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19 mayo 2014

Burgerpops rellenos de puré de patata

Burgerpops rellenos de puré de patata_1 

Si le preguntas a un niño que cuál es su comida favorita, te responderá que la pasta, la pizza y las hamburguesas. Muy poco tenemos que jugar con estos ingredientes para engatusar a un niño; unos simples macarrones con tomate frito y queso les hace feliz en cuestión de minutos, y a nosotras, madres o padres, nos saca de un apuro en uno de esos días de no-sé-qué-hacer-para-comer, y no te digo nada si lo que mayormente nos agobia es el tiempo.

Pero no estoy aquí para hablaros de pasta, ni de pizza ni de hamburguesas, aunque la receta de hoy puede que guarde más relación con estas últimas por eso de llevar carne picada como ingrediente principal.

Hay a quien le he oído comentar que no es del gusto de cocinar con carne picada. No es mi caso, ya que cuenta con mi total aprobación; me parece muy versátil: para unas albóndigas (mil ideas), unas hamburguesas, un relleno de berenjenas, de canelones, de lasaña ... Cuando he preguntado por el motivo por el que no les gusta, hay quien me ha dicho que por el olor, y hay quien por la calidad. Sobre el segundo punto sí que es importante que la carne sea de calidad. La carne que nos venden picada en las carnicerías corre el riesgo de oxidarse y de estropearse con mucha rapidez. Y la que ya nos venden envasada lleva aditivos para ayudarla a que se conserve en condiciones durante más tiempo, lo cual, en mi opinión, hace que la textura de la carne no sea tan jugosa. 

Con una pequeña porción de carne picada de ternera he hecho unos ... digamos pastelitos que he bautizado como "burgerpops" inspirada en la idea de los cakepops. Me parecen ideales para una fiesta infantil. A los niños les encantan las salsas, y estos burgerpops no van a ser menos y no contentar a los peques. ¿Y qué me decís como entrante? Los veo estupendos para cualquier ocasión informal ... con niños o sin ellos ;)

Burgerpops rellenos de puré de patata_collage_final


Ingredientes (Para 10 burgerpops - aproximadamente)
  • 250 gr de carne picada de ternera
  • Media manzana rallada
  • 1 huevo
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • 1/4 cdta de comino
  • 1 cda de cilantro fresco picado + extra para la creme fraîche
  • 50 gr de patatas
  • Creme fraîche
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pan rallado
Además
Elaboración
  1. Un par de horas antes de cocinar los burgerpops hacemos la mezcla de la carne. Batimos un huevo y a él añadimos la carne, la manzana rallada, las especias y la cucharada de cilantro picado. Salamos al gusto y comprobamos el punto de sabor de las especias. Rectificamos a nuestro gusto si fuera necesario. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera.
  2. Para preparar el puré de patata, ponemos agua con sal en un cazo, la llevamos a ebullición y entonces añadimos la patata pelada y cortada en trozos. Cocemos hasta que esté tierna; lo sabremos al pinchar la patata con la punta de un cuchillo, y si se desprende sola, ya está lista. Escurrimos del agua y reservamos en un colador hasta que haya perdido un poco de temperatura. Entonces machacamos con un tenedor o un aplastapatatas y reservamos.
  3. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  4. Engrasamos las paredes del molde y espolvoreamos con pan rallado fino. Rellenamos con la carne hasta la mitad, asegurándonos de rellenar bien todos los huecos. Introducimos un palito por el hueco diseñado para ello. Cogemos una porción de puré de patata, formamos un rulo con las manos de medio centímetro de grosor y del largo de la cavidad del molde, y rellenamos con más carne. Presionamos bien, pincelamos la superficie con aceite de oliva y espolvoreamos con más pan rallado.
  5. Introducimos en el horno a una altura superior a la media, como que fuéramos a gratinar, y horneamos entre 15 y 20 minutos. Para comprobar si la carne está cocinada, pinchamos con un palillo, y si no salen jugos, la carne está lista.
  6. Acompañamos con una salsa hecha a base de creme fraîche y cilantro picado, o a nuestro gusto.

31 marzo 2014

Jamón en dulce con salsa de manzana

Jamón en dulce_1 

 ¡Toc, toc!

Nieves, Elena ... ¿estáis ahí?

Hoy, 31 de marzo, llamamos a la puerta de La cajita de Nieveselena para hacerles entrega de una de las dos recetas que nos propusieron cocinar para el reto de Tía Alia.

Si andáis un pelín perdidos os cuento que de nuevo Carmen, la anfitriona habitual del reto, y dueña y señora de ese maravilloso recetario que hace unos meses anduvo muy resuelto por mi casa, le concedió el permiso de pasearse por el blog de Nieves y Elena y ellas, hojita va, hijita viene, se quedaron prendadas de dos de sus tatantas recetas: el Jamón en dulce, como receta salada, y los Infantes, como receta dulce.

Mi decisión se inclinó hacia el lado salado, aunque también es verdad que precisamente este mes, de salado tiene más bien poco. Pero no creáis, que antes de tomar esta decisión, estuve pensando y pensando cómo elaborar este jamón. Las indicaciones de la tía Alia nos decían que debíamos quitarle la corteza y el hueso al jamón  y tenerlo cubierto de agua durante veinticuatro horas. Esto me hizo pensar que ese jamón podría ser una pata de jamón entera, salada, que se ponía en remojo para desalar; o que de no ser salada, se sumergía en agua para ayudarle a expulsar impurezas o restos de sangre. Yo no haría eso. Hoy en día podemos presumir de poder encontrar en el mercado las piezas de carne totalmente limpias y no requieren el paso que nos indica tía Alia.

Con carro en mano, ya en la carnicería, mi gozo se ve en un pozo cuando dispuesta a comprar un trozo de esa parte del cerdo que llaman jamón y que podemos aprovechar para hacer unos escalopes empanados, me veo con que no la tienen. Así que directamente pensé en un trozo de una pieza de lomo, y con ella hice este jamón en dulce.

Antes de ponernos el delantal, ¿nos vamos La cajita de Nieveselena a ver qué habrán preparado los participantes en el reto? ¡Allá vamos! :)

Jamón en dulce_2

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 800 gramos de lomo de cerdo (aproximandamente)
  • 2 manzanas
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 palo de canela
  • 6 cdas de azúcar moreno
  • 1 cda de agua
  • Aceite de oliva
  • Una nuez de mantequilla
  • Media cdta de zumo de limón
  • Sal
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  2. Vamos a empezar sellando el lomo. Salamos la pieza de carne por todos sus lados y ponemos un par de cucharadas de aceite en una tartera que pueda ir al horno para dorarlo a fuego fuerte y evitar que desprenda sus jugos. Este paso se hace rápidamente, pues a medida que cada lado se va dorando, vamos volteando la pieza.
  3. Pelamos las manzanas y reservamos la mitad de una de ellas para laminarla y emplearla para acompañar la carne en el plato. La manzana y media restante la partimos en trozos no muy grandes,  los regamos con el zumo de limón, y los añadimos a la tartera con la carne una vez que ya la hayamos sellado. Vertemos el vaso de vino e introducimos el palo de canela. Metemos la tartera en el horno a una altura baja y horneamos entre 40 y 50 minutos. Para comprobar si la carne ya está hecha, la pinchamos con la punta de un cuchillo, oprimimos un poco y si no sale un jugo rosado, la carne ya está cocinada. 
  4. Mientras la carne se hace, en una sartén pequeña doramos la media manzana que habíamos reservado laminada en una nuez de mantequilla a fuego suave. Cuando esté blandita y ligeramente dorada, espolvoreamos una cucharadita de azúcar moreno por encima, dejamos que se deshaga, le damos la vuelta para que se impregne del azúcar en el fondo de la sartén, y retiramos a un plato. 
  5. Una vez cocinada la carne, vamos a preparar un caramelo. En una sartén en la que quepa la pieza de carne, ponemos el azúcar y la cucharada de agua a fuego suave-medio, y mezclamos antes de que se caliente. Dejamos que el azúcar se vaya derritiendo solo, sin remover. En cuanto comience a burbujear ponemos la pieza de carne encima para que se envuelva con el caramelo. Lo volteamos para que se impregnen bien todos sus lados y retiramos a un plato.
  6. Trituramos la manzana que se había cocinado en el horno con la carne. Si queda muy espesa, añadimos un poquito de agua hasta que adquiera la textura que deseemos. Ajustamos su punto de sal.
  7. Para servir, cortamos la pieza de carne en filetes no muy gruesos, y los acompañamos con una ración de salsa de manzana, de unos gajos de manzana salteada y un hilo de caramelo que habrá sobrado de la preparación.
Notas
  • Es importante que la carne de cerdo esté bien cocida. Al igual que la de pollo o pavo, no debe quedar rosada o poco hecha, aunque es bien cierto que si te pasas del punto de cocción que necesita esta pieza, puedes pecar de que te quede seca. De ahí la importancia de controlar el punto de cocción mientras esté en el horno.


