente, ponemos sobre lo que será la base del pudín un plato y le damos la vuelta. 
  8. Para acompañar, montamos la nata montada y la servimos con unas frutas rojas y unas hojitas de menta fresca. Espolvoreamos con azúcar glas.
Fuente: Scottish Heritage food and cooking, Carol Wilson and Christopher Trotter. Ed. Hermes House.


29 abril 2014

Pizza stromboli {Reto Bake the world}

Pizza stromboli_1 

 Pizza. Cinco letras en una palabra y que muchos interpretan como comida rápida. ¿Y por qué? ¿Porque es un tipo de comida que te sirven casi instantáneamente desde el momento en el que la encargas? Puede que sea esa la idea. Pero quienes más o menos estamos metidos en el mundo de la cocina y hemos metido las manos en la masa para hacer pizza, sabemos que no es un tipo de comida tan rápida como quieren bautizarla. Al fin y al cabo es una base de pan que como tal, requiere cariño a la hora de mezclar los ingredientes y necesita reposo para que el gluten se desarrolle por el efecto de la levadura al entrar en contacto con una fuente de calor.

La pizza es sin duda un signo de identidad de la gastronomía y cultura italianas, y más en concreto de la ciudad de Nápoles. ¿Pero fue allí donde nació?

Pues según he podido averiguar, parece ser que no. El pan lavash, el pan pita, el naan son panes planos, y como ellos, la pizza, así que podríamos pensar que están emparentados. Y no andaríamos mal con nuestra intuición. No. Pero una pizza se elabora con ingredientes que repartimos en su superficie, mientras que cualquiera de los panes que he mencionado anteriormente, no.

¿Sabías que los soldados persas cocinaban un pan plano en sus propios escudos, y que les ponían queso y dátiles encima? Esto ocurría allá por el año 500 A.C., cuando ni tú ni yo estábamos en proyecto de ser parte de la Humanidad. El mismo poeta Virgilio, quinientos años más tarde, en su obra La Eneída, cita unos panes que servían de alimento a los más pobres. Los egipcios celebraban el cumpleaños del faraón homenajeándole con panes condimentados. Y los griegos tenían un pan que también condimentaban con hierbas y que cocían en hornos. Es muy probable que cuando los griegos fundaron Neopolis, actualmente Nápoles, se llevaran con ellos sus pitas, terminó que etimológicamente evolucionó, seguramente, a pizza. Y si no, prueba tú mismo a pronunciar las dos palabras para comprobar el efecto fonético tan parecido uno al otro. Ahora entiendes el orígen de la pizza que la inmensa humanidad ubica en Nápoles, ¿verdad?

Sea cierto o no todo lo que te cuento, que prometo no haberme inventado, sino que he elaborado a partir de fuentes de aquí y de allá, viene a colación de que el reto que Bake the world nos propuso para el mes de abril fue el de elaborar una pizza. Y aquí os traigo la mía: una pizza stromboli, que no es ni más ni menos que una masa de pan de pizza enrollada y con relleno en su interior.

El relleno es todo un clásico en mi casa. Es el que suelo hacer con más frecuencia porque es el que más gusta: un sofrito a base de carne picada, bacon, con cebolla confitada, y por supuesto: tomate y mozzarella. ¿Quieres saber cómo la hago?

Pizza stromboli_2


Ingredientes (Para 3 personas)

Para la masa
  • 300 gr de harina de panadero
  • 150 ml de agua
  • 35 ml de aceite de oliva
  • 15 gr de levadura de panadero
  • 1 cdta de sal
  • 1 cdta de azúcar
Para el relleno
  • 250 gr de carne picada de ternera
  • 1 cebolla
  • 3 lonchas de bacon
  • Queso mozzarella
  • Salsa de tomate
  • Una latita pequeña de champiñones laminados
  • Orégano
  • Aceite de oliva
  • Sal
Elaboración

Del relleno
  1. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. Ponemos una cucharada de aceite en una sartén y pochamos la cebolla a fuego muy suave, removiendo de vez en cuando, y durante una media hora, hasta que la cebolla esté blandita. Retiramos y reservamos.
  2. En la misma sartén doramos la carne picada, deshaciéndola con una cuchara y sazonamos al gusto. Picamos las lonchas de bacon en trocitos y los añadimos a la carne. Podemos añadirle un par de cucharadas de tomate frito. Retiramos y reservamos.

De la masa
  1. En un vaso ponemos la levadura y un poco del agua a emplear y diluímos la levadura.
  2. En un cuenco amplio ponemos el resto del agua, el aceite, el agua con la levadura, la harina, la sal y el azúcar y mezclamos con una rasqueta. Una vez incorporados los ingredientes, sacamos la masa del cuenco y amasamos sobre una superficie hasta que la masa quede suave y uniforme, como el culito de un bebé :) Le damos forma de bola.
  3. Aceitamos un recipiente, ponemos la masa en su interior y tapamos con film transparente del que habremos aceitado la parte que irá en contacto con la masa. Tapamos el conjunto con un gorro de ducha o una bolsa de plástico y reservamos en un lugar alejado de corrientes, como por ejemplo el microondas. No conviene ponerla junto a una fuente de calor para evitar que el gluten se desarrolle demasiado antes de entrar en el horno.
  4. Dejamos reposar una hora. Transcurrido ese tiempo sacamos la masa a una superficie que enharinaremos ligeramente y dividimos la masa en tres porciones de peso similar. 
  5. Amasamos cada porción y le damos forma de bola. Aplastamos un poquito y estiramos con un rodillo hasta darle forma de un rectángulo de 15x22 centímetros, con un grosor aproximado de tres milímetros. 
  6. Para rellenar, untamos la superficie con salsa de tomate, al gusto. Ponemos una parte de la carne que cubra dos terceras partes de la masa. Por encima, la cebolla, un poquito de champiñón, y sobre este la cantidad de queso que nos guste. Aderezamos con orégano.
  7. Para enrollar las bases, vamos a hacer una especie de paquetito. Empezamos por los lados más cortos, doblándolos como un centímetro y asegurándonos de que guardan el relleno en su interior. Ahora proseguimos por los lados más largos. Enrollamos y formamos un cilindro. Retiramos a una fuente de horno protegida con papel vegetal y proseguimos de la misma manera con las otras dos porciones de masa.
  8. Precalentamos el horno a 225ºC. Mientras se calienta, espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y embadurnamos los stromboli con ella haciéndolos girar. Espolvoreamos orégano por encima. Y de nuevo a la bandeja de horno.
  9. Una vez que el horno haya alcanzado la temperatura, introducimos los stromboli a baja altura, con calor superior e inferior, y bajamos la temperatura a 200ºC. Cocemos durante unos 20 minutos o hasta que comiencen a dorarse. ¡Y listos!