30 septiembre 2013

Fricandó { de ternera }

Fricandó_1

Tras los dos meses de vacaciones escolares que se tomó el reto de Tía Alia, sí, escolares, porque prácticamente han durado lo mismo, o incluso un poquito más, vuelve a la carga.

Dicho así, de pronto, parece que la Tía Alia solo sabe dar guerra, y no es el caso. Más que nada porque la tía Alia, con la "t" minúscula, con sus añitos, poca lata ha de dar. Pero la Tía Alia, con la "T" mayúscula, la que personifica el reto, que no quien lo gestiona, es otro cantar. Quienes nos implicamos mensualmente en este reto sabemos que a veces nos las gasta bien cuando trata los pesos con medidas que hoy en día han caído en desuso. Pero hablaré con la boca chica porque al fin y al cabo, si lo seguimos, es porque con sus recetas nos gusta llegar al fondo de lo que comenzó siendo la cocina al uso y que hoy podemos etiquetar como cocina tradicional.

¿Dulce o salado? Pues esta vez, salado, y con lo que me pierde un dulce. Pero el hecho de que el "plun" llevara frutas confitadas, hizo que lo tuviera que desterrar de mis planes porque en casa no gusta a mis comensales. Por cierto, ¿que no os resulta divertido leer el nombre del dulce? ¡Plun! Adueñándome de las propias palabras de Carmen, "plun" es una divertida forma de españolizar en cuatro letras el archiconocido Plum cake.

Para hacer el fricandó elegí una parte de la ternera que ya he utilizado en preparaciones anteriores para guisar en forma de filetes: cielo. Es una carne inmensamente tierna tanto para simplemente planchar como para cocinarla tal y como os la presento hoy. Y cotilleando por ahí, he visto que se le pueden echar almendras y champiñones, y eso es lo que he hecho. ¿Queréis saber cómo he preparado este plato de la cocina catalana?

Pues venga ... :)


Fricandó_collage


Ingredientes (Para 4 personas)
  • 600 gramos de filetes de ternera 
  • 1/2 cebolla picada muy finamente
  • 2 tomates
  • 1 diente de ajo
  • 1 cdta de perejil fresco picado
  • Unas hebras de azafrán
  • 1/2 vaso de los de agua de vino 
  • 100 ml de caldo de ternera o agua
  • 150 gr de champiñones
  • 1 cda de almendra en grano
  • Sal
  • Pimienta
  • Unas ramitas de tomillo
  • Aceite de oliva
  • Harina para rebozar
Elaboración
  1. Empezamos preparando los filetes. Si son grandes, los cortamos en trozos más pequeños, como que fueran escalopines. Los salamos, pasamos por harina, sacudiendo el excedente y los freímos durante dos minutos por cada lado en dos cucharadas de aceite en una cazuela. Retiramos y reservamos.
  2. Si el aceite se ha tostado por la harina, la cambiamos por una limpia y en ella pochamos a fuego suave la cebolla durante unos cinco minutos sin que llegue a dorarse. De los tomates  retiramos las semillas y los rallamos, desechando la piel. A continuación los añadimos a la cazuela y dejamos que reduzca durante unos cinco minutos más, removiendo de vez en cuando. Salpimentamos y ajustamos su punto de acidez con una pizca de azúcar.
  3. Machacamos el diente de ajo, el perejil y las hebras de azafrán con una pizca de sal, vertemos el vino en el mortero para aprovechar todo el majado y agregamos el compuesto a la cazuela. Dejamos que evapore el alcohol, incorporamos el caldo y distribuímos los filetitos en la salsa. Espolvoreamos la almendra en grano y añadimos los champiñones limpios y cortados en cuartos,  dependiendo de su tamaño, y unas ramitas de tomillo.
  4. Dejamos cocer el compuesto unos veinte minutos.
¡Y hecho!

¿Y ahora quieres ver qué otras recetas han hecho los demás participantes en el reto Tía Alia? Siéntate cómodo y pincha aquí


08 julio 2013

KEBAB B'IL KARAZ { ALBÓNDIGAS EN SALSA DE CEREZAS} #COMIDACALLEJERA

Kebab b'il karaz_1 

 Un día de junio, mientras Juana, de La Cocina de Babel,  se entregaba a la vida de relax y disfrute junto a un libro y frente a la piscina, en un cruce de twits me hizo una confesión: "Estoy maquinando algo". Unos días después lo que aquella mente estaba maquinando vio la luz y nos lanzó una invitación a jugar, a jugar con la comida, algo que tantas veces nuestras madres nos han prohibido, de igual forma que nosotras a nuestros hijos. Pero este juego invitaba a participar en un concurso para el que había que presentar una receta de #comidacallejera.


En seguida me apunté al juego, sin ni tan siquiera saber con qué receta jugar. A los españoles nos encanta sentarnos en una terraza al aire libre y disfrutar de una tapita para regar con una cerveza o lo que se precie. Este momento es un ejemplo de #comidacallejera. Y como todo lo bueno, cuando los turistas visitan nuestro país no son menos y también gustan de sentarse en plena calle, a la mesa, y bajo una sombrilla. Esto es inculcar buenas costumbres, ¡sí señor!

Pero nosotros, españoles, no somos los únicos que disfrutamos y hacemos disfrutar de un buen pincho en la calle. Son muchos los países que embellecen las calles de sus ciudades con puestos de lo más variopinto y que invitan a comer en la calle ingredientes de lo más diverso, de sabores y aromas exquisitios y exóticos. China, países del extremo Oriente, países asiáticos son claros ejemplos de ello. Y yo quise volar hasta uno de estos países, y más en concreto a Siria.

Kebab b'il karaz_2 

Alepo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, es una ciudad al norte de Siria. Alepo fue una de las capitales por las que antiguamente pasaba la Ruta de la Seda. Esto la convirtió en una ciudad muy cosmopolita, y como tal recibió ricas influencias de todas las culturas que la atravesaban a su paso. Sus fértiles tierras producen gran variedad de frutas, cereales y hortalizas. Y hoy en día es considerada como una de las mejores gastronomías del Oriente Medio.

La receta con la que quiero jugar al juego de la #cocinacallejera de Juana es un ejemplo propio de la comida que cualquier oriundo de Alepo puede tomar en sus calles: Kebab b'il karaz, o albóndigas en salsa de cerezas. Es tradición tomarlo en panes planos, aunque hoy en día hay quien prefiere acompañarlo de cous cous o arroz. La salsa de la receta original se elabora con cerezas deshidratadas, pero estando en época de cerezas frescas, yo no pude desmerecer el sabor y la calidad de nuestras cerezas del valle del Jerte y no emplearlas para esta receta. En la boca contrasta el agridulce de la salsa con el sabor propio de la carne, logrando una mezcla de sabores que realmente interesante y que os invito a probar desde ya mismo.

Antes de pasar a la receta, os invito a daros un paseo por el zoco de Alepo, lleno de colores, de sabores y de aromas. Disfrutadlo aquí.

Kebab b'il karaz_sartén 


Ingredientes

Para la salsa
  • 200 gr de cerezas frescas desprovistas del hueso
  • 1 vaso de agua
  • 1 cda de azúcar
  • Zumo de un limón
  • 1 cda de melaza de granada o de miel
      • 1 brik de zumo de granada - 330 ml
      • 3 cdas de azúcar
      • Unas gotas de zumo de limón
Para las albóndigas
  • 1/2 kilo de carne picada de cordero
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cebolla pequeña
  • 1 cdta de mezcla de especias (cardamomo, canela, nuez moscada, cominos, clavo y jenjibre)
  • Pimienta molida
  • 1 cda de perejil picado fresco
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Un puñado de piñones
  • Cilantro o perejil fresco para decorar
Elaboración

De la melaza de granada
  1. En un cazo ponemos el zumo de granada (de venta en grandes superficies), el azúcar y el zumo de limón y dejamos cocer hasta que haya reducido a un tercio de la cantidad inicial. Su textura final ha de ser como la de un sirope de caramelo. Hay que tener en cuenta que una vez en frío espesará aún más.
De la salsa de cerezas
  1. Lavamos las cerezas, las cortamos por la mitad y les quitamos el hueso. Las ponemos en un cazo junto con el resto de los ingredientes para hacer la salsa y cocemos a fuego medio sin tapa durante una media hora. El líquido debe quedar reducido a un tercio de la cantidad inicial y con una textura un tanto espesa. Retiramos del fuego y reservamos.
De las albóndigas
  1. Pelamos el diente de ajo y lo machacamos en un mortero con las especias, la pimienta molida y una pizca de sal. Reservamos.
  2. Pelamos la cebolla la picamos muy finamente. La pochamos en una cucharada de aceite a fuego medio-bajo durante cuatro minutos. Añadimos las especias del mortero y mantenemos al fuego un minuto para potenciar los sabores.
  3. Lavamos las hojas de perejil, las picamos finamente y las añadimos a la carne picada. Incorporamos la cebolla con las especias, removemos bien y sazonamos al gusto.
  4. Con las manos ligeramente humedecidas formamos bolitas del tamaño de los tomates cherry y las freímos en una sartén con medio dedo de aceite de oliva. Les damos la vuelta para que se frían bien por todos los lados. Retiramos las albóndigas a un plato con papel de cocina.
  5. Por último incorporamos las albóndigas a la salsa de cerezas, removemos con cuidado y dejamos cocer un par de minutos para que se impregnen los sabores. Mucho mejor si las tomamos unas horas después, pues los sabores se habrán asentado.
  6. Para servir, ponemos una ración de albóndigas - unas cinco o seis por persona -, espolvoreamos con unas hojas de perejil o cilantro fresco y unos piñones.
Mi querida Juana, esta ha sido mi baza en tu juego. Espero que la disfrutes, tanto como yo he disfrutado en aprender sobre la comida callejera y elaborar una receta en honor a ti y a tu concurso.


Fuente de la receta (con alguna modificación): Street Food, de Tom Kime
Fuentes de información sobre Alepo y su gastronomía aquí, aquí y aquí.


24 mayo 2013

VITELLO TONNATO

Vitello tonnato 

 Ganas que le tenía yo a esta receta. La tenía en mente para una celebración familiar, pero debió ser que por la forma en la que normalmente se nos presenta pensé que se asaba al horno y no quise arriesgarme a asar una pieza grande de ternera para muchos comensales, sabiendo que corría el riesgo de no acertar en sus gustos. Y es que con la carne de ternera ocurre que hay a quien le gusta casi sangrante; a otros, poco hecha;hay a quien muy marcada y a otros ni una cosa, ni la otra. De manera que deseché la idea antes de perder la jugada.

De ella me llamaba la atención el hecho de que una pieza de carne se acompañara de una salsa en el que algunos de sus ingredientes eran el atún y las anchoas. Os parecerá llamativo; ya estoy viendo vuestros pensamientos, y no me extraña, no.

Fue en una cena entre bloggers en Piú di Prima cuando la carta se abrió justo donde señalaba el Vitello tonnato. Mi dedo no dudó ni tardó en señalar lo que yo me pediría para cenar. Y supe entonces que me había estado perdiendo una carne en la que la salsa es la reina de la receta.

Para elaborar este Vitello tonnato pedí consejo a mi carnicero. Yo quería una carne libre de grasas y de ternillas, y él me aconsejó un rabillo de ternera. Y con él elaboré la receta. ¿Cómo? Tal cual se explica en el grandioso libro La Cuchara de Plata. Esta receta es ideal para este buen tiempo que comienza a acompañarnos, pues es una carne que se toma en frío, aunque si lo deseamos, la salsa se puede templar.

Ingredientes (Para 3 personas)
  • 1/2 kg de rabillo de ternera en una sola pieza
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1 rama de apio
  • 1 hoja de laurel
  • 1/2 cda de vinagre de Jerez
  • 200 ml de vino blanco
  • 200 ml de agua
  • 1/2 cda de aceite de oliva
  • Unos granos de  pimienta negra
  • Sal
Para la salsa
  • 100 gr de atún en aceite escurrido
  • 2 filetes de anchoa escurridos
  • 1 cda de alcaparras escurridas
  • 1 huevo cocido
  • 1 y 1/2 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • un chorrito de zumo de limón o de vinagre de Jerez
Elaboración
  1. En una olla a presión convencional ponemos la pieza de carne, la zanahoria, la cebolla pelada, la rama de apio, la hoja de laurel, el vinagre, el vino, el agua, el aceite, los granos de pimienta y sal al gusto. Cerramos la olla y cocemos durante media hora a partir de que comience a silbar la válvula. Transcurrido este tiempo, retiramos la olla del fuego y dejamos enfriar la carne dentro de su caldo. Este paso podemos hacerlo el día de antes.
  2. Para elaborar la salsa cocemos un huevo siguiendo el eco-truco. En un vaso mezclador ponemos todos los ingredientes junto con dos cucharadas del caldo de la cocción y trituramos a máxima potencia hasta que quede una salsa de textura muy fina. Si nos gusta una salsa más líquida, añadimos más caldo.
  3. Retiramos la carne del caldo y la cortamos en lonchas muy finas, como de tres milímetros de grosor. Reservamos.
  4. Para servir acompañamos la carne con la salsa servida por encima y acompañada de unas alcaparras.

29 abril 2013

TERNERA ENCEBOLLADA A LA NARANJA CON PATATAS ESPECIADAS AL HORNO {RETO RECETAS DE TÍA ALIA}

Ternera encebollada a la naranja_2

Estamos a días de tachar un mes más del calendario. De aquí a nada estaremos disfrutando de las vacaciones de verano, porque pensando ya estamos en ello, ¿a que sí? No me digáis que soy una exagerada, porque sois tan conscientes como yo de lo rápido que pasa el tiempo, aunque no tanto cuando ansiamos algo por llegar. Pero por ahora  disfrutemos de la primavera, ya que por fin se hace notar.

Y ya que estamos por tachar, hagamos lo mismo con el reto de Tía Alia Recetas, porque de nuevo puedo decir del reto de este mes que ha sido superado. Y doblemente superado, pues no solamente hice la carne que veis, sino también la propuesta dulce: las pastas de vino. De estas nos gustó mucho su sabor, porque además utilicé un vino dulce hecho de pasas que guardo con cariño en la licorera. Sin embargo, a pesar de que en la mesa de trabajo la masa resultó ser muy facilona, en el buen sentido de la palabra, en el paladar no nos acabó de convencer: una textura como chiclosa, nada crujiente, seguramente que por el efecto del aceite, porque de haber sido mantequilla, otro gallo hubiera cantado, pero de sabor estupendo. Pregunté a mis comensales por cuál de las dos recetas se decantarían de tener que publicar, y coincidieron al unísono en que fuera la carne. Como fotografié las pastas, y quedaron tan fotogénicas, os dejo una muestra.

Pastas de vino


Sobre la carne, elegí hacerla en filetes porque tenía una pieza de carne que resulta ser muy jugosa. Es la que se conoce como "cielo de ternera". Los filetes que salen de esta pieza son de tamaño y forma irregular, pero muy tierna, y por eso aposté por ella para elaborar esta receta, cuya base sería una cama de abundante cebolla con una salsa de zumo de naranja y vino. 