21 abril 2014

Pastéis com natas

Pastéis com natas_1 

 Hoy, posiblemente, podríamos estar de vuelta de una escapada a Lisboa, donde nos hubiera gustado pasar unos días disfrutando de las vacaciones de Semana Santa, pero no pudo ser. Es lógico que justo cuando hay mayor demanda, sea de lo que sea, de un servicio o de un producto, el precio que se pide por ello sea mayor. Así que decidimos posponer esa escapada para otro momento, aunque esto de disponer de vacaciones cuando todo el mundo las tiene hace que no puedas evitar sufrir un aumento en el coste del viaje y también, de una mayor afluencia de turismo.

Hoy, posiblemente, ya podríamos haber disfrutado de uno de los dulces más representativos de la gastronomía portuguesa: los pastéis com natas, típicos del barrio de Belém, un barrio que mira al mar, y del que Vasco de Gama se despidió desde su barco al zarpar rumbo a América, a finales del siglo XV. En este barrio se encuentra el Monasterio de los Jerónimos y la torre de vigilancia, declarados Patrimonio Cultural por la UNESCO.

Siglos más tarde, y en concreto, a finales del siglo XIX, la revolución liberal que tuvo lugar por entonces cerró monasterios y conventos, expulsando a la comunidad que formaba parte de ellos. Se dice que alguien que fue miembro de aquel monasterio, como forma de supervivencia, creó un comercio en el que comenzó a elaborar unos pastelitos que atraían a los lugareños y a los visitantes que llegaban a Lisboa por el puerto de Belém. El éxito fue tal, que a partir de entonces, comenzó a producir los conocidos como Pastéis de Belém de forma masiva siguiendo una fórmula secreta y que dicen que hasta hoy se mantiene inalterable.

Me fio de quien me dio a conocer estos pastelitos cuando me dijo que el sabor de estos que os traigo hoy es exactamente el mismo que el de los Pastéis de Belém autóctonos de aquellas tierras. Por lo cual, ese secretismo que parece circular alrededor de esta leyenda, es más bien dudoso.

Mi fuente: Tía Alia Recetas. Por ella conocí esta delicia en uno de los desayunos con los que nos homenajeábamos tiempos atrás, cuando disponíamos de más tiempo. Ahora hemos pasado a homenajearnos en la sobremesa, con lo cual creo que hemos ganado, ¿o no, Carmen? ¡Cuántas ricas recetas nos descubrimos una a la otra, eh!

Os invito a deleitaros con esta delicia. Son super sencillos de elaborar, y rápidos a más no poder. Perfectos para acompañar el café de la sobremesa. Os aconsejo tomarlos templaditos, para disfrutar de la crema que los rellena en una textura que obviamente cambia si los tomamos en frío y espesa. Además, el sabor de la canela en templado dice mucho más en esa temperatura que en frío. Y si no, ¿qué os parece viéndolos con este mordisco?

Pastéis com natas_2 

  Ingredientes (Para 12 pastelitos)
  • 3 yemas de huevo
  • 200 ml de nata líquida
  • 1 cda rasa de harina
  • Ralladura de un limón
  • 75 gr de azúcar blanquilla
  • 1 lámina de hojaldre rectangular
Además
  • Una bandeja de muffins o similar
  • Un cortapastas de forma circular, el mío de 7 cm de diámetro
  • Azúcar glas
  • Canela en polvo
Elaboración
  1. En un cazo ponemos las yemas, la nata, la harina, la ralladura y el azúcar, y mezclamos.
  2. Ponemos el cazo al fuego y a fuego lento removemos hasta que la mezcla comience a espesar. Retiramos a un cuenco pequeño y dejamos enfriar.
  3. Extendemos la plancha de hojaldre y con un cortapastas de diámetro un poco más grande al de las cavidades de muffins de nuestra bandeja, sacamos doce círculos y los colocamos en la bandeja, asegurándonos de que los laterales quedan cubiertos.
  4. Rellenamos las cavidades con la crema que teníamos reservada, y procurando no llenarlos mucho para que no se desborde en el horno.
  5. Precalentamos el horno a 200ºC y horneamos entre 10 y 15 minutos o hasta que comienzan a dorarse, tal cual veis en las fotos. 
  6. Retiramos de la bandeja de muffins poco después de sacarla del horno. Se desprenden con facilidad, así que no es necesario engrasar la bandeja. 
  7. Aún en templado, y antes de consumir, espolvoreamos con azúcar glas y canela en polvo al gusto. 
Riquísimos es decir muy, pero que muy poco.

Aquí podréis averiguar más sobre estos pasteles e incluso hacer una visita virtual a la fábrica y que de ser posible, no me gustaría perderme llegado el momento de estar por aquellos parajes.



07 abril 2014

Bacalao espiritual

Bacalao espiritual_1 

 Estamos en Cuaresma, y según dictan los cánones de la Iglesia católica, desde el miércoles de ceniza hasta el viernes de Pascua, no se ha de comer carne. Tradicionalmente, ingredientes como las legumbres, la verdura y el pescado cobran protagonismo en estos días de ayuno, y muy especialmente el bacalao, que se puede cocinar de mil formas y maneras. Y de hecho, entre mi repertorio de recetas de pescado, sin duda alguna el bacalao ocupa muchos puestos, como podéis ver aquí.