Si sentís curiosidad por las propuestas de mis compañer@s de reto, pinchad aquí.  Pero no os marchéis sin antes leer mi receta ;-)


Ternera encebollada a la naranja_1


 Ingredientes (Para 4 personas)
  • 4 filetes de ternera
  • 2 cebollas moradas
  • 1 diente de ajo
  • Un chorrito de vino para cocinar
  • 1 vaso de zumo de naranja y ralladura en filamentos para decorar (opcional)
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • Sal y pimienta variada recién molida
  • aceite de oliva virgen extra
  • Para las patatas especiadas al horno
    • Patatas - calculad entre 60 y 100 gramos por comensal
    • 3 cdas de queso parmesano en polvo
    • 1/2 cdta de cebolla en polvo
    • 1/2 cdta de ajo en polvo
    • 1/2 cdta de perejil picado
    • Una pizca de sal
    • Agua para la cocción
Elaboración
  1. Comenzamos preparando la guarnición. En una cazuela ponemos agua con sal a calentar. Pelamos las patatas y las partimos según sea su tamaño. Si son de ración, basta con cortarlas por la mitad a lo largo, si no, en varios trozos. Cuando el agua comience a hervir sumergimos las patatas y las dejamos cocer durante 10 minutos. Mientras tanto, mezclamos todos los ingredientes para el aderezo de las patatas y reservamos. Transcurrido el tiempo de cocción, las sacamos a un colador. Precalentamos el horno a 200ºC; barnizamos la base de una fuente para horno con un pelín de aceite, distribuimos las patatas y espolvoreamos el aderezo por encima, y sobre este un chorrito de aceite. Horneamos a media altura, con calor por arriba y por abajo durante unos 10 minutos o hasta que las patatas comiencen a dorarse.
  2. En una cazuela amplia ponemos a calentar una cucharada de aceite de oliva. Pelamos y picamos en láminas el diente de ajo y lo doramos ligeramente en él. Retiramos de la sartén y reservamos para posteriormente.
  3. En el mismo aceite, y a fuego fuerte, freímos los filetes de ternera, lo justo para sellarlos. Los retiramos a un plato y salamos fuera de la sartén. El salado posterior ayuda a que el jugo de la carne no se desprenda en la sartén.
  4. Pelamos y picamos las cebollas en juliana y la incorporamos a la sartén. Añadimos un poco más de aceite si fuera necesario. Salamos y dejamos pochar a fuego muy suave hasta que la cebolla comience a reblandecerse. Removemos de vez en cuando.
  5. Subimos la potencia del fuego, añadimos el chorrito de vino y dejamos evaporar el alcohol. A continuación añadimos el zumo de naranja, el tomillo fresco, los filetes y el jugo que estos hayan desprendido. Aderezamos con una pizca de pimienta. Dejamos cocer a fuego muy suave hasta que la salsa haya reducido a la mitad.
  6. Servimos los filetitos en un plato, acompañados de abundante cebolla, los ajos dorados reservados, la ralladura de naranja, un poquito de tomillo fresco y parte de la salsa.

03 abril 2013

Steak, Guinness and cheese pie {Pastel de ternera y queso con cerveza Guinness}

Steak_Guinness_Cheese Pie_4 

 ¡Menudo nombre el de esta receta! Parece el propio de un plato de un restaurante de cinco tenedores, o para ponerlo a la altura de las etiquetas que hoy en día se ponen a los restaurantes de calidad, diría que de cinco estrellas.

Seguro que os ha pasado más de una vez que habéis elaborado una receta, y teniendo en la lista de parrilla otras tantas para ser publicadas, cambiar el orden de publicación y ceder privilegios a esa que últimamente ha mimado vuestro estómago y que os ha enamorado.

Eso me pasó a mi con esta receta. Fue verla en este vídeo, y querer hacerla casi de forma inmediata. ¡Lástima que todos los ingredientes no se hallaban en mi poder! ¿Qué me llamó la atención? Lo primero que la receta viene de la mano de Jamie Oliver, de su programa y libro Jamie at home (Jamie en casa); en segundo lugar, la vistosidad de la receta; y en tercer lugar lo fácil, fácil, fácil que es de hacer. No puedo decir que se haga en un periquete, porque en su contra puede, que no debe, jugar el tiempo de elaboración: dos horas y pico de horno. Sí. Ya. Lo sé. Tachadme de loca. Pero os aseguro que buenamente esta carne se merece dormir al calorcito del horno durante tanto tiempo.

Allá por el otoño del año pasado, un grupo de blogueras amigas nos reunimos en un restaurante en Madrid para cenar. Algunas de ellas eligieron comer una carne de buey que se cocinaba en el horno durante tatantas horas (eran muchas, y no recuerdo cuántas), pero la carne se deshacía en la boca. ¡Una absoluta delicia!

Lo que me esperaba de esta de esta receta era precisamente que la carne se deshiciera en la boca de igual forma que aquella otra. Y no me equivoqué. El resultado es una carne tierna, tiernísima, melosa, sabrosa, exquisita. Acomapañada de sus verduras, de una salsa espesa y del tentador crujiente del hojaldre.

¿De verdad que no he logrado tentaros?

Vamos a por la receta. La de Jamie, aquí. Yo he ajustado la cantidad de ingredientes para tres personas, pero comen cuatro perfectamente.

Steak_Guinness_Cheese Pie_collage


Ingredientes (4 personas)
  • 1/2 kg de carne de vacuno cortada en trozos para estofar
  • 1 cebolla morada
  • 1 zanahoria
  • 1 rama de apio
  • 1 diente de ajo grande, pelado
  • 4-6 setas
  • 1 rama de romero fresco
  • 1 cda de harina de todo uso
  • 220 ml de cerveza negra Guinness
  • Agua
  • 75 gramos de queso Cheddar rallado
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • 2 láminas de hojaldre
  • 1 huevo batido para pincelar el hojaldre
Elaboración
  1. En una cazuela apta para horno y con tapa ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva a calentar, pelamos y picamos la cebolla en juliana, sazonamos con sal, y la pochamos a fuego suave sin que llegue a dorarse.
  2. Pelamos la zanahoria y el diente de ajo y los picamos, al igual que el apio, y las setas, y los añadimos a la cazuela. Hacemos lo propio con la carne, la rama de romero, y removemos bien. Dejamos cocer entre 3 y 4 minutos. Añadimos la cucharada de harina, removemos. Vertemos la cerveza y agua hasta cubrir la carne y salpimentamos. Tapamos y cocinamos en el horno unas dos horas, a 190ºC. A la hora sacamos la cazuela y removemos. Al final de la cocción, la salsa debe haberse reducido prácticamente en su totalidad, y lo que quede deber tener un aspecto un tanto espeso y meloso. De no ser así, podemos hacerlo fuera del horno y poniendo la cazuela a fuego fuerte.
  3. Bajamos la temperatura del horno a 180ºC. Extendemos una de las láminas de hojaldre y la cortamos de forma que se pueda adaptar a una fuente de horno en la que haremos el pastel. Con esa lámina forramos la base, asegurándonos de que sobresale en los extremos. Espolvoreamos la carne con la mitad del queso, removemos y vertemos la carne sobre el hojaldre, y ahora el resto del queso sobre la carne.
  4. Con la otra lámina de hojaldre preparamos lo que será la tapa del pastel. Le practicamos unos cortes transversales a modo decorativo. Cubrimos el pastel con la tapa y lo cerramos subiendo los bordes sobrantes de la base. Pincelamos toda la tapa y los bordes para asegurarnos de que sella bien.
  5. Horneamos durante 40 minutos, en la altura más baja del horno, o hasta que el hojaldre se haya dorado.

Steak_Guinness_Cheese Pie_3 


 Y tenéis una fantástica receta de disfrute total.




25 febrero 2013

RAGOÛT DE CERDO AL TOQUE DE CHOCOLATE {RETO RECETAS DE TÍA ALIA}

Ragout

Hoy entro por la puerta del reto de Recetas de tía Alia del mes de febrero con la cabeza gacha. Parece que estuviera visualizando a la tía Alia sentada en su sillón, de esos grandes, pasando revista de las recetas para este mes y esperándome con la regla en una mano y la lista negra en la otra por no haber sido fiel a su receta.