Hoy os traigo una receta típicamente portuguesa: bacalao espiritual. Nunca he viajado a Portugal más allá de unos kilómetros pasada la frontera por la provincia de Zamora, pero sé, y seguramente vosotros también, que el bacalao es el rey de la gastronomía portuguesa. Se dice que los portugueses fueron de los primeros en introducir este pescado en su cocina. Y después llegaron los vascos y lo introdujeron en la suya, y por añadido, en nuestra gastronomía. Ellos, que viajaban a Terranova para cazar ballenas, se traían como botín lomos de bacalao abiertos y secados al frío clima de las tierras escandinavas. Y de hecho, el puerto de Bilbao se convirtió en el mayor punto de comercialización de bacalao en nuestro país. Así que no es de extrañar que el País Vasco cuente con un amplio repertorio de recetas con este pescado: bacalao al pil-pil, al ajoarriero - aunque se disputa su origen con Navarra -, en tortilla, a la vizcaína, con almejas, la kurrukutuna ...

Volviendo a la receta de hoy, bacalao espiritual, lo más curioso a primera vista es el nombre, ¿no os parece? Según he podido leer por la red, hay quien dice que su nombre se debe a que es la forma en que las monjas lo cocinaban para aprovechar los productos de sus huertos, aunque mucho dudo que el bacalao crezca entre lechugas, je je je. Lo que parece más fácil de creer es que fue una receta creada por una condesa que pensó en llevar lo más fino de la cocina al restaurante que se abrió en el Palacio de Queluz, residencia de la Familia Real portuguesa años atrás. E inspirándose en una receta francesa: la brandada de bacalao a la parmentièr, creó esta receta.

Os voy a contar algo que os parecerá una tontada: cuando vi esta receta en una de las revistas oficiales de Thermomix, el nombre me echaba para atrás porque no vamos a negar que no es nada inspirador. Posteriormente vi la receta en varios blogs, y un cambio de planes en este fin de semana hizo que tirara de unas migas de bacalao que tenía en la nevera para hacer finalmente la receta. ¿Sabéis de esas veces que os preguntáis que cómo puede ser que no hayáis hecho una receta antes? ¡Pues eso mismo me pregunto yo! En casa nos ha gustado taaantooo que no podido resistirme a la tentación de publicarla YA. Una receta exquisita, suave, y deliciosa que no os podéis perder.


Bacalao espiritual_2


Ingredientes (Para 4 personas)

  • 40 gr de aceite de oliva
  • 125 gr de cebolla pelada y cortada en cuartos
  • 125 gr de zanahoria pelada y cortada en trozos medianos
  • Un diente de ajo pelado
  • 350 gr de migas de bacalao en salazón
  • 35 gr de pan tierno
  • 35 gr de leche
  • 100-125 gr de patatas paja fritas de bolsa
  • Bechamel
    • 300 gr de leche
    • 35 gr de harina de trigo
    • 35 gr de mantequilla
    • Sal
    • Pimienta
    • Nuez moscada
    • Pan rallado
    • Mantequilla (para gratinar)
Elaboración

Método tradicional
  1. El día de antes ponemos en remojo las migas de bacalao. Las lavamos bajo el chorro de agua fría para quitarle la sal y las guardamos en un tupper cubiertas de agua. Cambiamos el agua por la noche y al día siguiente por la mañana. Antes de cocinarlas las escurrimos un tiempo antes para que escurran el máximo de agua posible.
  2. Cortamos la cebolla, la zanahoria y el diente de ajo muy fino y las pochamos a fuego suave en una sartén en el aceite de oliva, removiendo con frecuencia. 
  3. En un recipiente ponemos el pan desmigado y la leche, para que se empape de esta.
  4. En una sartén aparte cocinamos a fuego fuerte las migas durante unos tres o cuatro minutos. Retiramos del fuego y lo añadimos a las verduras ponchadas junto con el pan en leche. Mezclamos.
  5. En una fuente para horno vertemos esta mezcla y cubrimos con las patatas.
  6. Procedemos con la bechamel: ponemos la mantequilla a derretir en una sartén, añadimos la harina, removemos para que se tueste uniformemente durante un par de minutos y vertemos la leche fría. Seguimos removiendo sin parar y sazonamos al gusto con sal, pimienta y nuez moscada. Vertemos la bechamel sobre las patatas, espolvoreamos con pan rallado, disponemos unas nueces de mantequilla por encima y gratinamos en el horno hasta que se haya dorado la superficie.
Con Thermomix 31
  1. Ponemos en el vaso las verduras y picamos durante 10 segundos, velocidad 5.
  2. Añadimos el aceite. Ponemos las migas en el cestillo y lo colocamos en su posición. Programamos 15 minutos, varoma, velocidad cuchara.
  3. Ponemos el pan en la leche para que se empape.
  4. Transcurrido los 15 minutos, retiramos el cestillo e incorporamos el pan. Mezclamos 5 segundos en velocidad 3. 
  5. Añadimos las migas de bacalao y mezclamos con la espátula.
  6. Vertemos el bacalao en una fuente apta para horno, cubrimos con las patatas paja de bolsa.
  7. Para hacer la bechamel ponemos todos los ingredientes en el vaso y programamos 5 minutos, 90º, velocidad 3 y 1/2. Vertemos la bechamel sobre las patatas, espolvoreamos con pan rallado, distribuimos unas nueces de mantequilla por encima y gratinamos hasta que se haya dorado la superficie. 

Fuente: Receta adaptada de la revista oficial Thermomix número 51


26 marzo 2014

Semlor

Semlor_1 

1 de marzo. Sábado noche. Suena el móvil. Acaba de entrar un correo. Era de las chicas de Bake the world comunicándonos cuál iba a ser el reto para el mes de marzo, y un añadido: un sorteo entre los participantes con un premio como colofón. No sé qué me daba más alegría: si el reto en sí, o el regalo. Bueno, ellas saben que como asidua de sus retos, lo más gratificante es poder comprobar que una ha superado el reto de cada mes; como ese premio, ninguno. Pero seamos sinceros: un premio en sí, gusta, y más cuando se trata del libro Pan casero, de Ibán Yarza.

El reto de marzo: semlor, unos panes suecos dulces, similares a nuestras bambas de nata, rellenas también, pero no solo de nata, sino de una crema de mazapán, ¡y con lo que me gusta la almendra en repostería! ¡Y qué delicia!