Y es que después de mirar por aquí y por allí, he visto tantas versiones de ragoût que me vi dispuesta a saltarme las reglas y me solté la melena. Según lo visto, se pueden hacer ragoûts de cerdo, de ternera, de pollo, e incluso de pescado. ¡Sí, también! Se pueden emplear diferentes tipos de verduras: que si cebolla, zanahoria, guisantes, apio, tomate, sin pasar por alto la lechuga que tía Alia emplea en su receta, junto con las alubias (judías) verdes, la patata, y un ingrediente que a mi me dejó perpleja: los alcauciles, y que señoras y señores, no es otra cosa que alcachofas. Ni he pasado la carne por harina, ni le he añadido nuez moscada, así que si no he seguido la receta a pies juntillas, ¿no sería de esperar un sermón por parte de la tía Alia?

Pero aquí estoy yo para explicarle a tía Alia que tres son los elementos a tener en cuenta para hacer un ragoût y que no he dejado a un lado ninguno:
  1. Elegir un ingrediente animal.
  2. Arroparlo con verduras variadas.
  3. Arrimarlos en una cazuela y darles calorcito suave para que vayan haciendo amistad leeeeentamente.
También he podido averiguar que aparte de esta forma de estofar la carne de origen francés,  tenemos el ragú a la boloñesa, que seguramente os sonará a muchos, o el napolitano, ambos de procedencia italiana, y que son salsas a base de carne, salsa de tomate y verduras que se utilizan para acompañar a la pasta.

Para hacer mi ragoût he elegido una carne de cerdo de segunda: unas carrilleras, que son las ideales para este tipo de recetas en las que la carne tiene que cocer lentamente. La peculiaridad que tiene esta carne es que en cuanto entra en contacto con el calor se endurece y requiere mayor tiempo de cocción que otras carnes. Yo la cociné a fuego lento en una cazuela de barro, pero los resultados son excelentes en una olla a presión convencional durante media hora. Este tipo de carne gusta mucho en casa porque resulta ser muy melosa y jugosa. Cada ingrediente le da su toque especial, pero el del chocolate lo es más aún. No os alarméis por este detalle; también empleé chocolate en esta otra receta de carne y no es peculiar por el sabor, que no se nota nada de nada, si no por el brillo que otorga a la carne y una melosidad a la carne increíble.

Y lo dejo ya aquí.

La receta, y nos marchamos a ver el resto de las propuestas al blog de Carmen, Recetas de tía Alia. ¿Preparados?

Ragout_collage

Ingredientes (Para 3 personas)
  • 600 gramos de carrilleras de cerdo
  • 1/2 cebolla
  • 1 zanahoria
  • un trozo de rama de apio (unos 20 cm)
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cdta de pimentón mezcla picante y dulce
  • 1/2 cdta de extracto de carne (Bovril)
  • 250 ml de agua
  • 1/2 vaso de vino
  • 25 gramos de chocolate puro
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • pimientas variadas
  • 1 paquete de ñoquis
Elaboración
  1. Limpiamos las carrilleras de posibles telillas, las cortamos en trozos de tamaño de bocado y los salpimentamos.
  2. Ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva a calentar en una cazuela y doramos la carne. Removemos de vez en cuando, con cierta frecuencia, y una vez dorada la retiramos con una espátula a un plato.
  3. Pelamos la media cebolla, la zanahoria y el diente de ajo y los picamos en brunoise. Hacemos lo mismo con el trozo de la rama de apio e incorporamos todas las verduras a la cazuela para pocharlas durante unos cinco minutos a fuego moderado. Salpimentamos con moderación. Removemos de vez en cuando.
  4. Añadimos la media cucharadita de pimentón y removemos rápidamente. Incorporamos el vino, dejamos evaporar el alcohol.
  5. Añadimos el extracto de carne, el agua y el chocolate y removemos bien. Llevamos a ebullición y cuando el caldo rompa a cocer, bajamos el fuego a una potencia media, tapamos y dejamos cocer durante una hora, removiendo de vez en cuando. Comprobamos el punto de ternura de la carne y dejamos cocerla durante más tiempo si fuera necesario.
  6. Mientras la carne se está cociendo, ponemos agua con sal a calentar en una cazuela y cuando rompa a hervir vertemos los ñoquis. Los cocemos siguiendo las instrucciones del fabricante.
  7. Servimos en un plato poniendo en la base una cantidad de ragú y sobre este, los ñoquis.

Ragout_cazuela 

 Y ahora pregunto yo: Tía Alia, ¿me da usted su bendición?

¡Hasta la próxima!


28 enero 2013

CHULETITAS DE CABRITO CON BECHAMEL SOBRE TORTA DE QUESO {RETO TÍA ALIA}

Chuletitas cabrito con bechamel

Se acabaron los dos meses que Carmen nos dio de vacaciones del Reto Recetas de tía Alia. Ya había ganas de ponernos a prueba, una vez más, y comprobar cómo salir airosas de sus propuestas, que como siempre han sido dos: una dulce y una salada.

Será por la saturación de dulces a la que os sometí a lo largo de toooodo el mes de diciembre por la que me propuse daros un descanso, aparte de blogueril, durante el mes de enero de toda receta dulce, restablecer los índices de azúcar, y crear ganas para alguna receta dulce que caerá en nuestras siguientes citas.

Así que mi propuesta para el reto se inclina por el lado salado con unas chuletitas de cabrito, cubiertas de bechamel y rebozadas por un empanado a base de hierbas aromáticas, entre otros ingredientes; este es el punto especial y distintivo de esta receta, una receta de la que tengo que decir que aunque entretenida, da por resultado una carne muy, muy tierna, aparte de una presentación diferente. Este tipo de rebozado es el que se conoce con el nombre de Villeroy, que coincide con el de un mariscal francés, François de Nuefville, Duque de Villeroy, que combatió durante la Guerra de Sucesión Española contra los austriacos a principios del siglo XVIII, aunque se desconoce si hay una relación real entre tal personaje y esta técnica culinaria.

Pero el toque francés de esta receta no se queda en la anécdota del nombre del empanado, pues la autoría de la propia salsa bechamel es atribuye a Louis Béchamel, que sirvió a la casa de Orleans de la que procedía el rey Louis XIV como Gobernador de Bretaña. Su gusto refinado y su interés por la gastronomía hizo que se convirtiera en el inventor de la salsa bechamel, del volován, y del ragut a la financiera. La salsa bechamel ha evolucionado desde sus orígenes, pues no se utilizaba leche, sino caldo de ternera, y el sazonado a base de pimienta y nuez moscada fueron añadidos mucho tiempo después. 

Como siempre, llegada la fecha de publicación de la recetas que participan en el reto, una siempre está deseosa de ver cómo se las habrán apañado l@s participantes para sorprender a Carmen, y por supuesto a los que no son Carmen :)

Esta es mi propuesta ...