Bajo mi punto de vista, encuadro estos bollos dentro de la categoría de bollería, más que pan en sí. Los semlor son unos bollos que tradicionalmente se toman no solo en Suecia, sino también en otros países del norte de Europa como Finlandia, Dinamarca, Noruega, Islandia, Estonia, Lituania, Letonia, y las islas Feroe. Es costumbre tomarlos justo el martes anterior a nuestro Miércoles de Ceniza, día en el que para nosotros culminan los Carnavales y comienza la Cuaresma y los consabidos cuarenta días de ayuno y penitencia que exige la religión cristiana. Ese martes, que para nosotros pasa sin pena ni gloria, es el que en países anglosajones se conoce como Fat Tuesday o Shrove Tuesday, y que por ejemplo en el Reino Unido celebran alegremente con el día del Pancake, o día de la tortita. Es un día en el que los feligreses hacen una mirada retrospectiva, examinando las malas acciones de las que arrepentirse, y las buenas que han de llevar a cabo en un futuro, aparte de homenajear al estómago con todas las delicias de las que no van a poder disfrutar durante esos cuarenta días, y muy especialmente leche, mantequilla y huevos, justo algunos de los ingredientes principales de esta receta.

Para hacer esta receta, visité varios enlaces, visualicé vídeos, pero prácticamente todos coincidían en los ingredientes y en la elaboración, así que me quedé con la receta, aunque con alguna pequeñísima variación, de Pam, que gestiona el blog Unodedos. Además, tenéis un vídeo precioso para el que poca falta hacen las palabras. No he querido ser nada innovadora en la receta, y os presento tal cual es la tradicional. Os puedo asegurar que es una absoluta delicia. Disfrutar de estos bollitos, con su nata montada, su pasta de almendra, el sabor y el aroma al cardamomo, y todo ello impregnado de leche calentita, lo hacen ideal para una merienda. Qué pena no poder invitados a uno para que comprobéis lo buenos que están :))

Semlor_collage

Ingredientes
  • 50 gr de mantequilla
  • 150 ml de leche entera
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • Una pizca de sal
  • Un huevo tamaño "L"
  • 1 cdta de cardamomo molido
  • 25 gr de levadura fresca
  • 380 gr de harina de panadero - podría ser de fuerza, pero yo no tenía
  • 1 huevo batido para barnizar
  • 100 gr de almendra molida
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • Una taza pequeña de café llena de leche
  • Una cda de agua
  • 200 ml de nata para montar, con un mínimo de 35% de materia grasa
  • Azúcar glas
  • 1 cdta de extracto de vainilla
Elaboración
  1. Ponemos un cazo al fuego con la mantequilla y la derretimos. Añadimos la leche y el azúcar y removemos hasta que el azúcar se haya disuelto. Por último añadimos el cardamomo molido. Retiramos del fuego y dejamos que pierda temperatura.
  2. En un cuenco desleímos la levadura con la yema de los dedos y le añadimos la mezcla anterior ya tibia. Removemos para terminar de deshacer la levadura. 
  3. En otro cuenco mezclamos la harina y la sal, y la incorporamos a la mezcla anterior. Mezclamos con una cuchara o una rasqueta de pan. Una vez incorporados los ingredientes, volcamos la masa a una superficie ligeramente enharinada. La masa quedará un pelín pegajosa, pero muy manejable. Y la amasamos según el método francés, y que podéis ver aquí. Boleamos  la masa hasta que quede firme y suave y la dejamos reposar durante una hora, tapada con film transparente, y en contacto con él, y todo el conjunto cubierto con una bolsa de plástico o un gorro de ducha; sí, un gorro de ducha, que se acopla perfectamente al recipiente, je je.
  4. Tras el reposo, sacamos la masa, y amasamos de nuevo. Cortamos nueve porciones de entre 70 y 75 gramos de peso. Las porciones han de cortarse de manera firme con un cuchillo y sin hacer jirones de la masa. Amasamos cada porción, dándole forma de bola y dejamos reposar en una fuente para horno protegida con papel de horno. Hacemos la misma operación con el resto de las porciones. Tapamos las bolitas con un paño y dejamos reposar entre 45 minutos y una hora.
  5. Precalentamos el horno a 200ºC con calor superior e inferior. Batimos un huevo y pincelamos con él la superficie de los bollitos. Los introducimos en el horno a altura media, y los cocemos entre 10 y 12 minutos o hasta que adquieran un tono ligeramente dorado. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
  6. Una vez fríos, y con la ayuda de unas tijeras, les hacemos un corte en forma de triángulo en la parte superior y con la ayuda de un tenedor, sacamos la miga a un recipiente y la remojamos en un poquito de leche . 
  7. En otro recipiente ponemos la almendra molida, los 100 gramos de azúcar y la cucharada de agua. Y mezclamos. Añadimos la miga humedecida, mezclamos y con el conjunto rellenamos las cavidades de los bollitos. 
  8. Montamos la nata y cuando esté a medio montar, añadimos azúcar glas al gusto y el extracto de vainilla. Los cubrimos con la nata montada y terminamos con su tapa. Espolvoreamos con azúcar glas y justo antes de tomarlos, calentamos un poco de leche y lo ponemos en la base para que se empapen bien.
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11 marzo 2014

Mujadara { Reto Arroces del mundo }

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La cita que Beatriz, Carmen, Neus, Paula y la menda lerenda tenemos el 11 de cada mes, nos ha reunido en torno a la mesa para traeros la segunda entrega de nuestro reto de arroz. En este caso era el turno de Carmen (Tía Alia Recetas) para elegir tema y ella nos ha invitado a viajar y a cocinar una receta de arroz de alguna parte del mundo.

Mi billete me llevó hasta el Líbano. De allí me dirigí a Siria; poco conforme aún, decidí hacer una nueva parada en Egipto y desde allí volar hasta India. Pero tranquilos, que no terminé nada estresada, porque no me moví el sillón, aunque ya hubiera querido yo, la verdad sea dicha :)

El mujadara, el nombre de la receta de arroz a la que os invito, se extiende a lo largo y ancho del mundo árabe y del Oriente Medio. Es una receta humilde a base de arroz y lentejas aromatizados con especias y acompañados de yogur, y tan humilde que hay un dicho que traducido al español dice "Un hombre hambriento vendería su alma por un plato de mujadara", para que os deis cuenta de la magnitud que tiene un plato como este entre la población árabe.