Ingredientes (Para 12 chuletitas - 3 personas)
  • 12 chuletitas de cabrito
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra
  • Para el empanado
    • 4 cdas de pan rallado
    • 1 cda de queso parmesano rallado
    • 1 cdta de pimienta de diversos tipos recién molida
    • 1 cda de ajo deshidratado
    • 1 cda de orégano seco
    • un huevo
  • Para la bechamel espesa 
    • 2 cdas de harina
    • 2 vasos de leche fría
    • 25 gramos de mantequilla
    • sal, pimienta, nuez moscada
  • Para la torta de queso
    • 3 ó 4 cdas de queso emmental, o cualquier otro de vuestro gusto
    • una pizca de orégano seco
Elaboración
  1. Empezamos preparando las costillitas. Con la punta afilada de un cuchillo, raspamos la carne que queda pegada al hueso y la empujamos hacia abajo para que así la carne quede recogida y el hueso limpio. Salamos la carne y la doramos en un poquito de aceite en una sartén, sin hacerlas mucho, porque terminarán de hacerse posteriormente y para que la carne no quede muy reseca.
  2. Preparamos la bechamel, y para ello en un cazo ponemos la mantequilla a fuego medio, y cuando se derrita, añadimos la harina. La removemos y cuando adquiera un color tostadito, añadimos la leche fría de golpe y comenzamos a remover para evitar que se formen grumos. Dejamos cocer según el gusto de espesor que deseemos conseguir. Para esta receta la textura de la bechamel ha de ser espesa. Aderezamos al gusto y retiramos del fuego.
  3. El siguiente paso consiste en cubrir las chuletas con la bechamel aún caliente, y para ello las sumergimos en el cazo y con la ayuda de una cuchara, cogemos porciones de la bechamel y la repartimos por toda la chuleta. Una vez cubiertas, las reservamos sobre papel vegetal para que se enfríen.
  4. Mezclamos todos los ingredientes del empanado, excepto el huevo, en un plato hondo.
  5. En otro plato batimos el huevo.
  6. Para empanar las chuletas, las pasamos primero por el huevo y a continuación por el pan rallado, asegurándonos de que queden bien cubiertas para que no se salga la bechamel al freírlas.
  7. En una sartén honda ponemos suficiente aceite a calentar y cuando adquiera la temperatura idónea, freímos las chuletas. Una vez fritas las retiramos a un plato con papel de cocina que absorba el exceso de grasa.
  8. Para elaborar la torta de queso encendemos el horno a 200º. Preparamos una bandeja de horno y la protegemos con papel vegetal. Ponemos el queso sobre este, lo extendemos dándole forma de círculo y espolovoreamos el orégano por encima. Horneamos hasta que el queso se haya derretido y que los bordes queden ligeramente doraditos.
  9. Para servir, ponemos la torta de queso en la base del plato, y sobre esta, las chuletitas. ¡Y a disfrutar!

Fuente de inspiración para limpiar las costillas y preparar la bechamel: 1080 Recetas de cocina, de Simoné Ortega. Editorial Alianza.

Sobre historia gastronómica, aquí y aquí.




19 noviembre 2012

ALBÓNDIGAS DE CARNE EN SALSA

Albóndigas de carne en salsa_1

Hoy os traigo  un clasicazo, clasicazo de los de toda la vida; y no solo eso, si no una de esas recetas de las que forman esa entrañable colección de "recetas de mamá".

Si ahora mismo abriera aquí una encuesta y os preguntara qué recetas son las que siempre os gusta comer en casa de vuestra madre, estoy segura que esta, la de las albóndigas de carne, junto con la tortilla de patatas y las lentejas, se encuentran en las posiciones más altas. ¿A que no me equivoco?

Pues mirad que esta receta es la misma que hace mi madre, pero no sé por qué, no lo acabo de pillar el punto que ella le da. Eso sí, en nuestra casa gustan mucho. La verdad es que no hay otras, y hay que comerlas, porque no pasa como con las lentejas: que si quieres las comes y si no, las dejas. Bueno, en realidad ni con las lentejas pasa eso, porque en casa nos gustan mucho, y nunca se dejan, si no más bien se devoran con gusto. Y por cierto, que se merecen una entrada como la de estas albóndigas, porque mucho pensar en recetas novedosas y sorprendentes, y no sé si os pasa a vosotros, pero en mi casa más de una vez me han pedido a voces que les haga unas lentejas normales y corrientes. Y es que al fin y al cabo se disfruta mucho de las recetas de toda la vida.

Y como las albóndigas gustan tanto, un clásico de nuestra cocina, se merecen estar recogidas en mi colección de recetas, y lo mismo hasta sirve como referencia para alguien que aún no se haya estrenado en el mundo de las albóndigas.

Esta receta va por todas las madres, pero muy especialmente, por la mía.

Albóndigas de carne en salsa_2


Ingredientes (Para 4 personas)

Para las albóndigas
  • 600 gramos de carne picada, mitad ternera, mitad cerdo
  • 2 huevos
  • 1 diente de ajo grande
  • 1 cda de perejil picado
  • 60 gramos de miga de pan
  • un chorrito de leche
  • harina para envolver las albóndigas
  • sal
Para la salsa
  • 1 cebolla
  • 1 cda rasa de harina
  • 1/2 cdta de pimentón dulce, o un pelín picante
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • aceite de oliva virgen extra
  • una hoja de laurel
  • 15 granos de pimienta negra
  • agua o caldo de cocido
  • sal 
Elaboración
  1. Para hacer las albóndigas, empezamos batiendo los dos huevos en un recipiente.
  2. Pelamos y picamos el diente de ajo, lo ponemos en un mortero junto con el perejil y una pizquita de sal para evitar que el ajo salte y lo machacamos. Lo incorporamos al recipiente donde tenemos los huevos. Removemos.
  3. Añadimos la miga de pan desmenuzada y un chorrito de leche. Mezclamos bien.
  4. Añadimos la carne, sazonamos, y mezclamos todos los ingredientes. Tapamos carne con film transparente y la guardamos en la nevera en torno a una hora.
  5. Al cabo de ese tiempo, sacamos la carne y vamos formando bolas del tamaño de una nuez. Las rebozamos en harina y las vamos reservando.
  6. Ponemos una sartén con aceite abundante a calentar y vamos friendo las albóndigas. Cuando comiencen a dorarse ligeramente, las damos la vuelta, y cuando tomen el mismo color por el otro lado, las retiramos a un plato con papel absorbente.
  7. Para hacer la salsa, en una cazuela ponemos a pochar a fuego suave una cebolla cortada en juliana. Cuando comience a dorarse, añadimos la harina y tostamos un poquito. Añadimos el pimentón, removemos rápidamente y a continuación añadimos el vino. Dejamos evaporar el alcohol y añadimos un poco de agua, o mejor de caldo. Incorporamos las albóndigas y las cubrimos casi por completo con más agua o caldo. Añadimos los granos de pimienta y la hoja de laurel, tapamos la cazuela y llevamos a ebullición. En el momento en que la salsa comience a hervir, bajamos al mínimo y dejamos cocer suavemente media hora, removiendo de vez en cuando, aunque es conveniente no hacerlo con una cuchara, si no con movimientos de vaivén, para así no romper las albóndigas.
  8. Para servir, acompañamos con unas patatas fritas, la guarnición reina para unas albóndigas, aunque también hay a quien le gusta acompañarlas con arroz cocido.
Notas
  • La salsa podemos triturarla, y de hecho en casa se come así. El momento de triturarla llegaría justo antes de incorporar las albóndigas a la cazuela. Lo podemos hacer con una batidora y después pasar la salsa por un chino o por un colador para que quede más fina.
¡Y a disfrutar! Y eso sí, que no nos falte pan.

*   *   *   *   *   *   *

Antes de marcharme, quería invitaros a visitar la página web que ha diseñado mi marido, grandísimo aficionado a la fotografía, y en la que podréis disfrutar de sus bonitos reportajes de Primera Comunión. Así que si alguno de vosotros está pensando en cómo plasmar en fotografía un gran acontecimiento familiar, aquí tenéis un punto de contacto. ¡Espero que os guste!




29 octubre 2012

CARNE AL CANUTO Y MONADAS {RETO RECETAS TÍA ALIA}

¡Hola!

Bienvenidos a la 4ª edición del reto culinario de Recetas de Tía Alia, un reto en toda regla, porque no hay reto que se precie de no tener cierta difícultad, y es que si no fuera así, no estaríamos hablando de un reto.

Como suele ocurrir, en este reto siempre participan dos propuestas: una dulce y una salada, y de nuevo ha sido el lado dulce el que nos ha puesto las cosas un poquito más difíciles. Y me puedo dar con un canto en los dientes, como vulgarmente se dice, porque ha sido en el segundo intento en el que he logrado unas galletitas de sabor y textura que hemos podido apreciar de verdad en casa. El lado salado tiene su gracia: carne al canuto. Ya solo con leer el nombre te provoca la risa, pero es que atención al vocabulario que emplea la tía Alia para explicar cómo cocinarlo: que si lo macetea (¡pobre!), para luego arrollarla, que realmente significar enrollarla, que si lo pasamos a la pastelera (una fuente de horno, imagino ...).  En fin, que las mismas recetas te dan en pensar, y no solo por las cantidades, a ojo, si no por la terminología. De lo más divertido, la verdad sea dicha.

Collage_monadas_carne canuto

No me extiendo más, porque hoy tenemos un 2x1, es decir: dos recetas por entrada, y no quiero que la cosa se alargue más de la cuenta.

Pasamos a las recetas:

{ CARNE AL CANUTO }


Encantó esta carne en casa. No había vuelto de la cocina de dejar la cazuela después de hacer el reparto y ya me estaban diciendo desde el salón lo mala que estaba, je je, irónicamente hablando, claro.



Carne al canuto




Ingredientes (Para 3 personas)

  • 3 filetes de ternera grandes que nos sirvan para rellenar
  • 3 salchichas frescas, bien de cerdo o de pollo
  • 1 loncha de bacon
  • 1 cebolleta
  • 1 huevo
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1/2 vaso de caldo de cocido
  • 1/4 de cdta de canela molida
  • 1 rama de canela pequeña
  • pimienta
  • 1 diente de ajo
  • perejil
  • harina
  • aceite de oliva virgen extra
  • hilo de bramante
Elaboración
  1. Cocemos el huevo en agua. Mira cómo hacerlo aquí siguiendo un eco-truco. Para pelarlos fácilmente, mejor en frío o bajo el chorro de agua fría.
  2. Pelamos la cebolleta y la picamos muy finamente. Ponemos dos cucharadas de aceite de oliva a calentar en una cazuela y pochamos en ella, a fuego suave, la mitad de la cebolleta, reservando la otra mitad. Cuando la cebolleta comience a transparentar, sacamos la carne de la salchicha de su piel, la desmenuzamos y la añadimos a la sartén. No paramos de remover para separar bien la carne y que no se apelmace. Picamos finamente la loncha de bacon y la añadimos a la farsa junto con un poquito de perejil, y por último el huevo cocido picado muy finamente. Retiramos del fuego y dejamos templar.
  3. Ahora viene el paso divertido: macetear. Con una maceta para la carne golpeamos los filetes para abrir las fibras y que queden más tiernos; los salamos ligeramente y rellenamos con la farsa aún en templado. Enrollamos y cerramos con el hilo de bramante para que los filetes queden prietos y evitar que se salga la farsa. 
  4. En la misma sartén que usamos antes, ponemos tres cucharadas de aceite de oliva donde freiremos los filetes previamente pasados por harina. Hemos de asegurarnos de sellarlos bien por todos sus lados. Los sacamos de la sartén y los reservamos. En el aceite sobrante pochamos a fuego suave la mitad de la cebolleta que reservamos y cuando comience a transparentar, añadimos el medio vaso de vino, dejamos que evapore su alcohol, y a continuación el medio vaso de caldo, un diente de ajo machacado con perejil, la pizquita de canela y la canela en rama. Salpimentamos con moderación. 
  5. Servimos a cada comensal un rollito, porque satisfacen nuestro estómago lo suficiente, acomapañado de una ensalada, unas patatas, o como en nuestro caso, de unos ñoquis. 


{ MONADAS }


Según el RAE, el diccionario de la Real Academia Española, una monada es una cosa pequeña, delicada y primorosa. Y siguiendo esta definición, allá que me lancé a hacer unas galletitas pequeñas, delicadas y primorosas. He de decir que hubo un primer intento en el que el resultado no fue nada satisfactorio. La masa resultaba ser de difícil manejo antes de hornear, tanto formando bolitas con la mano, como con manga pastelera, mientras que tras el horneado, la textura de las galletas era demasiado blanda. El segundo intento resultó en lo siguiente:


Monadas_1


Ingredientes (Para muuuuuchas monadas)
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 200 gramos de harina normal
  • 200 gramos de azúcar blanquilla
  • 90 gramos de manteca de cerdo
  • 4 cdas de licor de anís
  • 1 cdta de levadura química
  • semillas de anís

Monadas_collage

Elaboración
  1. Batimos los huevos con el azúcar hasta conseguir una mezcla blanquecina en la que el azúcar se ha disuelto por completo.
  2. Añadimos la manteca en trocitos y mezclamos bien.
  3. Incorporamos la harina junto con la levadura y a continuación las cuatro cucharadas de licor de anís.
  4. Refrigeramos entre media y una hora.
  5. Guardamos la mezcla en una manga pastelera de boquilla recta.
  6. Precalentamos el horno a 170º.
  7. Forramos dos bandejas de horno con papel vegetal y con la manga pastelera vamos haciendo pequeñisimos montoncitos de entre un centímetro y centímetro y medio de diámetro, dejando un espacio de separación como de dos centímetros, pues se expandirán dentro del horno, y espolvoreamos unas semillas de anís por encima.
  8. Introducimos cada bandeja en el horno por separado y horneamos unos 10 minutos. Antes de pasarlos a una rejilla, los mantenemos en la bandeja un par de minutos más, y a disfrutarlos con el café o el té de la comida. Mi consejo es no consumirlas hasta un día después. Ya sé que es irresistible comer una galleta recién salida del horno, pero estas en concreto, ganan de un día para otro. Y al cabo de una semana, el sabor a anís que las envuelve es aún mayor.

... y una vez más, disfrutando cocinando, comiendo y viendo cómo superamos los retos que Carmen nos propone. ¡A ver cómo nos reta con el siguiente?




12 mayo 2012

ALITAS DE POLLO FRITAS MACERADAS EN BUTTERMILK

Alitas fritas maceradas en buttermilk 

Imagino que si os pido que me digáis tres ingredientes básicos en vuestra cocina, os estaría pidiendo que dedicarais vuestro tiempo a tomar una decisión demasiado difícil, y especialmente porque hoy en día disponemos de tal variedad de productos que reducirlos todos a tres sería complicado, bastante complicado, ¿no creéis?

Estoy segura de que en vuestras casas no faltan nunca ingredientes como leche, azúcar, sal, cebollas, ajos, patatas, huevos, harina o aceite. He mencionado pocos ingredientes, pero me estoy excediendo de la propuesta inicial: tres; y es que es complicado, ya se ve. De entre todos estos ingredientes hay uno que nos acompaña al ser humano desde el origen de los tiempos: la harina. El hombre primitivo se alimentaba de frutos y cereales. Un día descubrió el fuego, se le ocurrió despojar a los cereales de su corteza, y los coció, y posteriormente descubrió que con una piedra podía molerlos. Se cree que fueron los egipcios quienes descubrieron que la masa que se formaba mezclando ese polvillo obtenido de moler los granos, junto con agua, se podía hornear al fuego y conseguir unas tortas de pan plano que hoy en día siguen siendo el sustento de tantas civilizaciones. El aceite no es un producto joven. En la Biblia existen referencias tanto al olivo como a su aceite. Y se cree que los primeros olivos crecieron hace unos 6000 años a las orillas del Mar Mediterráneo, en algún lugar entre Siria  y Grecia. Fueron los griegos y los fenicios quienes comenzaron a trabajar la aceituna para extraer el zumo de ella, que era utilizado con fines medicinales. Los fenicios trajeron a España la aceituna y su cultivo, aunque fue realmente con los romanos con quienes aprendimos a trabajarla de verdad. No en vano, en época del emperador Adriano, la moneda que se acuñaba en nuestro país portaba un ramo de olivas junto con la inscripción "Hispania".

Hoy en día existen cientos de harinas y una enorme variedad de aceite, lo cual nos permite disfrutar de estos productos de una forma muy diversa: desde harinas de trigo de diferente fuerza, a la de maíz, de centeno, de avena, de espelta, de arroz, de garbanzos; aceites que han pasado por diferentes grados de refinado y que dependiendo del tipo de aceituna nos dan aceites distintos sabores, como la de orujo, de oliva, de oliva virgen, virgen extra, picual, arbequina, hojiblanca, cornicabra, de girasol, de soja, ...