Para elaborar esta receta no necesitas nada que no tengas en tu despensa; estoy más que segura de ello. Las especias le dan un toque aromático único al arroz, que en contraste con el frescor del yogur lo hacen delicioso, de verdad te lo digo. En lugar de simplemente yogur, puedes acompañarlo de labneh; caí demasiado tarde en la cuenta para poder hacerlo. Puedes ver cómo elaborarlo en casa en la receta de Virginia, de Sweet&Sour. Y con un pan de pita llegarías al súmmum.

Antes de pasar a la receta, te dejo los enlaces de las recetas de mis compis de reto. ¿Hasta qué parte del mundo nos llevarán ellas? Estoy deseando coger el avión, el barco, el tren o lo que sea necesario con tal de descubrirlo. ¿Y tú?
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  Ingredientes (Para 4 personas)
  • 100 gr de lentejas pardinas
  • 120 gr de arroz de grano largo (yo utilicé Basmati)
  • 1 cda de aroma de azahar
  • 1/2 cdta de comino molido
  • 1/2 cdta de canela molida
  • 1/2 cdta de pimienta de Jamaica molida
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • 1/4 cdta de pimentón picante
  • 2 cebollas grandes
  • 2 cdas de piñones
  • 1 yogur griego
  • Zumo de lima
  • Ralladura de lima
  • Aceite de oliva
  • Perejil fresco, cilantro, o menta
  • Sal
  • Una hoja de laurel
Elaboración
  1. Lavamos las lentejas y las escurrimos. Las ponemos a cocer con agua suficiente que las cubra y una hoja de laurel. Una vez que hayan alcanzado el punto de ebullición, bajamos la potencia y las cocemos a fuego suave hasta que estén tiernas, unos 20 minutos. Salamos al final de la cocción. Colamos, retiramos la hoja de laurel y reservamos.
  2. Cocemos el arroz siguiendo las instrucciones del fabricante. El arroz tipo Basmati requiere menos tiempo de cocción que uno de grano grueso. Para aromatizar el agua, añadimos una cucharada de agua de azahar, y salamos al gusto. Una vez cocido, escurrimos y reservamos.
  3. Pelamos y cortamos las cebollas en juliana fina y las caramelizamos en su propio jugo y una cucharada de aceite a fuego muy suave, con una pizca de sal, hasta que estén muy blanditas y doradas, que no quemadas. Removemos de vez en cuando. Es importante que por este motivo se hagan a fuego muy lento. Si se queman, amargarán, y no nos conviene en absoluto porque nos arruinaría el plato. Una vez pochadita, retiramos a un plato.
  4. Añadimos un poquito más de aceite a la sartén en la que caramelizamos la cebolla. Vamos a rehogar las especias para realzar su aroma. Ponemos todas las especias, siendo la última de todas el pimentón, porque se quema más rápidamente. Removemos energéticamente, añadimos el arroz, lo envolvemos bien con las especias, y añadimos la mitad de la cebolla; reservamos la otra mitad para decorar. Añadimos también las lentejas y rehogamos durante cinco minutos para que los sabores se mezclen. 
  5. En una sartén pequeña doramos los piñones a fuego muy suave, moviendo con frecuencia.
  6. Lavamos las hojas de perejil, de cilantro o de menta.
  7. Cortamos un gajo de una lima, exprimimos su zumo, asegurándonos de que no caen sus pepitas, y rallamos la piel de ese gajo. Mezclamos el yogur griego con el zumo de la lima y la ralladura.
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Montaje
  • En un plato disponemos una ración del arroz con las lentejas. En la parte superior ponemos una parte de la cebolla caramelizada reservada, unos piñones tostados repartidos alrededor y decoramos con unas hojas de perejil, cilantro o menta, lo que tengamos en casa.
  • Servimos el yogur en un cuenco aparte para que cada comensal, si gusta, acompañe el arroz con el yogur.

Receta elaborada con ingredientes y cantidades tomadas de diversas fuentes.


26 febrero 2014

Pretzels dulces con glaseado de naranja

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Aquí estamos de vuelta con el reto Bake the world y, como siempre, con un pan debajo del brazo. Ese dicho que nos augura una buena noticia viene muy en consonancia con el significado originario de los pretzels, nuestro pan del mes de febrero.

Como suele pasar cuando tratamos recetas que tienen muchos años de antigüedad, es difícil constatar su origen exacto. Cuentan, cuentan ... que allá por el año 600 fueron unos monjes que dedicaban su vida devota en tierras cercanas a la frontera entre el norte de Francia y el norte de Italia quienes crearon un pan para comer en los días de la Cuaresma y al que llamaron "pretiolas" o "pequeños premios" que recibían los niños que aprendían bien sus oraciones. La imagen del pretzel imitaba a un niño de brazos cruzados en pose de rezo.

Los pretzels adquirieron tales connotaciones religiosas que no en vano, se pensaba que los tres huecos que se forman en el cruce de la masa representaban a la Santísima Trinidad. Llegaron a ser un elemento tan importante en la religión cristiana que cuando en el siglo XVI llegaron a Alemania, en el día de Año Nuevo los niños lo lucían colgado de sus cuellos o lo colgaban del árbol de Navidad. En Suiza los recién casados ponían a prueba la durabilidad de su matrimonio tirando de cada uno de sus lados, y el lado más largo daba una idea de lo que podría durar ese matrimonio. Así que también se convirtieron en un signo de buena suerte.

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Cuando comenzó la colonización de América, grupos religiosos protestantes vieron en aquellas tierras la vía de escape para promulgar sus creencias y con ellos viajaron los pretzels. Hoy en día, son tan estimados en tierras norteamericanas que incluso le tienen concedido un día de celebración: el 26 de abril.

Sobre los pretzels en sí, y desde un punto de vista técnico, estos panes pasan por una breve cocción a base de agua y sosa cáustica, lo cual le da el toque dorado, brillante y crujiente característico del pretzel. A mi me imponía eso de cocerlos en sosa y fui de cabeza a sumergirlos en agua con bicarbonato, esto hace que ni su aspecto ni su textura sean iguales, pero están muy ricos en sabor, aunque la masa nos resultó un tanto seca y pesada de masticar.

Me decanté por unos pretzels blandos y dulces con una masa aromatizada y bañada en un glaseado de naranja. La masa es blanda y pierde esponjosidad con el paso de los días, pero me sorprendió el comprobar que al día siguiente no estaban más duros de lo que imaginaba. Hay también pretzels de masa blanda y salada, que se suelen tomar con mostaza y queso cremoso, y los hay crujientes, que habitualmente se toman con chocolate y yogur.

¿Y ahora pasamos a la receta?

Ingredientes (Para 6 pretzels)

Para la masa
  • 250 gr de harina de fuerza media
  • 5 gr de sal de mesa
  • 3,5 gr de levadura deshidratada
  • 20 gr de mantequilla ablandada
  • 1 cda de miel
  • 140 ml de leche a temperatura ambiente
  • La ralladura de una naranja de Naranjas valencianas Bea
  • 1 cdta de canela molida
  • 1 y 1/2 cdta de semillas de amapola
  • 1 y 1/2 cdta de semillas de alcaravea
Para la cocción
  • 2 litros de agua
  • 3 gr de bicarbonato
Para el glaseado
  • La ralladura de media naranja en tiritas
  • El zumo de 1 y 1/2 naranjas
  • 62 gr de azúcar blanquilla
  • 1/2 cdta de canela molida
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Elaboración
  1. Empezamos elaborando la masa. En un cuenco ponemos la harina, la sal, la levadura, la canela y la mantequilla y mezclamos con una cuchara de madera. Incorporamos la miel y la ralladura de naranja, y mezclamos de nuevo. Vertemos la leche poco a poco y una vez incorporada amasamos durante diez minutos hasta que la masa quede con un aspecto liso. Es una masa nada pegajosa y que se trabaja muy fácilmente. Separamos la masa en dos mitades iguales y a una mitad le añadimos las semillas de amapola y a la otra, las de alcaravea. Amasamos cada mitad por separado, les damos forma de bola y las dejamos reposar en recipientes separados y engrasados y los tapamos con film transparente en un lugar cálido (el microondas, por ejemplo) hasta que hayan doblado su volumen (unas dos horas).
  2. Transcurrido ese tiempo desgasificamos cada masa. Preparamos una fuente de horno y la protegemos con papel vegetal. Dividimos cada masa en tres partes de igual peso y comenzamos a trabajarlas para darle forma. Empezamos dándole forma de cilindro para pasar a darle forma de cuerda estirando desde el centro hasta los extremos de manera que el centro quede más abultado y los extremos terminen en forma de punta fina (fig. 1). Cada cordón ha de tener una longitud de entre 40 y 50 centímetros. Si notamos que la masa se va secando, nos humeemos un poquito las palmas de las manos. Le damos forma de U (fig. 2). Tomamos los extremos del cordón y los cruzamos uno sobre otro (una o dos vueltas) como abrazándolos (fig. 3) y luego los llevamos hacia el lado opuesto (fig. 4 y 5), donde los sentaremos humedeciendo los extremos con una pizquita de agua para que haga de pegamento. Colocamos el pretzel en la bandeja de horno y proseguimos con el resto de las porciones de la misma manera. Una vez que hayamos terminado de dar forma a todos, los tapamos con un paño de algodón y dejamos reposar media hora.Pretzel_collage
  3. Ponemos a calentar el agua con el bicarbonato y transcurrido el tiempo de reposo cocemos los pretzels en el agua una vez que este haya alcanzado el punto de ebullición. Los sumergimos durante 6 segundos y los retiramos a una rejilla para que escurra el agua. Blanqueamos el resto y dejamos reposar diez minutos. 
  4. Precalentamos el horno a 200ºC y horneamos los pretzels durante unos 20 minutos o hasta que estén dorados.
  5. Mientras vamos preparando el glaseado. En un cazo ponemos el zumo, 50 gramos de azúcar, la canela y la ralladura. Llevamos a ebullición y hervimos un minuto. Retiramos la ralladura colando el sirope y la reservamos. Devolvemos al fuego el sirope, añadimos los 12 gramos de azúcar restantes y cocemos a fuego medio alto hasta que haya reducido a la mitad y haya adquirido una textura espesa propia del sirope.
  6. Una vez que los pretzels estén horneados, los retiramos a una rejilla y aún en caliente los pincelamos con el glaseado y decoramos con la ralladura reservada.

Fuente de la receta: The Great British Bake off everyday, de Linda Collister. Ed. BBC Books
Fuentes de información: aquí y aquí



30 enero 2014

Peshawari naan

Peshawari naan-1 

Menudo viajecito nos hemos podido dar este mes con un pan debajo del brazo, y todo gracias a la propuesta hecha por Clara y Virginia para su reto panarra en Bake the World. ¿Y dónde nos hemos ido? La verdad es que no hay un destino fijo porque el pan naan es de consumo extendido por todo el Extremo Oriente.

El pan naan es un pan plano que podemos encontrar en países como India, donde tiene sus orígenes,  Afganistán, Irán, Pakistán, Uzbekistán, Bangladesh o Tajizkistán. Se cuece en un horno de arcilla, llamado tandoor, que se entierra bajo tierra, a temperaturas desorbitadamente altas, lo cual hace que el pan se cueza en tan solo un par de minutos, adquiriendo la textura propia de un pan naan: crujiente por fuera y tierno en su interior. De forma aplastada, ovalada, o en forma de lágrima, con burbujas de aire irregulares que se forman durante la cocción del pan.

Es costumbre tomarlo acompañando un desayuno o una comida y rasgarlo con la misma mano, ayudándote de él para tomar tu comida, esa comida especiada y aromatizada con las ricas especias tan propias de estas tierras, y que a mi personalmente, me encantan. Mejor tomarlo caliente, o como poco, templado. ¡Cómo nos gusta comer el pan recién salido del horno! :)

Muchos son los tipos de naan que podemos encontrar de un extremo a otro de este interesante lado del mundo. Desde simplemente planos a aromatizados con ajo o especias, rellenos de carne, de queso, de frutos secos. De entre todos ellos, elegí hacer un Peshawari naan, oriundo de la región de Peshawar, en Afganistán, y rellenarlo con frutos secos. ¡Fue todo un acierto! Os prometo que así fue. Desde el mismo momento en el que comienza a dorarse en el horno y el olor del hinojo comienza a inundar toda la casa, hasta la última miguita que quedó en la bandeja.