Alitas fritas maceradas en buttermilk 

Y toda esta retahíla histórica sobre la harina y el aceite viene a colación del concurso que Unodedos ha organizado recientemente. Para participar en él tienes que elaborar una receta en la que se empleen estos dos ingredientes: harina y aceite. Y los premios van en consonancia con esos dos ingredientes. Si quieres saber más, pincha aquí.

Con esta receta, alitas de pollo fritas maceradas en buttermilk, participo en el concurso "Cocina con Unodedos". La receta se la debo a Susana, que gestiona un blog maravilloso, Uvas y beso saben a queso, un blog que sigo porque me encanta, tanto por su cocina, como por lo que relata y cómo lo relata, y por las fotografías con las que ilustra sus entradas. La receta original es de Tessa Kirós, aunque yo le he hecho alguna modificación.



Ingredientes
  • 1 kg de alitas de pollo
  • 4 dientes de ajo
  • 2 tallos de romero fresco
  • 1/2 litro de buttermilk (=1/2 litro de leche + 3 ó 4 cdas. de zumo de limón)
  • 125 gr de harina normal
  • 3 ó 4 cdas de pimentón
  • 1 cdta de ajo deshidratado
  • 1 cdta de cebolla deshidratada
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal
Elaboración
  1. Para elaborar esta receta necesitamos empezar el día antes de elaborarla porque las alitas tienen que estar macerando en el buttermilk durante 24 horas. Empezaremos elaborando el buttermilk, que es muy fácil: en un recipiente ponemos el medio litro de leche y vertemos el zumo de limón en ella. No movemos. Dejamos reposar unos quince minutos. 
  2. Mientras tanto vamos salando las alitas y colocándolas en un recipiente amplio. Pelamos los dientes de ajo, los damos un golpe con el filo de un cuchillo ancho y los añadimos al recipiente. Lavamos los tallos del romero, picamos las hojas y las añadimos al pollo. Transcurridos los quince minutos que necesita el buttermilk, lo removemos y se lo añadimos a las alitas. Cerramos el recipiente y lo guardamos en la zona más fresca de la nevera hasta el día siguiente. 
  3. Un día después, escurrimos las alitas en un colador. En un recipiente pequeño mezclamos la harina con el pimentón, el ajo y la cebolla deshidratados.
  4. En una sartén amplia ponemos a calentar aceite y mientras vamos enharinando las alitas y reservándolas. Cuando el aceite esté caliente empezamos a freir las alitas. Y a partir de ahí solo queda esperar a que se hagan todas y a comer.
Notas
  • Sobre el tiempo que las alitas tienen que estar macerando en el buttermilk, según la propia Susana, se nota diferencia entre dejarlas macerando tan solo unas horas a un día entero. Yo os puedo asegurar que las alitas quedan jugosísimas, con un sabor espectacular, y un rebozado crujiente que las hace muy especiales. Así que animaros, venga. ¡Muchas gracias por la receta, Susana  
  • Edito para añadir una aclaración facilitada por Carlos Dube sobre el buttermilk y que podéis leer en el mismo blog de Pam (Unodedos). El término buttermilk realmente se refiere al suero que se forma en la nata cuando tras pasar por un proceso de batido para obtener mantequilla; de hecho, la traducción literal de buttermilk es "leche de mantequilla". Sin embargo, el buttermilk que se puede adquirir en los comercios, aunque no es usual encontrarlo en España, es leche cortada, de textura similar al yogur líquido, y que es la que se obtiene mezclando la leche con un componente ácido, bien sea zumo de limón o vinagre.
 

Fuente información sobre historia de la harina.
Fuente información sobre historia del aceite

¡Feliz fin de semana!

 

04 abril 2012

RABO DE TORO ESTOFADO

Rabo de toro estofado


Ya llegó la Semana Santa. Echando la vista atrás y recordando las últimas vacaciones, las de Navidad, mirar el calendario se hacía doloroso con solo pensar que tenían que pasar tres, tres meses para poder disfrutar de las próximas vacaciones. ¡Pero ya están aquí! Aunque se marcharán antes del tiempo que nos ha costado llegar a este bonito mes de abril. Bueno, en realidad no tan bonito. Con esta primavera adelantada que llevamos disfrutando desde hace algo más de un mes, y sin lluvias, esta primavera no se presenta tan bonita y fructífera como la de años anteriores. Nosotros podemos atender nuestras plantas, regarlas, ponerlas al sol, ver cómo crecen casi instantáneamente, y regocijarnos en su verdor y color. Pero los cultivos del campo y sus productos, esos que llenan nuestra cesta de la compra y que nos dan de comer, esos no son las esplendorosos.

Y con la Semana Santa volvemos a los dulces tradicionales. ¿Qué tienen las fechas más señaladas del calendario que están colmadas de recetas dulces? Me encantan las torrijas, los pestiños, los huesitos de San Expedito, y disfrutaremos en casa de unos más que de otros.

Pero hoy no os traigo ninguna receta dulce, y puede que ni siquiera sea apropiada para estas fechas, porque traigo conmigo el ingrediente por el que unos cuantos siglos atrás la clase social más pudiente pagaba lo que se conocía como la bula. ¿Por qué tiene la carne connotaciones tan pecaminosas?

La receta de hoy se la dedico a un compañero: Jose. En cuanto se enteró de que tenía un blog de cocina, lo primero que me preguntó fue: ¿Tienes alguna receta de rabo? No la tenía entonces, pero la traigo ahora y te la dedico a ti. Solo espero que la hagas y que la disfrutes a mi salud.

El rabo de toro es una de las carnes que más me gustan, y me gusta por su textura gelatinosa. Al igual que me pasa con las carrilleras, con el morcillo o con el ossobuco, aunque bueno, son prácticamente lo mismo. Y del pescado me gusta la cola, y precisamente pro el mismo motivo: su gelatinosidad. Hay a quien precisamente por esa textura gelatinosa es de las carnes que menos les gusta. ¿Os gusta a vosotros?

Paso a explicaros cómo cocinar este rabo de toro estofado.

Ingredientes (3 p.)
  • 1 kg de rabo de toro cortado en trozos grandes
  • 2 zanahorias
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 2 dientes de ajo pelados
  • 2 cdas. de tomate frito
  • 150 ml de vino tinto
  • 150 ml de agua
  • Laurel
  • 1 cdta. de pimentón
  • tomillo
  • romero
  • 4 clavos de olor
  • 1 cdta. de concentrado de carne Bovril
  • harina para rebozar
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal y pimienta
  • patatas
Elaboración
  1. Salpimentar los trozos de rabo de toro, pasarlos por harina y freirlos en una olla a presión, a fuego fuerte para sellar la carne. Retirar los trozos a una fuente a medida que se vayan friendo y reservar.
  2. Mientras se doran los trozos de carne vamos picando todas las verduras, excepto los dientes de ajo. Una vez sellados todos los trozos de carne, doramos las verduras a fuego medio en el mismo aceite. Añadimos un poco más si fuera necesario. Salamos al gusto y removemos con frecuencia.
  3. Añadimos el tomate frito, el pimentón, removemos rápidamente, vertemos el vino y dejamos evaporar el alcohol. Añadimos el agua, el Bovril, los trozos de rabo y por último las hierbas aromáticas, que podemos atar con un cordón para retirarlas posteriormente más fácilmente, y los clavos de olor. Añadimos un poquito más de sal y cerramos la olla a presión. Dejamos cocer a fuego bajo durante una hora. Mi vitrocerámica tiene un máximo de 9 graduaciones y yo cocí el rabo a potencia 3.
  4. Una vez que la cocción ha finalizado, esperamos a que la olla haya soltado todo su vapor para abrirla. Sacamos los trozos de rabo y trituramos la salsa. Para que quede más fina la pasamos por un chino o colador.
  5. Pelamos las patatas, las cortamos en dados grandes y las dejamos reposar en agua para que desprendan su almidón. Las escurrimos, las secamos, salamos y freímos en una sartén o en la freidora.
  6. Servimos unos trozos de rabo en cada plato, aderezados con su propia salsa y acompañados de una ración de patatas fritas.

¡Que aproveche!