Ante la pregunta a mis comensales de "¿Queréis que lo vuelva a hacer?", la respuesta fue una unánime exclamación: "¡Síííííííí!"

En este Peshawari naan se funde en el relleno el sabor de frutos secos como la almendra y el pistacho, la fruta deshidratada como el albaricoque y el coco, y el inconfundible aroma de las semillas de hinojo.

Algo que me ha llamado muchísimo la atención es que en su elaboración interviene el ghee. ¿Y qué es el ghee? Pues se trata de mantequilla clarificada. Aunque yo no clarifiqué la mantequilla por cuestión de ser práctica con mi tiempo, simplemente derretí la mantequilla. Para clarificar mantequilla, debéis ponerla en un cazo a fuego muy lento, no permitiendo que hierva, y retirar la espuma de color blanco que va subiendo poco a poco a la superficie. Esta espuma no son más que las impurezas de la leche de vaca. Esta operación lleva un rato largo, de ahí que no lo pusiera en práctica. Según he podido averiguar, este producto no es de uso exclusivo en la cocina, sino que por sus propiedades es excelente como hidratante para la piel. ¡Realmente sorprendente!

Ahora sí, vamos a la receta.

Relleno peshawari naan 

Ingredientes (Para 3 Peshawari naan)

Para la masa
  • 250 gr de harina de fuerza
  • 1 cdta de levadura deshidratada o 6 gr de levadura fresca
  • 75 ml de agua tibia
  • 50 ml de yogurt natural sin azucarar
  • 1/2 cdta de sal de mesa
  • 1/2 cdta de azúcar blanquilla
  • 50 gr de ghee o mantequilla derretida
  • Almendra en láminas para decorar 
Para el relleno
  • 1 cda de albaricoques deshidratados cortados en daditos muy pequeños
  • 1 cda de pistachos sin sal pelados
  • 1 cda de almendra en granillo
  • 1 cda de coco rallado
  • 1 cda de semillas de hinojo
  • 1/2 cda de azúcar blanquilla



Peshawari_naan_collage

Elaboración
  1. En un cuenco mezclamos los ingredientes secos: harina, levadura, sal y azúcar. Hacemos un hueco en el centro, a modo de volcán, y vertemos los ingredientes líquidos: el yogur, el agua y la mantequilla. Mezclamos con las manos con movimientos circulares y dejando caer los ingredientes secos en los líquidos a medida que vamos amasando. Una vez mezclados todos los ingredientes, amasamos durante cinco minutos hasta que quede una masa fina y homogénea. Reservamos en un recipiente hondo, lo tapamos con una bolsa de plástico y reservamos en un lugar alejado de corrientes  durante una hora o hasta que doble su volumen.
  2. Para el relleno, en un robot trituramos todos los ingredientes. En la thermomix 31 trituramos durante 20 segundos en velocidad progresiva 5-8. Ha de quedar una textura fina. Podéis ver el resultado en una de las fotografías.  Reservamos.
  3. Una vez que la masa haya levado, precalentamos el horno a 240ºC, con calor superior. Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y reservamos.
  4. Amasamos para desgasificar y dividimos la masa en tres porciones de igual peso. Le damos forma de bola a cada una de ellas y con un rodillo la extendemos hasta lograr un diámetro de aproximadamente 12 centímetros (imagen 1). Es una masa seca. Para poder extenderla con más facilidad, os recomiendo ir girando la masa en tramos de 30º a medida que la extendéis y entonces, voltearla y repetir la misma operación por el reverso de la masa. 
  5. Extendemos una parte del relleno sobre la masa extendida (imagen 2), humedecemos los bordes de la masa y a continuación levantamos los bordes haciendo como si frunciéramos la masa (imagen 3) y haciéndola coincidir por esos pliegues. Aplastamos ligeramente con las manos y pasamos el rodillo por encima de nuevo (imagen 4), por un lado y por el otro, hasta darle forma ovalada o de lágrima (imagen 5).
  6. Disponemos los panes en la bandeja de horno y colocamos esta en la última altura superior del horno. Horneamos unos 6 o 7 minutos o hasta que el pan comience a inflarse y a dorarse ligeramente.
  7. Una vez fuera del horno, barnizamos cada pan con mantequilla derretida solo por una cara y espolvoreamos almendra laminada por encima.
Consejos
  • Si la masa quedara seca al amasar, añadid un poco de agua a gotitas. La cantidad de agua que pedía la receta era mayor (100 ml) pero yo no llegué a añadírsela.
  • Si hacéis estos panes y necesitáis recalentarlos, humedeced una lámina de papel vegetal, escurrid bien el exceso de agua, y envolved los panes en el papel. Los horneamos durante unos diez minutos. Así podréis disfrutar de ellos siempre calentitos. 
  • El aspecto de estos panes cocinados en una sartén es algo diferente, puesto que el horno los dora casi uniformemente, mientras que la sartén consigue que sean las burbujas que se van formando las que adquieran un tono más dorado que el resto de la masa.
¿Qué os ha parecido el viajecito? 


Fuente: Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas y panes dulces y salados, de la editorial Blume, con alguna modificación.


27 diciembre 2013

Stollen { Pan dulce de Navidad }

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Diciembre de 2013 y cita con Clara y Virginia, y con su propuesta panarra para su Bake the World. Nos metemos en la cocina, las manos en la masa y nos transportamos a tierras alemanas para apreciar el aroma, el sabor y la textura del stollen

El stollen es un pan dulce típico en los hogares alemanes que se consume desde el adviento y durante las fiestas navideñas; un pan recubierto de una gruesa capa de azúcar glas y que entre su miga guarda frutas confitadas, deshidratadas y especias. Es también conocido como Christstollen porque su forma recuerda a un niño recién nacido cubierto de pañales; eso es lo que se dice, porque en realidad mi imaginación no ha llegado a visualizar al Niño Jesús tal cual. Pero la tradición manda y eso es lo que cuenta, y lo que nos cuenta es que el azúcar glas que lo recubre simboliza los pañales que cubrían al Niño.

La Historia también nos cuenta que es un dulce que lleva acompañando a los alemanes en estas fechas navideñas desde hace 600 años. ¡Casi ! Originariamente en su elaboración intervenían tres ingredientes básicos: harina, aceite y agua. Por aquel entonces las normas católicas prohibían el consumo de mantequilla y leche desde el adviento hasta la Navidad. Tuvieron que pasar muchos años, incluso siglos, para que se aprobara una ley que permitiera el empleo de mantequilla en lugar de aceite en la receta, pero bajo un precio: pagar un impuesto por cada stollen elaborado para contribuir a la construcción de la catedral de Freiberg. Así que esta catedral, y no en vano, vale el peso de sus piedras en stollens. Con posterioridad, y todo por ser un dulce que comenzó a consumirse en la clase noble, se incorporaron las frutas deshidratadas.

Stollen_2 

Actualmente existen diferentes tipos de stollen dependiendo del empleo de otros ingredientes. El de la ciudad de Dresden presume de su Denominación de origen. En mi caso he optado por rellenarlo con unas tiras de masa de mazapán, y todo gracias a que los supermercados Lidl, en una de sus promociones, puso en venta esta masa, al igual que las frutas caramelizadas. Así que yo vi una puerta abierta para hacer mi stollen.

Es un dulce muy energético por su alto contenido de frutas deshidratas y confitadas, y porque al mismo tiempo es una masa enriquecida, pues entre sus ingredientes se encuentran los huevos y la mantequilla. Esto hace que no sea una masa dúctil. Y es más, yo estuve a punto de tirar la toalla al ver que no había forma humana de poder manipular la masa. El error lo encontré en que en comparación con otras recetas, el aporte de ingredientes húmedos es alto en comparación con los ingredientes secos. Así que tuve que ajustar la cantidad de ingredientes, y la receta que os muestro es el resultado de esos ajustes. Sinceramente, no me esperaba nada bueno de esta masa cuando saliera del horno, y más aún habiendo visto fotografías en las que la masa parecía algo recia. Para mi sorpresa, mi stollen, y con los ingredientes que os indico, resultó ser muy, pero que muy jugoso. Tanto, que me cuesta creerlo :) Y de volver a hacerlo, a pesar de la difícil maleabilidad de la masa, volvería a hacer esta misma. No os podéis imaginar el rico aroma que inundó mi casa a especias, vino dulce y frutas. Dejó un halo que dudo mucho que hubiera algún vecino que no se enterara de que era de mi casa de donde procedía ese olor.



Stollen_3


Ingredientes

Para el prefermento
  • 60 ml de leche tibia
  • 60 gr de harina de panadero
  • 10 gr de levadura fresca de panadero
Para la masa
  • 340 gr de harina de panadero
  • 20 gr de levadura fresca de panadero
  • 250 gr de leche tibia
  • 100 gr de mantequilla en pomada
  • 10 gr de sal
  • 60 gr de azúcar blanquilla
  • 2 huevos tamaño "L"
  • La ralladura de la piel de una naranja y de un limón
  • 1 y 1/2 cdta de mezcla de especias
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • 4 vainas de cardamomo, extraídas sus semillas y molidas
Para el relleno (mezclar 24 horas antes)
  • 100 gr de pasas de Corinto
  • 50 gr de piel de naranja confitada
  • 50 gr de piel de limón confitada
  • 30 gr de almendras fileteadas
  • 100 ml de vino dulce (lo habitual es emplear ron, pero yo no tenía)
Glaseado
  • 50 gr de mantequilla fundida para pintar el stollen
  • Azúcar glas
Además
  • 200 gr de masa de mazapán (opcional)
Elaboración
  1. En un cuenco mezclamos los ingredientes del prefermento, cubrimos con film transparente y reservamos en un lugar cálido durante 40 minutos.
  2. En otro recipiente, y grande, mezclamos los ingredientes de la masa, añadimos el preferento, tapamos con film transparente y dejamos reposar 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, amasamos con la ayuda de una cuchara (pues la masa resulta bastante pegajosa) durante unos diez minutos. Si la masa no se despega de las paredes del recipiente, volvemos a tapar y dejamos reposar media hora. La masa debe quedar lisa y elástica.
  3. Tras ese tiempo, añadimos los ingredientes del relleno y volcamos la masa sobre una superficie lo suficientemente enharinada. Amasamos de nuevo, le damos forma de bola, la tapamos y la dejamos reposar hasta que leve el doble de su volumen, aproximadamente una hora, dependiendo de la temperatura ambiental. Lo recomendable es que la masa esté lejos de corriente. Encuentro el microondas como el lugar ideal donde guardar la masa mientras reposa.
  4. Ponemos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y formamos un rectángulo estirando la masa suavemente con las mismas manos. Hacemos una marca en el centro a lo largo. Para esta labor, en Alemania se ayudan de un rodillo fino, como de un centímetro de diámetro y justo en esa marca doblan la masa. Antes de llegar a plegar la masa, podemos rellenar el stollen con masa de mazapán. En ese caso cortamos porciones de la masa y les damos forma de cilindro de un centímetro de diámetro. Las colocamos a lo largo de la masa en dos tiras, cerramos por los extremos y plegamos la masa. Disponemos el stollen sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear, lo tapamos con un paño y dejamos levar media hora más.
  5. Precalentamos el horno a 175ºC y lo cocemos durante 30 minutos a media altura (el tiempo dependerá de cada horno)
  6. Nada más sacarlo del horno, eliminamos las pasas que sobresalgan de la masa, lo pincelamos con mantequilla derretida y dejamos enfriar sobre una rejilla. Y una vez frío lo volvemos a pincelar y los espolvoreamos con abundante cantidad de azúcar glas.
Receta adaptada de la encontrada en Pan y otras masas, Mª de Paz Valdés. Editorial Libsa.
Otras: aquí y aquí. Vídeo del formado del stollen aquí.